El PP sale reforzado y el PSOE salva los muebles evitando el «sorpasso»

Mariano Rajoy, el maestro de esperar hasta que los problemas se resuelvan solos, demostró ayer que su estrategia era acertada. El PP sale reforzado a costa de Ciudadanos pero no tiene garantizado gobernar. El PSOE elude el «sorpasso» y Unidos Podemos sufre una gran decepción.

Alberto PRADILLA|madrid|2016/06/27
Mariano-rajoy
Mariano Rajoy se dirige a los simpatizantes del PP en Génova, anoche. (César MANSO/AFP)

Mariano Rajoy, presidente español en funciones, pudo fumarse ayer un puro plácidamente al comprobar que su estrategia de no hacer nada ha sido tremendamente efectiva. El PP, el partido más salpicado por la corrupción y quien ha impuesto los mayores recortes de la historia reciente del Estado, alcanzó los 137 escaños, 14 más que hace seis meses. Casi nada. La formación derechista es la clara triunfadora de una repetición de elecciones que refuerza Génova pero deja un panorama igualmente endiablado. El PSOE sigue en su lenta caida, perdiendo cinco escaños y quedándose en 85, pero salva los muebles ante Unidos Podemos. No hubo «sorpasso» ni en escaños ni en votos y el partido liderado por Pablo Iglesias se quedó clavado en los 71 asientos, exactamente los mismos que sumaron el partido morado y Unidad Popular tras los comicios de diciembre. El gran damnificado es Ciudadanos. Albert Rivera se deja ocho escaños, pasando de 40 a 32 y pierde cerca de medio millón de votos. A pesar de todo, tendrá un papel clave como bisagra.

Si hace seis meses el ambiente en Génova era frío y desolador, ayer los simpatizantes del PP salieron a celebrar una nueva victoria que consolida a Mariano Rajoy como líder de la derecha. La participación subió levemente (se quedó a unas décimas del 70%, igual que el 20D) pero el inquilino de la Moncloa es el único que sube en votos. Más de medio millón, cerca de los 7.750.000. Con estos resultados, resulta difícil pensar que el veto impuesto por Ciudadanos a la figura del presidente en funciones pueda ser sostenido. Si la mayoría de los votantes optan por un partido imputado por corrupción, ¿quién es Albert Rivera para llevarles la contraria? Las cábalas urgentes de la noche apuntaban a una fórmula entre PP, Ciudadanos, PNV y Coalición Canaria como opción para que Rajoy siga al frente del Gobierno. «Mucho lío», si seguimos la terminología del jefe del Ejecutivo español. A ver cómo se desarrollan las negociaciones teniendo en cuenta que Rajoy ya ha dicho que no aceptará el nombramiento del jefe del Estado, Felipe de Borbón, en caso de no contar con apoyo suficiente.

Sánchez aguanta la noche

La alternativa vuelve a ser Pedro Sánchez, que se aferra al patriotismo de partido y al «podría haber sido peor». Cierto es que el PSOE apenas se deja 200.000 votos, una minucia en comparación con los vaticinios, pero la decadencia es continua. Si se toma en cuenta que tanto Ferraz como Ciudadanos, los dos únicos que pactaron durante la breve legislatura anterior, son los que más pierden, ¿tiene sentido que insistan en una vía que no les ha dado réditos?

A Sánchez también se le vendió como un cadáver político. Y, al menos en apariencia, salva el pellejo. Especialmente si se tiene en cuenta que su gran rival, Susana Díaz, ha visto cómo el PP superaba al PSOE en Andalucía. A ver cómo le plantea ahora un pulso cuando la comunidad que lidera, el gran feudo de Ferraz, se ha teñido también de azul.

Si alguien ha sido derrotado en estas elecciones son las encuestas. Un golpe a las prospecciones que deja como damnificado a Unidos Podemos. No es que no lograse superar al PSOE. Es que ni siquiera alcanza los resultados obtenidos por el partido morado y Unidad Popular, lo que consolida que en política «uno más uno no son dos».

La constitución de las Cortes tendrá lugar la tercera semana de julio. Por ahora, los partidos tienen que digerir un mensaje en las urnas que solo contenta al PP. Si nadie se mueve de sus posiciones estancas, se comenzará la legislatura con la sombra de unos terceros comicios como gran amenaza. Toca esperar.
 
Rajoy reivindica su derecho a gobernar y el resto no avanza cuál será su estrategia

«Este partido se merece un respeto». Mariano Rajoy, presidente español en funciones, se presentó exultante en el balcón de Génova. Con el público entregado, con cánticos de «sí se puede», en una cínica referencia al lema de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas, el líder del PP y su plana mayor aprovechó para sacar pecho y hacer patriotismo de partido. Lo hacía, además, desde el balcón de una sede que, según las investigaciones, se pagaron con dinero negro. Reivindicó su derecho a gobernar por haber ganado las elecciones y aseguró que a partir de hoy estará dispuesto a «hablar con todos». De paso, defendió su gestión durante los últimos cuatro años y reiteró su mensaje nacionalista: «Somos una de las mejores naciones del mundo».

Pedro Sánchez, al que se le vaticinaba una muerte rápida si era sobrepasado por Podemos, salvó su cabeza, al menos al primer bote. No se puso triunfalista como hace seis meses, cuando calificó de «históricos» los resultados a pesar del batacazo. Como la principal batalla la había perdido, ya que sigue bajando respecto al PP, aprovechó su comparecencia para ajustar cuentas con Pablo Iglesias. «Tuvo en su mano poner fin al Gobierno de Rajoy», dijo, pero por «interés personal» lo que ha «provocado» es «la mejora de los resultados electorales de la derecha». Buen comienzo si quiere iniciar una negociación para configurar un gobierno con Podemos.

Sánchez admitió que los resultados no eran buenos y se reivindicó como «primera fuerza del cambio», pero no desveló cuáles serán sus próximos movimientos. No se olvide que los de ayer son los peores resultados del PSOE desde 1978.

Caras serias también en Unidos Podemos. Pablo Iglesias fue el primero en comparecer, asumió que esperaban «resultados diferentes», pero eludió concretar si la decepción tendrá consecuencias. Como mensaje positivo incidió en la «juventud» de su proyecto político y su consolidación, apostando por la confluencia con IU.

 

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