2019/06/12

Las filtraciones aceleran el debate judicial sobre la libertad de Lula

Dos días después de las revelaciones &hTab;que han puesto en evidencia su parcialidad en la causa que llevó a Lula da Silva a prisión, se multiplican las peticiones de renuncia del ministro de Justicia y exjuez Sergio Moro mientras se esperaba que la Corte Suprema reexamine la solicitud de liberación del expresidente de Brasil.

GARA|brasilia
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Brasil amaneció ayer con la expectativa de que la Corte Suprema juzgue los habeas corpus ya presentados en los que la defensa del Luiz Inácio Lula da Silva cuestionaba la imparcialidad de la investigación que acabó con su condena y encarcelamiento. El alto tribunal se preparaba para reexaminar la demanda de libertad presentada por el expresidente, debate previsto para dentro de unas semanas y que se esperaba que comenzara a media tarde de ayer, dos días después de que se filtraran conversaciones entre los máximos responsables de la «Operación Lava Jato» que cuestionaba su imparcialidad y la existencia de pruebas consistentes contra Lula da Silva.

The Intercept Brasil publicó el domingo fragmentos de diálogos privados entre el fiscal Deltan Dallagnol y el entonces juez Sergio Moro, actual ministro de Justicia del Gobierno de Jair Bolsonaro y quien en 2017 condenó a Lula en primera instancia por recibir un tríplex a cambio de favores políticos a la constructora OAS. Según el citado medio, las conversaciones muestran que Moro sugirió a Dallagnol cambiar el orden de las fases de la investigación y orientó a los fiscales encargados del caso, mediante consejos y pistas, algo que está prohibido por ley.

Las peticiones de renuncia de Moro se multiplicaban tanto por parte de los editorialistas de los medios de comunicación como en las redes sociales. También lo pidió, entre otros, el ex fiscal general y exministro de Justicia José Eduardo Cardozo.

Dallagnol era el máximo responsable de la Fiscalía en el caso contra Lula que allanó el camino al poder al ultraderechista Bolsonaro al eliminar al gran favorito en la carrera presidencial. Por eso, su Consejo Nacional anunció que investigará ese intercambio de mensajes.

Sin «anormalidad»

En base a los argumentos presentados por Dallagnol –que reconoce en privado que carece de pruebas de que el tríplex estuviera relacionado con la trama de Petrobrás y que de que el expresidente fuera su propietario– y el resto de fiscales de la Lava Jato, Moro condenó a Lula en 2017 a nueve años y seis meses de cárcel por corrupción pasiva y lavado de dinero, pena ampliada por un tribunal de segunda instancia.

Moro restó importancia a los mensajes y subrayó que en ellos «no se vislumbra cualquier anormalidad o dirección de actuación» cuando era magistrado, «a pesar de haber sido sacadas de contexto y del sensacio- nalismo de las noticias, que ignoran la gigantesca trama de corrupción revelada por la ‘Operación Lava Jato’».

Dallagnol, por su parte, defendió la imparcialidad de la investigación y aseguró que contaba con pruebas «consistentes».

El diputado Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente, señaló que la filtración parece «algo ingeniado para desgastar al Gobierno», cuestionó la forma en que las conversaciones fueron obtenidas y se negó a evaluar su contenido: «Si yo torturo a una persona y ella me dice alguna cosa, ¿Usted va a preguntarme sobre ello, con base en pruebas ilegales? Es un poco complicado», increpó.

Tanto el fiscal como el juez han sido acusados de «engaño sistemático» y «falta de ética» y se encuentran en el ojo del huracán, pero para la mayoría de analistas se trata de «una tormenta en un vaso de agua» que no tendrá mayores consecuencias ni provocará una crisis política ni supondrá la anulación de las condenas salvo que se produzcan filtraciones «más comprometedoras», al considerar que la opinión pública sigue exigiendo medidas para combatir la corrupción.

PT: «Farsa judicial»

El Partido de los Trabajadores (PT), de Lula da Silva, llamó a movilizarse contra lo que calificó de «farsa judicial» construida por Moro y los fiscales de la «Operación Lava Jato».

A su juicio, las filtraciones exponen «la real dimensión de una trama criminal, en conversaciones que cubren de vergüenza el sistema judicial brasileño» y que, subrayó, demuestran que existe una persecución judicial contra su líder y expresidente y evidencian «la parcialidad de Moro y su actuación como maestro de una denuncia manipulada desde el inicio». Por eso, pidió la anulación de todo el proceso que concluyó con la condena de Lula.

La organización Derecho de Defensa, que integran abogados criminalistas, subrayó que el Código de Proceso Penal es claro al afirmar que un juez no puede juzgar la causa si «ha aconsejado a alguna de las partes» y por ello, pidió «que los casos juzgados por Moro sean inmediatamente revisados».

«SORPRENDIDO»


Lula da Silva dijo estar «sorprendido» por la rapidez con la que la «verdad» salió a la luz, después de que se filtraran las comprometedoras conversaciones entre fiscales y el exjuez Sergio Moro, señalaron sus abogados.