2019/08/13

Erreportajea
 
LOS ALL BLACKS TAMBIÉN SON HUMANOS

Los Springboks se han llevado el Rugby Championship por vez primera desde que se disputa entre cuatro selecciones. Nueva Zelanda ha bajado el pistón y sus rivales sueñan ya con destronarle en el próximo Mundial. Australia de menos a más, Argentina de más a menos.

Imanol INTZIARTE
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Han hallado la vacuna contra la plaga negra? o ¿está tan solo en fase durmiente, a la espera de brotar con mayor virulencia? Es la incógnita que deja el Rugby Championship, torneo anual de las cuatro potencias del hemisferio sur. Este curso, por ser mundialista, hemos vivido su versión reducida, a una vuelta y tres partidos por barba. Y Nueva Zelanda no es que no haya sido primera. Es que tampoco ha podido ser segunda. El título ha sido para una Sudáfrica que ha gustado, y mucho. Los Springboks ganan enteros en los pronósticos para Japón, a falta de poco más de un mes para el arranque de la Copa del Mundo.

Los de negro han cerrado el torneo con una apurada victoria en Argentina (16-20), un empate en casa frente a Sudáfrica (16-16) y una abultada derrota en Australia (47-26), marcada por la roja que vio Scott Barrett justo antes del descanso. Los Wallabies aprovecharon la coyuntura para servirse la revancha de tantas derrotas ante sus vecinos.

Con el calendario tan cargado para los jugadores de élite, el seleccionador Steve Hansen –al igual que sus colegas– se ha dedicado a rotar, a repartir minutos y descansos, a despejar dudas para la convocatoria. Hay que tener en cuenta que Nueva Zelanda arranca la fase de grupos el 21 de setiembre ante Sudáfrica, pero sus tres siguientes partidos (Canadá, Namibia e Italia) son en teoría un trámite antes de cuartos, 19 o 20 de octubre. Ahí empezará el auténtico Mundial para los campeones. El técnico también se ha hacho probaturas en el reparto de dorsales y roles. Lo más llamativo, ver a Beauden Barret como zaguero, desplazando a Ben Smith al ala, para hacer hueco a Richie Mo’unga de apertura. Los resultados no han sido buenos, pero para eso son las pruebas.

Nueva Zelanda ha mostrado su rostro humano, lejos del rodillo implacable que pasaba por encima de la víctima de turno tras el minuto 50-60. Ha sido sometida en muchos momentos, pero ha demostrado también su gran capacidad de sacrificio defensivo y su afilado colmillo para firmar ensayos a la más mínima ocasión. Y ojo, en 2011 y 2015 tampoco ganó el Championship, pero sí el Mundial, que era lo que importaba.

Si alguien rebosa optimismo es Sudáfrica. En Wellington pudo dar la campanada, pero le falto claridad en los metros decisivos y se tuvo que conformar con un empate sobre la bocina. El resto lo ha resuelto con solvencia, 35-17 sobre Australia y 13-46 en Argentina.

Springboks Vice

Rassie Erasmus tiene mimbres en todas sus líneas de la delantera –Mtawarira y Marx en la primera, Etzebeth y Mostert en la segunda, Vermeulen en el 8…–, azuzada por dos diminutos medios de melé que imponen un ritmo frenético. Y el que pueda que lo baile.

Con poco más de 1,70, Faf de Klerk juega con un absoluto desprecio por su integridad física. A su vera ha emergido el más pequeño todavía, Herschel Jantjies (1,67), tres ensayos en sus dos primeros partidos como internacional. Velocidad, desenfreno… como Sonny Crockett y Ricardo Tubbs pero con el 9 a la espalda. Puro vicio.

En la pugna por el 10, Pollard parece llevar la delantera ante el otro Jantjies, Elton; mientras que hombres como Kolbe o Le Roux apuntan a indiscutibles en la línea.

Por su parte, Australia no arrancó bien, encajando una dolorosa derrota en Sudáfrica. Pero ha finalizado pletórica tras ganar a Argentina (16-10) y, sobre todo, después de vapulear a los All Blacks. La primera mitad de 2019 no ha sido plácida, marcada por el ‘affaire Folau’. La estrella de los Waratahs de Sidney y de la selección vio como club y Federación cortaban su contrato por sus declaraciones homófobas en el marco de su discurso ultracristiano. Llovía sobre mojado, y el asunto está ahora en los tribunales porque el zaguero ha recurrido su expulsión.  

Por contra, han vuelto a vestir la camiseta dorada el apertura Christian Lealiifano –felizmente recuperado de un cáncer en la sangre– y otro ‘enfant terrible’ como James O’Connor, con un largo historial de escándalos a sus espaldas y que a sus 29 años tiene una nueva oportunidad para redimirse.

Pero el alma de este equipo sigue siendo Michael Hooper, un tercera línea que se parte la cara, en el sentido literal de la expresión. No hay más que mirar fotografías de los últimos años y ver la evolución de su rostro. Placador implacable, pescador suicida en los rucks y con un motor físico que le permite ofrecer su ayuda en todas partes, tanto en defensa como en ataque.  

Australia quizás no sea lo suficientemente sólida y fiable como para llevarse el título Mundial, pero puede amargarle una eliminatoria a cualquiera que se despiste por exceso de confianza.    

Depresión albiceleste

Entretanto, Argentina llegaba al torneo subida a la ola, y ha terminado sumergida y con una profunda depresión lastrando sus tobillos. Los sudamericanos se las prometían felices tras ver como Jaguares, la franquicia del Super Rugby de la que se nutre la selección en un enorme porcentaje, llegaba hasta el subcampeonato. Tan solo se trataba de ajustar las piezas procedentes de Europa, como Nicolás Sánchez o Facundo Isa.  

En el estreno rendían visita a Buenos Aires unos All Blacks con numerosas ausencias, y quien más quien menos soñaba con la primera victoria de los Pumas frente a los de negro. No pudo ser, pero estuvieron muy cerca. Sin embargo, tras el subidón de adrenalina de ambas citas –final del Super Rugby y visita de Nueva Zelanda–, los albiazules se desinflaron, hasta parecer un guiñapo en el duelo final en casa ante Sudáfrica. Ha resultado llamativo su sufrimiento en las melés, una de sus señas de identidad en tiempos no tan lejanos.

Mario Ledesma tiene por delante un mes para recuperar anímicamente al grupo y a su siempre intensa parroquia. En Japón le espera una dura fase inicial, ya que comparte grupo con Inglaterra y Francia, y uno de ellos se quedará fuera de los cuartos de final.

Aunque el Championship no vuelve hasta 2020, el próximo fin de semana se repiten los emparejamientos de la tercera jornada, pero con los terrenos invertidos: Nueva Zelanda recibe a Australia –ojo a la reacción de unos All Blacks heridos– y Sudáfrica a Argentina. Se trata de otro peldaño que nos acercará a la apasionante cita otoñal en el país del sol naciente.