2018/03/13

Sin la armonía no hay paraíso en el fútbol

El Alavés llevaba sin perder en casa desde el 25 de noviembre y ayer el Betis impuso su superioridad.

Ane URKIRI ANSOLA
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ALAVÉS 1

BETIS 3

 

Sentirse incómodo no suele ser una buena receta para cocinar la victoria, aunque nunca se pueda descartar. El Alavés no fue el mismo que siempre. No fluyeron las relaciones entre los compañeros, en parte, por culpa de un Betis intenso que provocó que los locales realizasen más pases atrás que adelante.

Y no es que Pacheco tuviese que salvar los muebles; es más, los andaluces vieron puerta en los tres disparos que se dirigieron entre los tres palos. Sin embargo, antes del 0-1, Camarasa como protagonista principal tuvo dos buenas ocasiones. Entre medias, Munir, de volea –tras un primer control malo– tuvo la primera y única ocasión del Glorioso en la primera mitad.

A los de Abelardo les costó encontrarse consigo mismo, quizá afectó demasiado la baja de Guidetti, que no pudo recuperarse de sus molestias en la espalda, y es bien sabido que Sobrino ofrece algo muy distinto al sueco –y acertó en la única oportunidad que dispuso–. A los de arriba les costó un mundo triangular, los centrocampistas perdían balones en su propio campo y los defensas no encontraban aliados cuando tenían la posesión.

Los locales tampoco estuvieron finos sin el cuero. Y para muestra el segundo gol, obra de Javi García, culminando un barullo de un saque de esquina.

Segunda derrota consecutiva

El Alavés, como no podría ser de otra forma, apretó en la segunda parte y logró disminuir la ventaja mediante Sobrino a falta de 23 minutos para la conclusión del encuentro.

Guiados por el corazón, los albiazules trataron de igualar la contienda, sin éxito. Justo al contrario que los visitantes, que anularon cualquier aspiración con el doblete de Loren.