2015/09/28

Madrid se aferra al carácter plebiscitario que negó en campaña

Quien no se consuela es porque no quiere. Gobierno español, PP y PSOE coincidieron en aferrarse al carácter plebiscitario de las elecciones que habían negado durante la campaña para afirmar que el independentismo había sido derrotado. Nada se mueve en Madrid.

Alberto PRADILLA|MADRID
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Gobierno español, PP y PSOE se aferraron al carácter plebiscitario que habían rechazado durante toda la campaña para certificar el «fracaso» del independentismo. Tanto Moncloa como Génova y Ferraz lanzaron un mensaje único: los partidarios de una República catalana no superaron el 50% de los votos, lo que supondría un triunfo del unionismo. En esa ecuación, todos ubicaron a Catalunya Sí Que es Pot, candidatura avalada por Podemos, dentro del «bloque del no». Una posición que Pablo Iglesias, que admitió los malos resultados, ni rechazó tajantemente ni tampoco asumió. A partir de hoy comienza la carrera hacia las elecciones al Congreso español con una mayoría parlamentaria catalana en clave soberanista sin que los principales partidos del Estado modifiquen posiciones.

Ningún representante del Gobierno español compareció públicamente. Sin embargo, fuentes del Ejecutivo de Mariano Rajoy citadas por las agencias españolas insistían en que «la estrategia secesionista ha fracasado». «El resultado (de Junts Pel Sí) no está a la altura del desafío que ha planteado», añadían desde el gabinete de Mariano Rajoy, contabilizando únicamente los votos de la coalición que lidera Raül Romeva y obviando que los diez escaños obtenidos por la CUP sitúan al independentismo como triunfador absoluto. Paradójicamente, el propio inquilino de la Moncloa había venido repitiendo desde julio que la cita con las urnas no constituía ningún plebiscito. Pese a ello, Rajoy desarrolló una intensa campaña diplomática a nivel internacional. Atrapado en la incoherencia entre lo dicho y lo hecho, el Ejecutivo español recurría a dar valor a las plebiscitarias para maquillar el avance independentista.

Sánchez y la bandera española

Pablo Casado, vicesecretario de Comunicación del PP, seguía a pies juntillas este discurso. En una comparecencia en Génova se reafirmó en que el president de la Generalitat, Artur Mas, había «fracasado» por no obtener la mayoría absoluta ni tampoco imponerse «desde el punto de vista plebiscitario». El discurso de Casado venía escrito desde antes de conocerse el resultado de las urnas, ya que no dejó lugar para ningun cambio en la estrategia del PP. «Vamos a seguir garantizando la legalidad, defendiendo la unidad de España y diciéndole a los españoles que tengan tranquilidad que el Gobierno sigue garantizando estado de derecho y la libertad en España», argumentó, insistiendo en que «mañana sigue igual». De cara a la carrera por Moncloa, en Génova analizarán hoy los resultados. El hundimiento de su candidato, Xavier García Albiol, y el espectacular resultado de Ciudadanos será uno de los puntos a tratar de cara a los comicios de diciembre.

En la misma línea que el PP se manifestó Pedro Sánchez, secretario general del PSOE. Arropado por la bandera española, que se ha convertido en parte de su escenografía, declaró que «el plebiscito lo han perdido». «Llegó la hora de abandonar el independentismo», afirmó, para después lanzarse a la carrera por la presidencia española sin aportar ninguna novedad respecto a su oferta de plato único: reformas constitucionales limitadas sin permitir que los ciudadanos catalanes puedan elegir si constituyen un Estado propio. En su caso también es paradójico que se aferrase al carácter plebiscitario de los comicios ya que, apenas una semana antes, lo había rechazado tajantemente. «No se puede mezclar elecciones con plebiscito, pues no tiene sentido y es la mayor contradicción», dijo en campaña.

Más comedido aunque también en la misma línea, Alberto Garzón, candidato de IU a Moncloa, también argumentó que «la estrategia de Mas ha fracasado», admitiendo los malos resultados de Catalunya Sí Que es Pot. Pablo Iglesias, que compareció en Madrid pese a haber permanecido en Catalunya durante toda la carrera electoral, coincidió con su compañero de coalición en Catalunya sobre la «decepción» del apoyo electoral. El secretario general de Podemos también aprovechó la jornada como trampolín en su carrera a Moncloa, argumentando que, frente a las amenazas del PP, su candidatura es la única que garantiza «construir un proyecto país llamado España en el que quepa una nación que se llama Catalunya».