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Albisteak
Impregnamos de metal y de espíritu punk la sala Arena Rock de Zaragoza

El ritmo de la claqueta fue demasiado relajado y eso realzó nuestro espíritu punk. Comprobamos cómo los diferentes momentos anímicos conllevan unas sensaciones completamente diferentes.

Xabi BASTIDA|ZARAGOZA|2013/11/26

El viernes después de comer en casa, partimos de viaje hacia Zaragoza. El desplazamiento fue corto y sencillo comparando con los viajes anteriores.

Como se dice muchas veces, las actuaciones en directo son los mejores ensayos, esto es, los propios conciertos son los mejores ensayos para los próximos conciertos.

Esta vez nos animamos a hacer una nueva prueba: tocar unas canciones con claqueta. Para l@s que no sabéis la claqueta es una máquina que marca el ritmo, lo que en música clásica se denomina metrónomo. A la tarde empezamos a valorar esta posibilidad y decidimos en qué canciones utilizarla. El decantarnos por la velocidad adecuada para cada canción nos costó más, ya que sabemos que el estado de ánimo de cada momento condiciona mucho las sensaciones.

Entre las diferentes velocidades que barajábamos para cada canción, elegimos las más rápidas (a sabiendas que la adrenalina y los nervios harían de las suyas).

Una vez más, se nos hizo tarde y tuvimos que cenar a toda velocidad para poder empezar la actuación a las 22.30. Tocamos el mismo set-list de las anteriores actuaciones. Las dos primeras canciones las tocamos con la claqueta y las siguientes sin ella. Un poco más tarde volvimos a tocar un tema con ella.

Después de esta última, Aitor fue expiícito al comentar entre nosotros: «¡Vamos a tirar la claqueta al río! ¡Nosotros tenemos el espíritu más punk que todo esto!».

Nos pareció que las canciones que tocamos con la claqueta fueron demasiado lentas, tranquilas, relajadas… y no nos gusta nada esa sensación. Hicimos esta prueba porque creemos que siempre hay cosas que se pueden mejorar y, de hecho, todavía le daremos otra oportunidad a la claqueta antes de echarla al río.

Pero si no conseguimos que las sensaciones mejoren, lo que seguirá marcando la velocidad de las canciones será el estado anímico de los cuatro en cada momento. Comprobamos cómo las mismas canciones en momentos diferentes (en el local por las mañanas, o por las tardes, o en la prueba de sonido, o en el mismo concierto) piden ser tocadas a diferentes velocidades.

La verdad es que estas diferentes velocidades para much@s serán casi inapreciables pero para nosotros son bastante grandes. Porque al fin y al cabo, como nos ha marcado mucho la música heavy nos ha marcado mucho el espíritu punk