2019/03/23

EDITORIALA
Lakua vuelve a rectificar, ahora con la cultura

El Gobierno de Lakua utilizó el desarrollo del reglamento de la ley de espectáculos para restringir el número de funciones que se podían celebrar anualmente en bares y salas pequeñas a solamente doce. El malestar se organizó en forma de plataforma de artistas, Arteak Ireki, que ha convocado para hoy diferentes actividades por toda la geografía vasca. La crítica ya se hizo patente en el Parlamento, que aprobó hace una semana una moción contraria a la limitación. Un día más tarde, el alcalde de Gasteiz, Gorka Urtaran, anunció que no limitaría el número de espectáculos. Y ayer, por fin, la consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, transigió e informó que modificaría el reglamento, aunque sin aclarar excesivamente el sentido del cambio.

Se mire por donde se mire, la limitación es una medida absurda. No tiene ningún sentido restringir el número de actividades culturales siempre que se cumplan las condiciones generales establecidas para que se desarrolle un espectáculo: horarios, aforo, ruido y seguridad. Si hubiera otros condicionantes, estarían recogidos en la ley. ¿A qué viene ese afán de limitar, restringir y prohibir? Tal vez la clave esté en el difícil maridaje que ha existido desde siempre entre poder y cultura, sobre todo cuando esta responde a la función crítica que le corresponde y trata de desentrañar las contradicciones de la sociedad en la que vive y remover la conciencia social. Una función social que no suele ser del agrado del poder, especialmente cuando no encaja bien las críticas, algo de lo que ha dado sobradas muestras el actual Gobierno de Lakua, y especialmente el lehendakari que lo preside, Iñigo Urkullu.

Visto los precedentes de los últimos meses con los presupuestos o la OPE de Osakidetza, todavía está por ver en qué termina la rectificación anunciada ayer. En cualquier caso, un nuevo error de cálculo del Ejecutivo de Lakua, que parece guiar su acción de gobierno más por sus filias y fobias que por el interés general y el bien común.