2018/09/02

José Manuel Ferradás
Vecino de Errenteria
Un mes después seguimos sin saber
Autoridad Portuaria, Gobierno Vasco y Diputación deben hacer una apuesta clara por actuaciones que hagan imposible que lo ocurrido vuelva a suceder

El pasado 2 de agosto la tranquilidad de quienes vivimos entorno al puerto de Pasaia se vió rota por un incendio que alcanzó unas considerables dimensiones y que se prolongó durante ocho horas. El incendio generó una densa nube, visible a muchos kilómetros de distancia, que emitió una gran cantidad de partículas que llevó a recomendar a la población de Lezo –el pueblo más cercano al incendio– el cierre de ventanas. Mucha gente optó también por el uso de mascarillas. También a muchas vecinas y vecinos nos genera inquietud saber el impacto en el entorno marino de la bahía de los 21.000 litros de agua usada para apagar el fuego y que cabe suponer acabó en su gran mayoría en la bahía.

Una administración moderna, tanto en la Autoridad Portuaria de Pasaia como en el Gobierno Vasco –especialmente su Consejería de Medio Ambiente y el Departamento de Salud– habría ya dado una respuesta a una ciudadanía preocupada por lo ocurrido el pasado 2 de agosto. Desgraciadamente la constatación es que un mes después no sabemos absolutamente nada, ni de los motivos del incendio, ni del posible impacto en sus distintas variables del fuego generado. Ante esa falta de respuestas, la plataforma ciudadana Badian Bizi se ha encontrado en la necesidad de presentar una denuncia ante la Fiscalía de Medio Ambiente de Gipuzkoa por un posible delito contra la salud pública, que no se dirige contra nadie en concreto sino que solicita la puesta en marcha de una investigación. La denuncia fue presentada el pasado 21 de agosto.

Quienes vivimos en Lezo, Errenteria o Pasaia nos merecemos un mejor trato por parte de las instituciones anteriormente citadas. Y eso empieza por un derecho tan básico como es saber qué ocurrió y qué consecuencia tuvo el incendio del día 2. Pero debe seguir también por la adecuación de la actividad del puerto a la vida en los municipios citados. El puerto debe ser una ocasión para esos pueblos, no un eterno y continuo problema, especialmente en sus tráficos más problemáticos como es el de la chatarra, no por casualidad denominado «tráfico sucio».

Especialmente desafortunada estuvo la consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras del Gobierno Vasco, Arantxa Tapia, que como primera excusa en relación al incendio declaró que la «chatarra genera actividad». No puede ni debe ser incompatible la actividad laboral en el puerto y la seguridad y salud de quienes aquí vivimos. No aceptamos una elección entre «una cosa u otra».

Autoridad Portuaria, Gobierno Vasco y Diputación deben de una vez hacer una apuesta clara por una serie de actuaciones que hagan prácticamente imposible que lo ocurrido vuelva a suceder. No se trata de mover la chatarra de Kaputxinos –Errenteria– a Lezo con incluso menos medidas que minimicen el impacto en el segundo de los lugares. Se trata de actuaciones que son viables. Es posible la puesta en marcha de una terminal especializada en ese tipo de tráficos, optimizando y reduciendo al máximo operaciones y espacios para esas labores. Mientras tanto que nadie nos pida a quienes viviemos en Oarsoaldea que aceptemos como «inevitables» situaciones y hechos que deben ser perfectamente y totalmente evitables. Sí se quiere, se puede.