Xandra  Romero
Nutricionista
SALUD

Uso masivo de fármacos para la obesidad

La dietista-nutricionista de 7K reflexiona con preocupación sobre la utilización de medicamentos para conseguir la pérdida de peso y también sobre la ligereza con la que algunos sanitarios los recetan, a pesar de que la mayoría de estos productos no están indicados para esa finalidad.

(Getty Images)

A estas alturas de la película (de terror) que supone el actual uso (abuso) de los medicamentos para la pérdida de peso, nada que podamos denunciar algunos sanitarios (desgraciadamente solo algunos) hará que cambie la situación. Por eso, este no es un artículo ya de alerta o precaución acerca de su uso, sino una reflexión destinada a aquellos compañeros, sanitarios, que lo recetan con ligereza pasmosa.

Recientemente hemos conocido los resultados de una revisión publicada en “British Medical Journal” en la que se han revisado 37 estudios, lo que suponen más de 9.300 pacientes. En esta revisión se han comparado sujetos que se administraban Wegovy y Mounjaro como tratamiento para la pérdida de peso. Las conclusiones del estudio son claras; cuando se suspende el tratamiento, el peso se recupera rápidamente y de forma más veloz que realizando un tratamiento dietético conservador. Además, se pierden parte de los beneficios cardiometabólicos, como la reducción de la glucemia, de la tensión arterial y del colesterol.

Conviene recordar en este punto que Wegovy, Ozempic (semaglutida) y Mounjaro (tirzepatida) son fármacos que se están recetando para la pérdida de peso de forma masiva pero que, aunque ambos estaban inicialmente indicados para el tratamiento de la diabetes, solo Wegovy está actualmente aprobado específicamente para la obesidad, mientras que Mounjaro se usa off-label para la pérdida de peso.

Y es que se están detectando muchas anomalías en la indicación terapéutica de estos fármacos y no son pocas las noticias que nos llegan en el ámbito sanitario de cómo algunos profesionales, ajenos a las especialidades de medicina de familia o endocrinología, lo recetan y lo ofrecen fácilmente a personas no diabéticas e incluso sin un problema de adiposidad excesiva o situación cardiometabólica de riesgo. Y es que lo único que parece importarnos como sociedad, incluyendo a algunos sanitarios, es que estemos delgados y, cuanto más delgados, mejor.

Y yo me pregunto, ¿cuántas de esas personas a las que se les ha recetado a la ligera un fármaco solo por puro objetivo estético desarrollarán un TCA clínicamente significativo? Y, en ese escenario, ¿quiénes serán los responsables?