2018/02/20

César Manzanos
Doctor en sociología
¿Por qué a Oxfam?
Traspasó la línea roja para los gobiernos que financian a esta organización. Se aventuró a retar a los gobiernos, empresas y élites presentes en Davos a que se atrevan a acabar con la era de los paraísos fiscales

En 2016, Oxfam, publica un informe en el que evidencia la exponencial brecha de la desigualdad «un 1% posee más riqueza que todo el resto de la población mundial»… «62 personas, en su gran mayoría hombres poseen la misma riqueza que la mitad de la población mundial»... «188 de las 201 mayores empresas estén presentes en paraísos fiscales»... «hasta el 30% del patrimonio financiero de África está en paraísos fiscales, esta cantidad sería suficiente para garantizar la atención sanitaria a la infancia africana, lo que supondría salvar la vida de 4 millones de criaturas al año, y permitiría contratar a profesores suficientes para escolarizar a toda las niñas y niños de África».

Lo que más sorprende es la osada intervención de la directora de Oxfam, W. Byanyima en el Foro de Davos de ese año. A la luz de los datos se atrevió a evidenciar que «los ricos no pueden seguir defendiendo la idea de que su riqueza beneficia a todo el mundo. Al contrario, su extrema riqueza es un síntoma de una economía global enferma. La mayoría de la población mundial, y sobre todo las personas más pobres, han pagado el precio de la reciente explosión de riqueza de las personas más ricas».

Pero no solo eso, y aquí en donde traspasó la línea roja para los gobiernos que financian a esta organización. Se aventuró a retar a los gobiernos, empresas y élites presentes en Davos a que se atrevan a acabar con la era de los paraísos fiscales, e instó a los gobiernos a tomar medidas para recuperar el dinero oculto en paraísos fiscales, e invertirlo en políticas sociales.

Y Oxfam siguió en esta línea. Los informes siguientes no son menos demoledores con la complicidad que los estados de los países enriquecidos tienen con un capitalismo desbocado fundamentado en la necropolítica. No seré yo quien defienda los actuales fundamentos de la llamada cooperación para el desarrollo. Ni quien legitime las execrables presuntas prácticas de algunos de los cooperantes. Pero en su momento me sorprendió y aplaudo su arriesgada actitud, por eso me pregunto ¿Por qué a Oxfam? ¿Hubiera tenido el mismo eco en las empresas mediáticas que están en manos de quienes son señalados, si no hubieran sido críticos con ellos? ¿No será esto un toque a atención para marcar los límites a las grandes ONGs que se dedican a la cooperación, horadando su credibilidad sino se dedican a la mera labor asistencial?