Kronika
 
Cuatro líderes encorsetados no dan novedades sobre pactos tras el 26J

Agotado el argumentario, el verdadero interés del debate estaba en lo que no iba a desvelarse: qué pactos pueden desarrollarse a partir del 26J. Quien puede ejercer de bisagra, Pedro Sánchez, rechazó gobernar con el PP pero eludió comprometerse con un Ejecutivo alternativo con Podemos. Grecia fue la palabra fetiche en una discusión algo tediosa.

@albertopradilla|Madrid|2016/06/14|0 iruzkin
J26-debate
Los protagonistas del debate posan antes del inicio. (Javier SORIANO / AFP)

DERECHO A DECIDIR


Sánchez consideró que el derecho a decidir de Catalunya, Euskal Herria y Galiza fue el gran escollo para un acuerdo con Podemos. Iglesias abogó por defender la «unidad de España» con un referéndum como en Escocia.

Cuatro líderes atrincherados en estrategias ya conocidas y ningún elemento que permita visualizar un cambio en las tendencias de cara al 26J. El debate televisivo entre Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera fue el ejemplo del agotamiento al que ha llegado la discusión política en el Estado en su segunda cita electoral. Se impuso lo previsible: Rajoy apelando a ser el más votado y sacando pecho de su gestión con datos de dudoso contraste; Sánchez y Rivera, cada uno mirando hacia su parroquia, reivindicando su «Gran Centro» y con ataques combinados a PP y Podemos: y Pablo Iglesias, aferrado a su «coalición progresista» consciente de que, para seducir al tradicional votante de Ferraz, es más eficaz la mano tendida que el guantazo que pueda provocar resistencias por nostalgia.

El debate se desarrolló en formato meseta. Empezó flojo, con mucho dato, algo lógico teniendo en cuenta que el primer «round» era el económico. Ahí Rajoy se encastilló en los números. Salió lo sufientemente vivo como para negar el rescate español de 2012 mientras que el resto le recordaba el empobrecimiento generalizado.

La discusión se vino arriba con Catalunya (donde las posiciones no cambian) y, especialmente, al abordar la corrupción, donde hubo más toma y daca y todos contra Rajoy. El último bloque pilló a los candidatos más suavecitos, esperando a su minuto final.

Los pactos eran el punto de interés del debate, repetidísmos como están los argumentarios. Tal como se esperaba, los votantes salieron con la misma idea con la que habían llegado: sin nada claro. Es el PSOE quien tiene que decidir y esta es una idea que compró hasta Sánchez. Iglesias no deja de repetir que Ferraz está ante la disyuntiva de Gran Coalición o pacto con Podemos, mientras que el líder del PSOE tiró de patriotismo de partido nada más comenzar: «Si se movilizan los votantes socialistas, habrá gobierno del cambio».

Se da la paradoja de que las discusiones más interesantes no eran las que enfrentaban a Rajoy e Iglesias, que interesadamente han polarizado la campaña. Las pugnas entre Podemos-PSOE y PP-Ciudadanos sacaron más chispas. En el campo de la izquierda (con todas las comillas que se quieran), los papeles estaban claros. Sánchez salió con el disfraz de Don Erre que Erre y repitió hasta la extenuación su teoría de la «pinza». Es decir, que PP y Podemos se aliaron para no permitir un gobierno del PSOE. Llorar por lo que no fue no parece una estrategia ganadora. Además, tiene el peligro de pasarse de la raya al cargar las tintas contra Iglesias. El líder de Podemos, consciente de esto, repetía por lo bajo pero en modo audible: «No te confundas de rival, el rival es el PP».

En un debate bastante soporífero, quedaba pendiente saber cuáles serían las frases hechas y los lugares comunes de los que tirarían los candidatos. Ya en los asuntos económicos quedó evidencia que –como había predicho la periodista de La Sexta, Cristina Pardo– Grecia iba a sustituir a Venezuela como fetiche de la derecha. Tanto Rajoy como Rivera trataron de establecer un paralelismo entre Podemos y Syriza. Un detalle que el presidente español obvió cuando hacía mención al «corralito» o a los recortes impuestos por Alexis Tsipras: que fue su propio Ejecutivo, por intereses electorales, el que presionó para que Europa no quitase las manos del cuello de Grecia. Al final, el país heleno se convirtió en el «bingo» de los juegos del chupito. Para no defraudar, Rivera también hizo mención a Venezuela.

Rajoy, que no ha cambiado de discurso en ningún momento, se podía haber quedado con su primera frase: «Que gobierne el más votado». Y Rivera, que compra la idea de Gran Coalición, ponía una condición: que el todavía presidente se plantee si es un obstáculo para esa entente. Por su parte Sánchez, que sería el tercero en discordia, reiteraba que nunca permitirá gobernar al PP.

El 27 de junio lo veremos, ya que no habrá mayoría absoluta.

 

Intervenciones

PABLO IGLESIAS

Unidos Podemos

«Señor Sánchez, se equivoca de adversario; sus votantes y los nuestros querrían vernos juntos»

«La corrupción le cuesta 2.000 euros al año a cada español»

«Mientras nosotros hablamos aquí, hay diez millones de españoles en riesgo de pobreza»

«Entendemos que la riqueza de este país es la diversidad, igual por eso somos la primera fuerza en Cataluña y en Euskadi. Los únicos que hemos ganado allí a los independentistas somos nosotros»

«Los ciudadanos han perdido ya hasta el miedo»

MARIANO RAJOY

PP

«Gobernar la cuarta potencia de la zona euro, que es España, no es fácil»

«¿Cataluña? Esto no es una selva, las leyes se cumplen»

«En la crisis más grave en décadas, este país ha mantenido sus servicios públicos a la cabeza de todo el mundo»

«Este es un país que no deja tirada a la gente, luego podemos hablar de listas de espera...»

«PSOE, Podemos y Ciudadanos comparten una visión bastante triste de su país»

«A los terroristas se les persigue aquí y fuera de aquí, apoyo al Ejército»

ALBERT RIVERA

Ciudadanos

«La Ley de Dependencia o la educación deben ser iguales en toda España»

«Como catalán, mi compromiso es reformar España, no romperla»

«No comparto el optimismo de Rajoy, el 93% de los últimos contratos son basura»

«Señor Iglesias, el modelo griego no lo queremos y machacar a impuestos no es la solución»

«C’s propone que el inglés sea lengua vehicular en toda la escuela pública»

«Si sienten que España se puede volver a levantar, confíen en mí»

PEDRO SÁNCHEZ

PSOE

«Señor Iglesias, yo le tengo la mano tendida, lo que me gustaría es que antes suelte la de Rajoy»

«Propongo a los españoles un contrato de cuatro años con moción de confianza a los dos años»

«Si usted pisa la calle, señor Rajoy, verá que hay trabajadores que cobran menos de 600 euros»

«Señor Rajoy, las personas que le votan a usted conmigo van a pagar más impuestos»

«El tema del plan Ibarretxe, los socialistas lo resolvimos con diálogo y con democracia»

 

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