2019/04/14

Desde su salida a bolsa, Euskaltel ha abierto paso a los fondos de inversiones

¿Quién dejó entrar a Zegona en Euskaltel? La respuesta es sencilla: la actual dirección de la compañía vasca, que «invitó» al fondo británico a pasar hasta la cocina cuando decidió adquirir la asturiana Telecable dentro su estrategia de expansión por el norte de la Península. Esa operación, impulsada por la dirección que todavía preside Alberto García Erauzkin fue aprobada por unanimidad por el consejo de administración de la operadora vasca hace dos años.

Txisko FERNÁNDEZ|DONOSTIA

PRIMEROS SOCIOS


Euskaltel salió a bolsa el 1 de julio de 2015. Entonces Kutxabank poseía el 49,9% de las acciones. La entente formada por Trilantic e Investindustrial, dos fondos de inversiones, tenía el 48,1%. Trilantic fue fundada por exdirectivos de Lehman Brothers.

 

FUNDACIÓN BBK


Obligada por las normas de la UE, Kutxabank tiene que seguir con el plan de desinversiones empresariales. Pero las fundaciones BBK, Kutxa y Vital sí pueden adquirir acciones, por ejemplo, de Euskaltel.

El primer eslabón de la expansión de Euskaltel por el norte peninsular fue el de la gallega R, que compró por 1.155 millones de euros en 2015. Más concretamente, lo que hizo la firma vasca fue adquirir el 75% de las acciones de esa compañía a CVC, un fondo de capital británico.

Posteriormente, el equipo de Alberto García Erauzkin puso en el centro de su diana a Telecable, propiedad de Zegona. Por medio del acuerdo cerrado en 2017, Euskaltel compró la operadora asturiana por 686 millones de euros, de los que 245 millones correspondían a la deuda neta. Zegona había adquirido Telecable por 640 millones.

En este caso, Euskaltel se hizo con el 100% de las acciones de la firma asturiana y una parte del pago se hizo transfiriendo al fondo británico un 15% de acciones de nueva emisión de la cablera vasca, que fueron suscritas a 9,5 euros la unidad, lo que dio un total de 26,8 millones. Otros 186,5 millones se abonaron en efectivo. La complicada maniobra financiera incluyó posibles contraprestaciones a futuro a favor de Zegona.

Tras aquella operación, Kutxabank veía reducida su participación en Euskaltel, del 25% hasta el 21,3%, y la Corporación Financiera Alba se quedaba en tercer lugar con el 9,35%.

En busca de beneficios

«A nadie puede sorprenderle que a los accionistas de Euskaltel les importe más el beneficio rápido que su arraigo en el país. Para eso salió a bolsa entre aplausos de PNV y PSE, pero ahora es un problema de país». Así resumía el viernes la situación Iker Casanova a través de la cuenta de Twitter del grupo parlamentario de EH Bildu.

Euskaltel S.A. salió a bolsa el 1 de julio de 2015, con un precio de 9,50 euros por título. La compañía se constituyó con 126,5 millones de acciones, por lo que su capitalización inicial fue, redondeando, de 1.202 millones de euros. Kutxabank poseía un 49,9% de las acciones y los fondos Trilantic e Investindustrial un 48,1%, mientras que Iberdrola poseía un 2%.

Los primeros “invitados” no eran, precisamente, agentes arraigados en Euskal Herria. Trilantic era un fondo de inversiones fundado en 2009 por exdirectivos de Lehman Brothers, el banco de inversiones que jugó un destacado, y nefasto, papel en el estallido de la crisis financiera mundial. Su socio en esa operación, Investindustrial, es un fondo de inversiones especializado en la compra de empresas y que, actualmente, posee Port Aventura.

Volviendo a Zegona, que ya posee el 21% de Euskaltel, este fondo británico se ha especializado en telecomunicaciones, por lo que parece lógico que haya querido entrar en Euskaltel y que salga de ella en cuanto tenga la opción de aumentar la rentabilidad, lo que no sucede en estos momentos. El viernes, la negociación de sus títulos en bolsa se cerró a 8,38 euros.