2019/06/25

Regino Ayesa Sola
Estado español: genio y figura...

Nos encontramos a la espera de la sentencia que dará el aparato judicial español en este paso correspondiente al procés. Por eso, pienso que es buena oportunidad para hacer una retrospectiva histórica y ver cómo ha actuado el Estado español con sus diferentes sistemas políticos en casos parecidos, así como cuáles han sido los desenlaces.

En el S. XI el condado de Castilla, hasta entonces vasallo del Reino de Pamplona, se constituirá en reino. Posteriormente, mediante políticas matrimoniales y conquistas como las de Navarra, Canarias, colonias americanas, Filipinas y demás, Castilla completará el imperio donde «no se ponía nunca el sol». Lógicamente esto le acarreó gran poder y muchísimo conflicto ya que su objetivo era imponer tanto su lengua y cultura como su religión y modelo socioeconómico.

El primer conflicto se dio en tiempos de Felipe II con la insurrección de los Países Bajos, provocada por las desavenencias religiosas, el absolutismo del monarca y los abusos del duque de Alba. La respuesta castellana fue militar, y el desenlace, la firma del edicto que estipulaba la retirada de las tropas españolas.

En el S. XVII encontramos la sublevación de Portugal que se hallaba dentro del imperio de Castilla. Tras el conflicto armado se les reconoció la independencia. Por cierto, también lo intentó Cataluña, pero esta insurrección fue sofocada.

Ya a principios del S. XIX, los levantamientos independentistas dirigidos por San Martín y Simón Bolívar, entre otros, generarían la independencia de la mayor parte de las colonias americanas. Posteriormente, a finales del siglo, vendrían las de Puerto Rico y Cuba tras varias insurrecciones, así como la de Filipinas.

El S. XX comienza como terminó el anterior: en este caso los problemas sociales y nacionalistas de Cataluña acarrearán el levantamiento conocido como La Semana Trágica. El Gobierno de Alfonso XIII responderá con una fuerte represión: arrestos y ejecuciones, entre ellas la del pedagogo Ferrer Guardia, creador de la Escuela Moderna. El fusilamiento del intelectual produjo en Europa multitud de protestas contra la actuación española.

Además, en esta primera mitad del siglo España se encontrará con las sublevaciones de Marruecos que terminarán en los años cincuenta, en plena dictadura franquista, con la pérdida de la mayor parte de sus dominios en esa zona. Posteriormente, excepto Ceuta y Melilla, cederá el resto. El del Sahara, abandonado de forma humillante en 1975 ante la Marcha Verde organizada por Marruecos.

Por medio de los casos anteriores, puede apreciarse que la actitud del Estado español en los momentos conflictivos, dentro de sus diferentes posesiones, nunca ha sido la de hacer política; es decir, la de dialogar o aplicar medidas democráticas.

Con ese «currículum» no es difícil comprender los graves problemas que ahora tiene en Cataluña. Resulta que la mayor parte de ese pueblo quiere hacer un referéndum para decidir su futuro político. Pues bien, la respuesta del Estado ha sido la acostumbrada: represión. El argumento constitucional es un pretexto porque la auténtica democracia debería estar por encima de las leyes, incluso de la suprema. Así que, si hay que cambiar un punto constitucional, se cambia y no pasa nada, porque lo más grande que hay es que los pueblos puedan decidir libremente su futuro. Futuro que no siempre pasa por la independencia, tal y como hemos comprobado en otros estados con talante más democrático. Pero eso sí, que lo decida cada pueblo, en este caso el catalán. Lo contrario es imperialismo y ya hemos visto como suelen terminar estos casos. Así que si el Estado no cambia de táctica política, tarde o temprano, veo a Cataluña fuera de él. Al tiempo.