2019/01/11

Chillida Leku reabrirá sus puertas en abril tras más de ocho años cerrado

Chillida Leku, el museo al aire libre que acoge el corpus de obra más importante del artista guipuzcoano, reabrirá sus puertas en abril. La familia de Eduardo Chillida anuncia que en el museo situado en torno al caserío Zabalaga de Hernani «se están llevando a cabo trabajos de restauración que permitirán acoger a un flujo continuado de visitantes mayor».

GARA|DONOSTIA
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Chillida Leku se abrirá al público ocho años después de su cierre de la mano de la familia del escultor vasco, bajo el auspicio y asesoramiento de la prestigiosa galería suiza Hauser & Wirth y la dirección de Mireia Massagué, exresponsable del Gaudí Exhibition Center. Así lo anunciaba ayer la familia del escultor gipuzkoarra y añadía que en el museo, situado en torno al caserío Zabalaga de Hernani, «se están llevando a cabo trabajos de restauración que permitirán acoger a un flujo continuado de visitantes mayor» y que incluyen una «actualización respetuosa» de las instalaciones.

Chillida Leku se cerró al público en 2011 después de que la familia del artista no llegara a un acuerdo con la Diputación de Gipuzkoa y el Gobierno de Lakua, y desde entonces solo podía ser visitado con cita previa. A este respecto, la familia aseguró que están «francamente encantados ante esta nueva etapa que va a experimentar Chillida Leku». «El hecho de poner de nuevo en pleno funcionamiento el museo nos ilusiona y estamos seguros de que nuestros padres estarán felices por ello. No nos cabe duda de que la gran expectación que despierta la reapertura y el creciente interés que la obra de Chillida ha tenido irá seguro en aumento en el futuro», recalcó la familia.

Los trabajos de «actualización» de las instalaciones se llevan a cabo bajo la supervisión del arquitecto argentino Luis Laplace, en colaboración con Jon Essery Chillida, nieto del escultor, y cuenta con la aportación del arquitecto de naturaleza holandés Piet Oudolf, que introducirá «sutiles elementos paisajísticos». El caserío Zabalaga, una construcción tradicional vasca del siglo XVI y que constituye la edificación central del museo, conservará «exactamente el mismo aspecto y estructura» que concibió Chillida aunque contará con mejoras en la iluminación, el aislamiento de techos y suelos y accesibilidad.

Además se abrirá un centro de bienvenida, una cafetería y una tienda y al tiempo que se acometerán adecuaciones en el aparcamiento.

La exdirectora del Gaudí Exhibition Center Mireia Massagué, que trabajó también con el Teatre Nacional de Catalunya, asumirá las labores de dirección que llevará a cabo «con estrecha colaboración con la familia Chillida, que tiene la propiedad y gestión del museo». Massagué mostró sus deseos de que en su nueva etapa el espacio dedicado al escultor guipuzcoano sea un «lugar de encuentro internacional, buscando la complicidad con el territorio y la sociedad local», explicó.

Complicidad y apoyo

Una vez entre en funcionamiento el «equipo histórico» del museo «se irá ampliando progresivamente» lo que lo consolidará «como un foco de creación de empleo y dinamización de la economía local», agregó la familia, y explicó que para emprender las obras de renovación ha contado con la «complicidad y apoyo» de «distintas administraciones» de Euskal Herria, entre las que destacó la Diputación de Gipuzkoa, que durante los trabajos ha facilitado espacios en Gordailua, el centro Colecciones Patrimoniales de la institución, para la custodia y almacenaje de las obras que estaban expuestas en Zabalaga. La Diputación ha colaborado, de esta manera, con la familia Chillida en las gestiones previas a la reapertura del museo, dos años después de que el gobierno foral diera el carpetazo definitivo a las negociaciones para la compra de esta instalación por parte de las instituciones, para lo que se le reclamaba una aportación de 50 millones de euros que se consideró entonces «imposible de asumir».

El diputado de Cultura, Denis Itxaso, señaló ayer que la Diputación ha mantenido una «relación estrecha» con los «nuevos gestores», con los que ha colaborado con el almacenaje provisional de trece obras que se exhibían en el museo.

Chillida Leku está situado a las afueras de Hernani, cerca de Donostia, y está compuesto por un paraje de 11 hectáreas que acoge 40 esculturas al aire libre y el caserío Zabalaga. Los terrenos y la edificación fueron adquiridos en la década de los años ochenta por Chillida y su esposa, Begoña Belzunce, quienes restauraron y acondicionaron el conjunto, que fue inaugurado en setiembre de 2000.