Europako Parlamenturako hauteskundeak
Especial-comillas
Los Pueblos Deciden logra su eurodiputado con 324.000 votos; el PNV obtiene 213.583 votos en Hego Euskal Herria; el PP vence al PSOE en el Estado español pese al descalabro de ambos; Podemos irrumpe y ERC supera a CiU.
Editorialak
Una importancia relativa, es decir, en relación al ciclo político
naiz.info|DONOSTIA|2014/05/25 18:52

Las elecciones al Parlamento europeo que se celebran hoy tienen gran importancia en este ciclo político vasco. Sin ir más lejos, dentro de la hoja de ruta marcada por la Declaración de Aiete, es muy distinto tener en Bruselas dos representantes que defiendan el marco establecido en base a los parámetros «Giza eskubideak. Konponbidea. Bakea» (Derechos humanos, Resolución. Paz), que tener tan solo uno. Aun asumiendo las diferencias entre unos y otros, es, exactamente, el doble.

Izaskun Bilbao tiene casi asegurado su puesto en la eurocámara gracias a la alianza entre CIU y PNV. No obstante, será interesante ver los resultados particulares de los jelkides. El candidato de Los Pueblos Deciden, Josu Juaristi, también tiene muchas opciones de lograr el escaño. La activación de la base social del frente amplio vasco y los votos de los otros pueblos del Estado serán determinantes para lograr ese objetivo. Todo ello partiendo de un internacionalismo profundamente político, ni evangelizador ni moralista. Abrir en Euskal Herria un segundo frente en el Estado español que, en clave de ruptura democrática, se sume al frente catalán y a las fuerzas que reclaman cambios radicales en el Estado es crucial para los intereses de quienes apuestan por ese cambio político. Europa es el marco regional natural para esa lucha y la Unión Europea otro frente más.

Asimismo, teniendo en cuenta que en este 2014 los procesos escocés y catalán van a poner encima de la mesa de las instituciones europeas el debate sobre el derecho a decidir por la vía de los hechos, colocar sobre esa mesa la cuestión vasca es en sí mismo un gran valor.

Que la relevancia de estos comicios no sea percibida tan claramente por la ciudadanía es un dato a tener en cuenta para enfocar retos venideros. Vascos, catalanes y gallegos tenían hoy una buena oportunidad para mostrar de manera gráfica el denominado «hecho diferencial». Cada punto porcentual será analizado en ese sentido, tanto en votos como en participación.

Los resultados de hoy tienen también una lectura nacional, interna vasca, dentro del ciclo electoral que se abre con estas elecciones europeas. En todo caso conviene recordar que esos resultados no se pueden extrapolar a otras elecciones y que esta no es la parte políticamente más interesante de la jornada.

En clave de resolución

Las instituciones europeas son un nodo diplomático central. En su versión más fría, se puede concebir la Unión Europea como una mancomunidad de intereses. Si esto es así, tener alguien que represente directamente los intereses de la ciudadanía vasca en esos órganos es muy importante. Entre otras cosas, porque la interacción con la comunidad internacional es uno de los pilares de la estrategia del frente amplio vasco para lograr una paz justa y duradera en Euskal Herria. Establecer esa interlocución en primera persona, sin intermediarios, sin depender completamente de la solidaridad o de la voluntad de terceros, es crucial en el ciclo actual. La resolución del conflicto y, en concreto, de las consecuencias del mismo, es una prioridad y en este terreno la comunidad internacional tiene un papel que será mucho más fácil de activar si existen representantes democráticamente elegidos que tengan ese mandato popular. Por ejemplo, alguien que lleve a Bruselas las violaciones de derechos humanos que se perpetran en el corazón de Europa y la voluntad de paz de un pueblo frente a la maquinaria de guerra de dos estados.

La mencionada Declaración de Aiete establece que la comunidad internacional no puede ser protagonista de este proceso, que será la propia ciudadanía vasca la que lo saque adelante. Por eso mismo es aun más importante tener interlocución propia, tanto para incidir como para condicionar otro tipo de presiones.

Si todo esto es así, abstenerse por pasividad resulta un tanto triste. Hacerlo sin aportar una agenda alternativa (que además no es contradictoria con la labor a desarrollar en el Parlamento) resulta un tanto ridículo.

En clave de país

La polarización entre los partidos abertzales durante la campaña ha tenido sentido de cara a activar las propias fuerzas. Es un posicionamiento táctico lógico para lograr que los simpatizantes decidan votar en vez de abstenerse. Porque, en principio, dadas las características de estas elecciones y la tendencia a la abstención, en estos comicios no va a haber un gran trasvase de votos entre unas fuerzas y otras. El principal sentido de «zurrar» al oponente es activar el voto propio. Está por ver si PNV y EH Bildu lo han logrado, pero no será por falta de beligerancia mutua. Y está por ver si esta táctica deja resaca política. Lo que es evidente es que, a nivel social, estos posicionamientos son difíciles de gestionar emocionalmente.

Los partidos unionistas, por su parte, se ven arrastrados por las tendencias estatales y tienen difícil marcar diferencias aquí por falta de un discurso propio. Históricamente estas son unas buenas elecciones para esos partidos, otro elemento que habrá que analizar vistos los resultados en el conjunto de Euskal Herria.

En todo caso, y pese a que las lizas electorales no sacan precisamente lo mejor de uno mismo y esta no haya sido una excepción, sería conveniente que el debate sobre Europa se proyecte más allá de lo institucional y se enfoque a objetivos comunes y comunitarios, de país. En su sentido más interesante, en muchos de sus pueblos Europa contiene ejemplos concretos y prácticos de cómo desarrollar sociedades más justas, más libres, más igualitarias, más cultas, más democráticas. Euskal Herria debe aspirar a aprender de esos ejemplos, algo que será siempre más fácil si se conocen y se participa de ellos.