2017/05/09

Macron encara las legislativas como una difícil reválida pese a su triunfo

Escasas horas después de vencer en las presidenciales, Emmanuel Macron se ha lanzado de cabeza a la batalla crucial de las legislativas del 11 y el 18 de junio, una suerte de tercera vuelta electoral, en la que la derecha espera la revancha, la izquierda dar la sorpresa y la extrema derecha entrar con fuerza en la Asamblea pese a la derrota de Le Pen.

GARA|PARÍS
Macron
El presidente electo, Emmanuel Macron, saluda a veteranos de guerra durante el acto que conmemoraba ayer el 72 aniversario del triunfo ante la Alemania nazi. (François MORI/AFP)

Para gobernar y evitar la cohabitación, el joven socioliberal y proUE que venció rotundamente al Front National con un 66% de los votos necesita una mayoría clara en la Asamblea Nacional francesa. Y es que serán los diputados que salgan de las legislativas a doble vuelta en junio los que deberán dar su confianza al nuevo primer ministro y al Gobierno, cuyo nombramiento se espera una vez que el próximo domingo, el presidente saliente, François Hollande, entregue las llaves del Elíseo, y los códigos nucleares, al que fue su ministro de Economía.

Emmanuel Macron, un desconocido hace tres años, aspira a que el electorado le otorgue una mayoría, como es costumbre en la historia de la V República y aseguró días antes de la segunda vuelta que ya tiene en la cabeza quién será su primer, o primera, ministro(a). Jérôme Sainte-Marie, del instituto Pollings Vox, reconoce «una baza» a Macron: «Es compatible con una parte de la izquierda y una parte de la derecha».

Así, sendos sondeos auguran el triunfo con un 24%-26% para su movimiento, En Marche!, y sus aliados centristas de Modem (del alcalde de Pau, François Bayrou). Siempre por delante de la derecha de Les Républicains (22%), la extrema derecha (22%-21%) La France Insoumise de Jean-Luc Mélenchon (15%-13%), el PS (9%-8%) y, finalmente, los Verdes (3,5%).

Proyecciones peligrosas

No obstante, el escenario está muy abierto, debido a la recomposición política en curso, los juegos de alianzas y posibles realineamientos hasta la fecha límite de presentación de candidaturas el 19 de mayo. Eso, sin olvidar el modo de escrutinio, que permite a más de dos candidatos calificarse para la segunda vuelta si obtienen suficientes sufragios en la primera, a diferencia de las presidenciales.

Macron desvelará esta misma semana sus candidatos a las 577 circunscripciones, la mitad de ellos «nuevos en política y procedentes de la sociedad civil».

Más allá de su acuerdo con Bayrou, su equipo de campaña está intentando cooptar a personalidades del PS y de la derecha, que se presentarían en las legislativas bajo su nuevo nombre, La República en Marcha.

No obstante el desastre en las presidenciales de los partidos tradicionales no presagia forzosamente la derrota de sus electos, anclados localmente.

Sobre todo en la derecha, que ha interpretado su derrota en las presidenciales como un «fracaso personal» de François Fillon y que busca lograr una mayoría y forzar la cohabitación a un presidente «con los pies de barro, elegido sin entusiasmo».

La lista de Mélenchon aspira a aprovechar su éxito en la primera vuelta y forzar desde la Asamblea «una ruptura con el pasado». El PS está dividido entre los que, como el candidato Benoït Hamon, apuestan por una lista común de la izquierda y quienes, como el exprimer ministro Manuel Valls, suspira por entrar en la lista Macron.

 

La extrema derecha sigue su imparable avance y Marine Le Pen anuncia una refundación

Tras lograr un resultado histórico del 34% en la segunda vuelta de las presidenciales (el doble de votos conseguidos por su padre en 2002), la extrema derecha de Marine Le Pen confirma su anclaje profundo y sin vuelta atrás en el paisaje político y su intención es seguir con su lenta pero de momento imparable progresión.

«Hay que dejar de pensar que el FN es un epifenómeno. Ha venido para quedarse», advierten los expertos, que añaden que su mensaje y sus temas predilectos hallan un eco normalizado y cada vez menos oculto en la Francia rural y periurbana inquieta por el desclasamiento social y el paro (10%) y de los nervios por los atentados.

La estrategia de desdiabolización del partido le ha servido para limar sus aristas antisemitas, revisionistas y xenófobas y, a la luz de los resultados, ha sido un éxito.

El frente republicano, una barrera al FN que en 2002 dio más del 80% de votos a un candidato marcado por la corrupción en su etapa de alcalde de París como Jacques Chirac, ha funcionado esta vez, pero con muchas fisuras. Así, pese a los llamamientos casi unánimes a votar por Macron para frenar a Marine Le Pen, un elector de cada tres se ha negado a tener que elegir entre los dos candidatos, una cifra récord.

Y eso que hasta un 43% de los que votaron a Macron lo hicieron no por él sino contra Le Pen, lo que indica que la barrera sigue funcionando aunque cada vez con menos gas. Así se entiende que Johan, un militante del FN de 29 años que había ido a participar en la noche electoral de su partido, se mostrara confiado. «El viento de la historia sopla a nuestro favor», aseguró convencido.

Por si todo esto fuera poco, Le Pen se ha beneficiado en estas elecciones del apoyo inédito del soberanista de derechas Nicolas Dupont-Aignan, lo que inscribe al FN en el campo republicano clásico.

No en vano, la propia candidata anunció la misma noche electoral su intención de refundar el partido, cambio de nombre incluido (suena el de Alianza Patriótica y Republicana). El objetivo de Marine Le Pen pasa por aprovechar los buenos resultados de las presidenciales para consolidar a la extrema derecha como la primera fuerza de oposición francesa y lograr en las legislativas decenas de escaños (actualmente solo tiene dos).

Para todo ello, renovación incluida, deberá antes sortear las críticas internas, incluidas las que critican su desenvolvimiento electoral en la campaña a la segunda vuelta.GARA

 

Declaraciones

Macron «encarna las esperanzas de millones de franceses, alemanes y europeos (...) Ha logrado una magnífica victoria con una audaz campaña proeuropea»

ANGELA MERKEL

Canciller alemana

«Los franceses gastan demasiado dinero y gastan demasiado en las partidas equivocadas. Es insostenible a largo plazo, pero demos tiempo a Macron»

JEAN-CLAUDE JUNCKER

Comisión Europea

«Os han elegido en un período difícil para Europa y para el mundo (...) En estas condiciones es importante superar la desconfianza mutua y unir nuestras fuerzas»

VLADIMIR PUTIN

Presidente ruso

«Felicidades a Emmanuel Macron por su amplia victoria. Estoy impaciente por trabajar con él y proseguir así nuestra estrecha cooperación con Francia»

DONALD TRUMP

Presidente de EEUU

«La victoria de Macron es una inspiración para Francia y para Europa frente a la extrema derecha. Estoy seguro que trabajaremos de forma estrecha»

ALEXIS TSIPRAS

Primer ministro griego