2018/08/31

EDITORIALA
Interlocutores legítimos y necesarios de Catalunya

La relación de las fuerzas políticas catalanas con el PNV y en especial con el lehendakari Iñigo Urkullu es a día de hoy funesta. Lo cierto es que, más allá de alianzas electorales en Europa o presupuestarias en Madrid, esa relación nunca ha resulta particularmente buena. Los diferentes gobiernos españoles siempre han jugado a contraponer los intereses de vascos y catalanes, y una y otra vez los líderes de esas fuerzas han entrado a ese juego, cuando la lógica política indica que las ambiciones democráticas de ambos pueblos pasan por desarrollos particulares pero concertados, no contrapuestos. El caso es que esa relación siempre ha tenido largas fases de desinterés y desconfianza, bastantes desprecios mutuos y breves momentos de confluencia de intereses.

Los catalanes se muestran molestos porque Urkullu sigue maniobrando en nombre del Estado. En otoño intentó atraer al president Puigdemont, sin ofrecerle garantías de nada, frente a quienes defendían declarar la República. Ahora muestra su preferencia por estos últimos, por entender que son más proclives a ceder a las presiones del Estado, entre otras cosas porque están presos.

Una de las estrategias más nefastas del Estado español respecto a Catalunya ha sido la de ir eliminando interlocutores legítimos, es decir, elegidos democráticamente. Ha actuado así con Oriol Junqueras, procesándolo y encerrándolo en la cárcel, y también con Puigdemont al encausarlo primero, perseguirlo después y vetarlo finalmente. Esto no es algo desconocido para Urkullu, que ha visto como sus adversarios electorales en la izquierda abertzale eran encarcelados e inhabilitados por el Estado, como en el caso de Arnaldo Otegi. Sin embargo, diga lo que diga el Estado, nadie pone en duda que Otegi es un interlocutor crucial de la política vasca. Si de verdad quiere aportar algo positivo en Catalunya, tras visitar a Junqueras, a Urkullu le toca ahora estar con el president Torra y con Puigdemont. Son sus interlocutores legítimos y necesarios.