2019/08/12

EDITORIALA
El horror de una guerra que no interesa ver

La guerra de Yemen está compuesta de varias guerras, viejas y nuevas, locales y regionales. Es un conflicto que no se puede ganar, en el que los rebeldes huthíes han demostrado ser demasiado fuertes para ser vencidos por la coalición saudí y demasiado débiles para tomar el poder y controlar todo el país. Es un conflicto extremadamente peligroso para el mundo, que forma parte de otro conflicto de poder aún mayor que parece estar descontrolándose en el Golfo Pérsico. Y, sobre todo, es una guerra remarcablemente cruel, que se ha convertido en un gigantesco desastre humanitario, con decenas de miles de muertos, con millones de condenados al hambre y a las enfermedades como el cólera. Es, en definitiva, una guerra olvidada cuyos horrores nadie quiere ver ni oír.

Cuando Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos decidieron librarla, informaron al mundo de que sería cuestión de semanas terminarla. Cinco años después, tras decenas de miles de bombardeos y con un conflicto más fragmentado y sectario, ambos se están enfrentando directamente mediante sus franquicias por el control de la ciudad de Adén. De estar coligados han pasado a hacerse la guerra indirectamente, abriendo un nuevo frente en una guerra intratable que podría cambiar el país tal y como lo conocemos y condicionar su funcionamiento futuro.

Paradójicamente, los emiratos han anunciado recientemente una retirada de sus fuerzas militares a gran escala de Yemen. Dicen apostar más por un enfoque de paz que por priorizar ante todo la guerra. Aunque existan otros motivos para esa retirada, particularmente la situación que está creando con su vecino Irán, otros países deberían hacer lo mismo, marcharse de Yemen. La retirada de saudíes y emiratíes, el fin de la ayuda militar que Occidente les proporciona en pos de sus beneficios económicos, una vía de diálogo directo entre saudíes y huthíes y un acuerdo de paz negociado que reparta el poder y los recursos son clave para salir de esta guerra atroz que los yemeníes tan desesperadamente necesitan.