2018/05/11

Un túnel subfluvial reactiva las grandes obras forales en Bizkaia

A un año de los comicios forales, el diputado general de Bizkaia dio ayer a conocer dos proyectos de infraestructuras viarias, un túnel subfluvial de Getxo a Portugalete y la ampliación de la Supersur, con los que pretende responder a los atascos que se producen en tres puntos críticos de la red de alta capacidad como son La Avanzada, Rontegi y A-8.

Agustín GOIKOETXEA|bilbo
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Las grandes infraestructuras viarias vuelven a ser santo y seña de las políticas forales en Bizkaia tras la decisión de la Diputación de retomar un proyecto que ha guardado en el cajón durante dos décadas: un túnel subfluvial bajo el cauce del Ibaizabal que libere de tráfico a la A-8 en Max Center, Rontegi y La Avanzada a partir de 2027. Las dos galerías, con dos carriles cada una, de la rotonda de Artaza, en Getxo, al eje del Ballonti, junto a la planta de Nervacero entre Portugalete y Sestao, costará, según las primeras estimaciones oficiales, 380 millones. Está descartado que sea de peaje.

«Es una obra que podemos pagar y que merece la pena», defendió el diputado general de Bizkaia. Unai Rementeria confesó que es la solución «más cara», aunque prevé que las arcas forales dispondrán de los recursos necesarios sin necesidad de incrementar el endeudamiento; queda la posibilidad de optar a fondos europeos. «Era ahora, o no sabemos cuándo», apuntó.

«Dar solución a los atascos es una urgencia. Tener una red más segura es prioritario», sostuvo, apostillando que «todas las previsiones auguran al menos tres años de crecimiento» en la recaudación. «Será, seguramente, la obra más importante del siglo XXI en Bizkaia», enfatizó Rementeria, para quien la prioridad es «atajar el problema de densidad de tráfico que sufre la red metropolitana».

La Diputación ya dibujó en 2000 una solución para descongestionar de tráfico el puente de Rontegi, luego la aparcó por su costo económico y contempló la construcción primero de un puente móvil en Lutxana y luego de un viaducto en Axpe. Los técnicos forales aventuran que el subfluvial sacará 38.000 vehículos de La Avanzada, 41.000 de Rontegi y otros 17.500 de la A-8 en la recta de Max Center.

Tras la decisión política adoptada por el Gobierno foral PNV-PSE, en un mes –avanzó Rementeria– se adjudicará la redacción de un estudio informativo que determinará las características de las galerías de tres kilómetros de longitud por las que se calcula que transitarán a diario 53.000 vehículos. En esa fase, además de determinar la solución constructiva para un proyecto tan costoso –se prevé el punto crítico en el entorno de Artaza–, se perfilará el tipo de transporte que circulará por el espacio que se habilitará: una lanzadera, un autobús eléctrico u otro tipo de sistema.

200 millones para la Supersur

Junto con el túnel que conecte las dos márgenes de la Ría, la Diputación incluye en esta actuación, «que introduce nuevas formas de movilidad para el territorio», la ampliación de la Supersur desde Peñascal, en Bilbo, hasta su conexión en Beteluri con la AP-68, en Arrigorriaga. El Consejo de Gobierno aprobará hoy la licitación de ese tramo de 4,5 kilómetros de longitud que costará, según las previsiones, alrededor de 200 millones de euros para dotar de «todo su sentido original» a la Variante Sur Metropolitana.

Fuentes forales confiesan que resultará «muy complejo» de ejecutar ya que incluye dos túneles y un viaducto sin pilares para salvar la vaguada de Bolintxu, un espacio de especial protección de Pagasarri. Las obras, avanzan, podrían comenzar al inicio de 2019 para que ese tramo de autopista con peaje esté operativo en 2023.

Rementeria señaló que el impulso a estas dos grandes infraestructuras no va a suponer que vaya a haber «barra libre». La desaparición del viaducto de la A-8 en el barrio bilbaino de Errekalde tendrá que esperar.

«TORTICERO»


EH Bildu denunció que la Diputación había informado antes a los medios de comunicación que a las JJGG. Apuntaron a que detrás del impulso a los dos proyectos está el apoyo del PP.