2019/08/14

Ecologistas denuncian altas dosis de lindano en montes vizcainos

Ekologistak Martxan ha aportado ante la Fiscalía muestras de madera obtenidas en los bosques del monte Jata y de Enekuri, en lo que ha detectado «altas dosis» de HCH-Lindano. Critican la «inacción» de las instituciones y advierten del «peligro» en caso de incendio.

GARA|BILBO
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Ekologistak Martxan ha denunciado el hallazgo de altas dosis de lindano (HCH) en la madera de los bosques vizcainos de Jata, cerca de Lemoiz, y Enekuri, con unas muestras que ha presentado ante la Fiscalía como prueba.

El portavoz del colectivo ecologista, Javier Vázquez, explicó ayer en una rueda de prensa los resultados obtenidos de las muestras de madera recogidas por Ekologistak Martxan en las parcelas donde han sido hallados miles de kilos de lindano en los últimos dos años.

Para la confederación ecologista, «esto significa que se está exportando el veneno a través de la madera y sus derivados», lo que según dicen podría vulnerar el reglamento 689/2008 del Parlamento Europeo sobre exportación e importación de productos químicos peligrosos.

Vázquez recordó que la presencia de HCH en el medio forestal «no solo es un problema medioambiental, sino de seguridad y salud pública». En este sentido, Vazquez explicó que este compuesto cancerígeno puede descomponerse en fosgeno en caso de incendio, «un gas mortal y muy utilizado en la I Guerra Mundial».

«Medidas inmediatas»

Después de lamentar que «se siga mirando para otro lado», el portavoz de Ekologistak Martxan volvió a exigir a las distintas instituciones que tomen «medidas inmediatas», y recordó que el propio Parlamento Europeo señala en su informe sobre la contaminación por lindano que «la inacción debería considerarse la peor práctica, puesto que ocasiona problemas medioambientales y el aumento de los costes económicos de la solución».

Tras entregar al fiscal los datos obtenidos, Ekologistak Martxan no descarta iniciar nuevas acciones legales contra las instituciones, dado que, según la asociación, el Gobierno de Lakua conocía la existencia de estos vertederos «y han pasado 30 años sin adoptar ningún tipo de medida correctora, mientras se diseminaba el producto cancerígeno por el medio ambiente».