2019/06/19

Más de 2.000 peticiones de asilo en la CAV solo en lo que va de año

Las peticiones de asilo tramitadas en lo que va de 2019 en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa superan las 2.000, medio millar más que en todo el año pasado, cuando hubo 1.595. Son los datos ofrecidos ayer por CEAR, que destacó la acogida que en Oñati está ofreciendo Larraña Etxea, al que se sumará en breve un nuevo centro con 35 plazas en Tolosa.

Nerea GOTI|BILBO
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Se celebra mañana el Día Internacional de las Personas Refugiadas y el contexto mundial continúa siendo de crisis humanitaria global, con más de 70 millones de personas desplazadas de manera forzosa en el planeta. Con ese panorama de fondo, CEAR, la comisión del Estado español de ayuda al refugiado, puso el foco ayer en los datos que se desprenden de esa realidad. Por lo que respecta a Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, en una rueda de prensa en Bilbo lanzó varios mensajes, el primero de ellos destinado a «desmontar el mito de que las personas refugiadas ya no llegan».

«No solo llegan, sino que convivimos con ellas en nuestras ciudades, pueblos y barrios», expuso el presidente de CEAR-Euskadi, Javier Galparsoro, quien alertó de que, frente a ello, el reto de nuestra sociedad es dar acogida y respuesta a las solicitudes de asilo o refugio.

Según destacó, en la actualidad el 75% de las demandas tramitadas en la CAV están siendo denegadas. Concretamente, durante los primeros cinco meses de este año 2.075 personas han solicitado asilo, 500 más que en todo 2018, y la previsión es que a finales de año las cifras puedan llegar a alcanzar más del doble de las 1.595 registradas el pasado ejercicio. Sobre la procedencia de los demandantes, precisó CEAR que Venezuela, Nicaragua, Colombia y Honduras encabezan por ese orden las solicitudes. Por herrialdes, la mayor parte de las peticiones de asilo se tramitaron en Bizkaia (973), seguida de Araba con 385 y de Gipuzkoa con 237.

El otro mensaje que lanzó la comisión de ayuda al refugiado es que se han dado pasos en la ampliación del sistema de acogida, pero que todavía se está muy lejos de dar respuesta a todas las personas que llegan. «Tenemos 930 personas a la espera de asignación de plaza; por lo tanto, urge dar respuesta a todas estas situaciones», señaló la directora de CEAR-Euskadi, Patricia Bárcena.

Destacó la experiencia del centro Larraña Etxea que el organismo humanitario ha puesto en marcha en Oñati para atender a personas que necesitan recursos residenciales mientras esperan asignación de plaza en el sistema estatal de acogida. Desde su apertura en octubre, 161 personas han pasado por este centro, 140 hombres y 21 mujeres. El perfil mayoritario corresponde a hombres jóvenes, de entre 20 y 30 años, procedentes de la África subsahariana. A este centro, anunció, se sumará la próxima apertura de otro en Tolosa, con unas 35 plazas, con el apoyo del Ayuntamiento y del Gobierno de Lakua.

Más obstáculos al llegar

A las dificultades que representan para estas personas sus procesos migratorios, se une una gestión que en el caso del Estado español sigue marcada por largas esperas, no ya solo para recibir respuesta a la solicitud, mayoritariamente denegatorias, sino para llegar incluso a formalizarlas.

Así, los obstáculos no desaparecen tras arribar a la península; llegan después la tramitación del asilo y los problemas para acceder a una vivienda o a un trabajo. A este respecto, CEAR apuntó que, además de acortar los tiempos de espera para la tramitación y resolución, es necesario «facilitar» el empadronamiento a quienes solicitan protección internacional, como garantizar el acceso a la vivienda y al empleo, ya que «está condicionado a la resolución y si es rechazada automáticamente lo pierden».

Tal y como se resaltó durante la comparecencia, a muchas personas les ocurre que, tras iniciar su solicitud de protección, reciben por ello autorización para trabajar y se integran en el mercado laboral, «hasta que llega una resolución denegatoria que conlleva una situación de irregularidad que, a su vez, hace que se tengan que dar de baja en la Seguridad Social». «Es absurdo que haya personas que ya están formando parte de esta sociedad, aportando a las arcas de la Seguridad Social y que, de pronto, tenga que pasar unos meses en situación de irregularidad sin tener siquiera acceso a la prestación por desempleo, porque cuando no tienes la tarjeta de residencia no puedes cobrar la prestación que ya te corresponde, hasta que obtienes una nueva tarjeta. Esos tiempos de espera son una pérdida de oportunidad no solo para las personas que ven truncado su proyecto vital, sino también para la sociedad», explicó Bárcena.

A un año de la llegada del “Aquarius”, la organización humanitaria recordó que «lamentablemente» aquello fue «un gran gesto, pero una excepción y no la norma, en un año marcado por el acoso y la criminalización a los barcos de las ONG que salvan vidas en el Mediterráneo», aludiendo expresamente al “Open Arms” o al “Aita Mari”.

Tendencia similar en Nafarroa

Coincidiendo con el día de hoy, anunció la convocatoria de una movilización en Bilbo que partirá a las 19.30 del Arriaga y concluirá en la plaza Elíptica y que tendrá por lema “Guerras olvidadas, vidas refugiadas”.

La notable tendencia al alza registrada en la CAV se repite en Nafarroa, aunque los representantes de CEAR en este herrialde no ofrecieron datos respecto a este año. Pero la proyección es clara: en 2016 hubo 70 solicitudes de asilo, en 2017 fueron 175 y en 2018, 324. Se trata del número de personas que demandan asilo en Extranjería.

Muchos de estos solicitantes no pueden mantenerse por ellos mismos y acuden a CEAR y a Cruz Roja mientras se evalúan sus solicitudes. Actualmente, hay 578 personas acogidas en este programa en Nafarroa.

Por lo que respecta a sus nacionalidades, se trata de gente que llega de Venezuela, Colombia, Nicaragua, El Salvador y Georgia. «Principalmente son de países que no necesitan visado; algunos están en conflicto y por eso lo consiguen con mayor facilidad», explicó Idoia Oneca, coordinadora de CEAR-Navarra.

 

«Es muy duro ver que hermanos tuyos lo intentan y no llegan»

Junto a los responsables de CEAR en la CAV estuvo en Bilbo un joven nigeriano rescatado hace ahora un año por el buque ‘‘Aquarius’’, que tuvo que permanecer 12 días en alta mar ante la negativa de Malta e Italia a permitir que atracara en sus puertos. Se llama Reward, tiene 22 años y durante la comparecencia en Bilbo admitió que el hecho de que el Gobierno español admitiera su acogida resultó «la mejor noticia» que pudo recibir en medio de la desesperación.

«Era la oportunidad de poder tener una vida digna», explicó este refugiado que, tras su llegada a Valencia, fue destinado por las autoridades a Euskal Herria, donde está realizando un grado de programación. Reward se reconoció afortunado, pero también afectado, porque «es muy duro ver cómo hermanos tuyos intentan hacer lo mismo y no consiguen llegar, porque no les dejan salir de Libia, porque se quedan en el mar o porque no hay barcos como el ‘Aquarius’ que les puedan rescatar o países europeos que les dejen llegar. Es realmente triste», señaló.

No fue el único testimonio escuchado durante la rueda de prensa: Suleman, natural de Guinea Conacry, lo hizo por videoconferencia. Rescatado también por la tripulación del “Aquarius”, destacó de su proceso migratorio la dureza de su situación en Libia antes de cruzar a Europa, marcada por el trabajo forzado y el maltrato. «Solo comíamos pan y agua», explicó el joven.N. G.

DESMONTAR MITOS


CEAR quiso «desmontar el mito de que las personas refugiadas ya no llegan». Afirmó que «no solo llegan, sino que convivimos con ellas en nuestras ciudades, pueblos y barrios».

A LA ESPERA


El sistema de acogida continúa aún sin poder dar respuesta a todas las peticiones. «Tenemos 930 personas a la espera de asignación de plaza, por lo que urge dar respuesta a todas estas situaciones», subrayó CEAR-Euskadi.