2016/11/11

Venció el que le puso ganas

Apenas superado el primer minuto, Osasuna ya había encarrilado el encuentro con un gol de De las Cuevas, presagio de lo que luego acontecería. La llegada de Caparrós y la situación en la tabla fueron poderosas condiciones en la diferente actitud de rojillos y armeros.

Natxo MATXIN
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OSASUNA 4

EIBAR 0


No habiendo puntos en juego, los amistosos, especialmente los que se disputan ya iniciada la temporada oficial, suelen decantarse de un lado u otro en función de la voluntad de los contendientes. Por eso, ayer quien le puso más ímpetu y ganas –Osasuna– fue el que se llevó la victoria, un resultado que, sin tener valor material para la clasificación, sí que sirve para empezar con buen pie la era Caparrós, con lo necesitada de alegrías que está últimamente la parroquia rojilla.

Al menos, los algo más del millar de aficionados que se acercaron ayer hasta las instalaciones de Tajonar se fueron con la sensación de que esta plantilla puede dar un rendimiento mayor del ofrecido hasta ahora, sin contar con algunos de sus teóricos titulares, pero también con la importante salvedad de que el Eibar no estuvo por la labor de competir.

Lo reconoció su técnico, José Luis Mendilibar, y lo demostró casi a renglón seguido de que Prieto Iglesias tocase el silbato, cuando De las Cuevas hizo mucha pupa entrando con total facilidad en la línea defensiva armera, que dio la sensación de saltar medio dormida. Fue el presagio de lo que se le vendría encima al cuadro azulgrana, cuyos suplentes no supieron aprovechar la oportunidad ante unos rojillos conscientes de que luchaban por la titularidad ante la llegada del nuevo míster.

Además de las ganas, los anfitriones también gozaron de un acierto en ataque desconocido. Fue protagonizar la segunda llegada al área guipuzcoana y subir el 2-0 al marcador. Osasuna se estaba gustando y agradando a sus incondicionales, que correspondieron con aplausos a las acertadas evoluciones de sus futbolistas.

Y las palmas no solo llegaron coincidiendo con los tantos, sino también en aquellas jugadas defensivas en las que el público consideró que el protagonista le había puesto el pundonor necesario al lance. Un contrapunto a la convulsa situación que se vive en el entorno osasunista a raíz de la destitución de Enrique Martín, pues ya se sabe que no hay nada mejor que los buenos resultados para apagar cualquier fuego.

Dos goles rojillos más

Pese a variar a casi todos sus jugadores –solo mantuvo a Tano–, el conjunto navarro siguió manteniendo el nivel, mientras el Eibar se puso alguna que otra pila en forma de posesión, pero sin traducirlo en peligro real. El citado Tano y Álamo, dos futbolistas que están obligados a reivindicarse, duplicaron la diferencia en el electrónico durante la segunda parte, mientras que Mendilibar apenas movió su banquillo, en lo que sonó a castigo por la mala actitud de los que estaban sobre el verde.

A buen seguro que no será la misma en poco más de una semana, con la visita del Celta, mientras que Osasuna deberá mantener la suya si quiere sacar algo positivo en Butarque.

La positividad de Caparrós y el enfado de Mendilibar

Como no podía ser de otra manera después de un 4-0, aunque fuese un amistoso, hubo lecturas bien diferentes según del banquillo que se tratase. Así, comenzando por los vencedores, Joaquín Caparrós aseguró haber sacado conclusiones «muy positivas» del choque y avanzó que ve un grupo «con muchísimo recorrido».

El técnico utrerano aplicó sobre el campo su habitual 4-4-2, un esquema en el que plasmar «la idea clásica de la presión y de apretar al contrario, además de replegarse con sentido cuando es el adversario el que te exige». Así, le dio mayor preponderancia a la «capacidad colectiva» que al aspecto «realizador», en un momento en el que «hay que ir a la velocidad máxima para coger conceptos», pero sin que ello pueda colapsar al vestuario, «porque mucha información en poco tiempo lleva a la desinformación».

«Lo poco que llevo en Osasuna –pidió perdón por haber utilizado el artículo delante del nombre del equipo navarro en algunos momentos de su presentación– me ha reafirmado en lo que pensaba del club respecto a las ganas que tienen los chavales de crecer como futbolistas. Si nos ganan los demás en el trabajo, así como en las disputas y en los choques, en algo nos estaremos equivocando», apuntó el preparador utrerano.

No había perdido ningún punto, pero la cara de Mendilibar no era precisamente de estar contento. «Hemos protagonizado una pachanga, que la verdad no me la esperaba, porque en los dos anteriores amistosos disputados habíamos competido y hoy (por ayer) no lo hemos hecho. Estos futbolistas son los que menos minutos juegan», dejó caer para explicar el por qué de dicha suplencia.

El de Zaldibar también se refirió, de manera velada, al despido de Martín. «Yo dejé aquí las cosas jodidas, pero ya veo que no se ha mejorado mucho. Ya he dicho bastante», terció cuando se le preguntó de manera directa por la salida del de Campanas. N.M.