2019/06/27

Juan Carlos Poderoso
Plataforma AP-8 Peajerik EZ
Debate sobre los peajes en Bizkaia
Casi 25.000 ciudadanos piden el fin de su discriminación y el del peaje en la AP-8

Mediante este artículo, la plataforma AP-8 Peajerik EZ pretende sacar a debate la anómala situación que se registra con los peajes en la AP-8, la Supersur y los túneles de Artxanda.

Dieciséis años después de que terminara la concesión, la Diputación sigue cobrando en la AP-8, mientras que en el resto de la A-8 que discurre por Bizkaia, y cuyo costo corrió a cargo de la caja común de todos los vizcainos, nunca lo hizo, como tampoco en el conjunto de autovías como Txoierri, Cadagua, Munguia, Gerediaga etc.

La Supersur, proyectada en su día en paralelo a la gratuita A-8 para descongestionar está, con 14.000 vehículos de aforamiento, no cumple tal objetivo, pese a tener precios un 50% más baratos que la amortizada AP-8 incluso siendo gratuita en horario nocturno y un 75% menos los fines de semana y festivos. Por lo que el fin social de la inversión en esta infraestructura, 821 millones, es a todas luces un auténtico fracaso. De hecho, si se hubiera construido por concesión, la adjudicataria ya habría pedido su rescate por falta de beneficios. Sin embargo la Diputación insiste en seguir metiendo dinero público para acabar aduciendo que es una necesidad y destruyendo con ello una zona de especial protección del Pagasarri como es el valle del Bolintxu.

Los túneles de Artxanda fueron la primera infraestructura del Estado rescatada con el dinero público de todos los vizcainos en 2004: 75 millones, y en estos 15 años apenas cubre sus gastos de explotación con la misma política de precios reducidos que la Supersur.

Estas desajustada políticas, más que ir encaminadas a un plan de movilidad racional y sostenible, parecen planificadas para satisfacer los beneficios de grandes grupos del hormigón y asfalto, lo que nos ha colocado a todos los vizcainos frente a un agujero de 2.400 millones de euros, cuyos intereses cubre anualmente la Diputación Foral con los suculentos ingresos que le proporciona únicamente la AP-8: 41 millones en 2018. Así, no es de extrañar que ante el costo de 180 millones de la nueva infraestructura subfluvial que pretende unir los márgenes de la ría, el señor Rementeria declarase: «tranquilos, bilbaínos, será gratis, se pagará con los peajes». Solo le faltó decir que lo costearan los paganos del Duranguesado, Lea-Artibai y Ermua (a los que lleva 47 años sangrando con un injusto peaje) si quieren ir de forma rápida y segura, como vais vosotros por la A-8, a Bilbo.

Creemos que el debate público solicitado deberá dar respuesta definitiva a una problemática denunciada por casi 25.000 ciudadanos, que piden el fin de su discriminación y del peaje en la AP-8, y abordar la utilización social de la costosa Supersur y los túneles de Artxanda. A nuestro juicio pasa también por la eliminación de sus peajes para así darles la definitiva rentabilidad social de la que hoy carecen por su infrautilización, aportando con ello al conjunto de vizcainos un beneficio que, a día de hoy, tanto dinero público invertido no les reporta.