2019/07/17

Von der Leyen será la primera presidenta de la CE tras lograr el aval de la Eurocámara

Ursula von der Leyen logró, por la mínima, el aval de la Eurocámara para presidir la Comisión Europea tras lograr convencer a socialdemócratas y liberales gracias a un discurso plagado de guiños progresistas.

GARA|bruselas
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El Pleno del Parlamento Europeo confirmó ayer a la conservadora alemana Ursula von der Leyen como presidenta de la Comisión Europea (CE) para los próximos cinco años con 383 votos a favor, aunque por la mínima, ya que obtuvo solo nueve votos más de los 374 necesarios para la mayoría absoluta. 327 parlamentarios votaron en contra y 22 se abstuvieron.

Actual ministra de Defensa de Alemania, de 60 años y miembro del Gabinete de Angela Merkel con distintas carteras ministeriales desde 2005, Von der Leyen se convertirá así el 1 de noviembre en la primera mujer en presidir la CE tras doce presidentes hombres desde 1958.

En una breve declaración tras anunciarse su nombramiento, Von der Leyen agradeció la confianza depositada y dijo que es una confianza que depositan en Europa, «unida y fuerte de Oriente a Occidente y de Norte a Sur, dispuesta a luchar por el futuro en lugar de los unos contra los otros».

La alemana prometió que Europa «afrontará los grandes desafíos de nuestro tiempo de manera común» y declaró que su trabajo «empieza ahora».

A pesar del malestar inicial en el Parlamento Europeo por el modo en que las capitales ignoraron a sus candidatos para liderar el Ejecutivo comunitario, Von der Leyen logró convencer a los principales grupos proeuropeos para ser elegida tras pactar una agenda basada en una mayor ambición en materia de lucha contra el cambio climático, el pilar social, la paridad y el compromiso con el Estado de Derecho, reclamos clave de liberales y socialdemócratas.

Por eso, su ventaja de apenas nueve votos sobre la mayoría absoluta de 374 supuso una sorpresa respecto a los cálculos que los grupos manejaban antes de la votación, cuando en teoría se contaba con, al menos, los 182 eurodiputados del Partido Popular Europeo, un centenar de la Alianza de Socialistas y Progresistas y casi todos los 108 del centrista Renovar Europa.

Esta suma, a la que también se añadían otros grupos como el partido ultraconservador polaco Ley y Justicia y el Movimiento Cinco Estrellas, debería haber colocado a la alemana por encima de los 400 apoyos, pero el voto secreto favoreció que algunos miembros, al menos una veintena, votaran en sentido contrario al anunciado.

Entre los socialdemócratas, por ejemplo, al menos ocho delegaciones habían avisado en una reunión del grupo que iban a votar en su contra, entre ellas las del Estado francés, Alemania, Bélgica y Países Bajos.

No logró convencer, no obstante, a los grupos más orientados a la izquierda, además de a buena parte de los socialdemócratas, los Verdes o la Izquierda Unitaria Europea, si bien los eurodiputados ecologistas le prometieron colaborar en la lucha contra la crisis climática.

Entre ellos estaba también el eurodiputado de EH Bildu, Pernando Barrena, quien explicó su voto refiriéndose al discurso de Von der Leyen como «una nebulosa de bonitas palabras sin contenido ni propuestas reales, pensado sobre todo para atrapar votos en los socialistas y en los liberales, dando por supuesto que los del PP ya los tenía». Dijo no esperar «nada positivo» de su mandato, auguró «las mismas políticas de los últimos cinco años» y añadió que la nueva presidenta es «muy favorable» a las políticas de «restricciones de derechos sociales y educativos, recortando inversión en educación y sanidad».

Von der Leyen tampoco logró el voto favorable del bloque de extrema derecha en la Eurocámara: el grupo Identidad y Democracia que acoge, entre otros, a la Agrupación Nacional de Marine Le Pen, la Liga de Matteo Salvini, el Vlaams Belang belga o Alternativa para Alemania (AfD). Ni del español Vox.

«Luchadora apasionada»

«Quien quiera reforzar y ayudar a Europa a crecer y florecer, encontrará en mí a una luchadora apasionada. Pero quien pretenda debilitarla, dividirla o destruir sus valores, encontrará en mí a una feroz oponente», señaló Von der Leyen durante su discurso a primera hora de la mañana, en el que repasó las grandes líneas de su programa de gobierno para los próximos cinco años y que estuvo de cargado de mensajes progresistas para rascar los votos que le faltaban.

La alemana hizo valer durante su primera intervención el valor de una nueva Comisión que repartirá las carteras a partes iguales entre hombres y mujeres y que tendrá las políticas de igualdad como prioridad, por ejemplo incluyendo la violencia de género en la lista de delitos reconocidos en toda la Unión Europea (UE).

En materia climática afirmó que trabajará para elevar los objetivos de reducción de emisiones contaminantes de la UE, para «llegar al 50%, si no el 55%» de aquí a 2030 y apuntó la transformación del Banco Europeo de Inversiones en banco «del clima», con la ambición de movilizar un billón de euros en inversiones en una década.

También abordó los retos de la gestión migratoria y lamentó que el mar Mediterráneo se haya convertido en una «frontera mortífera». Y desveló que había acogido a un refugiado sirio de 19 años, para tratar quizá de suavizar la imagen de dureza que transmite.

La UE «tiene el deber de salvar vidas», aseguró, para después limitar sus propuestas a retomar medidas por el momento bloqueadas en el Consejo, como la reforma de la política de asilo, o desarrollar otras ya en marcha, como el refuerzo del control en la frontera exterior, la cooperación con países terceros y la lucha contra las mafias.

Respecto al Brexit, Von der Leyen defendió el acuerdo de salida negociado con Londres, pero se mostró abierta a una nueva prórroga para retrasar de nuevo la salida de Gran Bretaña, siempre que así lo quieran los británicos y que la petición responda a una buena razón.

La alemana afronta ahora la tarea de conformar su equipo de gobierno para los próximos cinco años, para el que, según explicó ella misma, solo sabe seguro que contará con el socialdemócrata holandés Frans Timmermans y la liberal danesa Margrethe Vestager como sus vicepresidentes.

LAGARDE


La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, presentó ayer formalmente su renuncia a la jefatura de la institución financiera internacional, que será efectiva a partir del 12 de setiembre, mientras espera la confirmación sobre su nominación para presidir el Banco Central Europeo (BCE).