2018/04/16

Iñaki LEKUONA
Periodista
Sin corazón

El robo en la madrugada del sábado del relicario del corazón de Ana de Bretaña en un museo de Nantes ha infartado la actualidad bretona, violentada por los intentos de desalojo por parte del gobierno francés de los okupas de Notre-Dame-des-Landes, que indignados por la criminalización y la represión a la que están siendo sometidos, se manifestaron el mismo sábado en la capital histórica bretona, que volvió a ser testigo de la habilidad de los CRS en el uso del material antidisturbios.

Ana de Bretaña simboliza el último intento de independencia de un territorio que a principios del XVI acabó en manos del reino Francia, una corona inmersa en aquel momento en un proceso de expansión como lo eran las de Castilla y Aragón, que pocos años antes invadían con sus ejércitos la Alta Navarra, anexionada y ocupada desde entonces. Cinco siglos después, el robo del relicario de oro resucitará reclamaciones identitarias en el país bretón, separado artificialmente en dos regiones administrativas distintas. Cinco siglos después, la tropelía judicial lanzada contra unos jóvenes de Altsasu no hará más que revivir un país que late por convertirse en un territorio donde la justicia no sea una reliquia del franquismo, donde la democracia vaya más allá de los resortes de un Estado fallido que a falta de corazón sobrevive a base de sinrazón.