2018/09/08

Tubos Reunidos inicia la negociación de su abultada deuda con los bancos

Tubos Reunidos negocia con los bancos su deuda de 212 millones de euros, según ha comunicado a la CNMV. Tal y como expuso en una carta dirigida a los trabajadores su presidente, Guillermo Ulacia, «el futuro pasa por tener recursos financieros y tener liquidez».

Agustín GOIKOETXEA|BILBO
0908_eko_tubos

Otoño caliente el que se prevé en el grupo Tubos Reunidos, donde la dirección maniobra para tratar de sacar adelante su plan de reestructuración.

Tras las vacaciones estivales, la compañía ha comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores que ha iniciado con sus bancos de referencia una «incipiente» negociación «para adecuar su estructura de financiación y reforzar los objetivos de crecimiento y mejora en la resolución operativa que ya está desarrollando». La deuda, según los datos aportados en junio en la Junta General de Accionistas, es de 212 millones de euros.

Esa estrategia la justifica Tubos Reunidos por la «incertidumbre» generada por el arancel del 25% impuesto por la Administración Trump. Un 45% de su producción de tubo de acero sin soldadura la vende a EEUU, de ahí el impacto en su actividad. Uno de los objetivos para 2018 era el mercado canadiense, donde también se debaten medidas proteccionistas.

No opinan lo mismo desde LAB, que considera que los aranceles son la «excusa» para precarizar los derechos laborales, como lo fueron en el pasado los precios ofertados desde China, la bajada de los del petróleo o el encarecimiento de la materia prima y la energía.

En una carta remitida a final de julio a los trabajadores, el presidente del grupo, Guillermo Ulacia, abogó por aumentar «inmediatamente» la flexibilidad en su capacidad productiva y adaptarla a las «variaciones de la demanda, consolidando un modelo de gestión productiva por demanda». Uno de sus retos para poder soportar la competencia es rebajar costes, lo que quiere que aguante la plantilla.

Sus representantes ya anunciaron el rechazo al traslado de 58 trabajadores y un ERTE de 21 meses en la planta de Amurrio, como lo hizo antes el comité de Productos Tubulares de Trapagaran, donde se plantearon hasta 50 recolocaciones y una bajada salarial del 25%, entre otras medidas. LAB defiende que «el foco hay que ponerlo en los accionistas» –el BBVA es el mayor, con un 14% del capital–, ya que «son los que se tienen que hacer cargo de las pérdidas de la misma manera que se encargan de llevarse los beneficios».

En su misiva, el presidente de Tubos Reunidos plantea bajadas salariales, traslados y modificaciones del calendario de trabajo a la plantilla para mantener la actividad, de la que dependen más de 1.400 familias. «El futuro pasa por tener recursos financieros y tener liquidez, y eso se logra, entre otros, ahorrando en costes; nadie –asegura Guillermo Ulacia– lo va a hacer por nosotros».