2019/08/15

Bolsonaro no oculta su malestar por la victoria kirchnerista en Argentina

Jair Bolsonaro no oculta su malestar por la victoria kirchnerista en las primarias en Argentina. Alerta de un posible éxodo argentino y teme ser golpeado por la onda expansiva que causó el colapso del mercado de valores de uno de sus principales socios comerciales.

GARA|brasilia

El rotundo revés del presidente de Argentina, Mauricio Macri, en las primarias presidenciales ha generado preocupación en Brasil, al menos en su mandatario, en ultraderechista Jair Bolsonaro, que además de agitar el fantasma del miedo alertando sobre un éxodo masivo si «esos izquierdosos» ganan las elecciones, teme que Brasil se vea golpeado por la onda expansiva que causó el colapso del mercado de valores de uno de sus principales socios comerciales.

Pero al margen del malestar de Bolsonaro y de sus choques verbales con Alberto Fernández, ganador de las primarias, los observadores estarán atentos sobre todo al impacto que un cambio de Gobierno en Argentina y las tensiones entre los principales socios del Mercosur podrían tener en el acuerdo de libre comercio alcanzado en junio entre el bloque sudamericano (formado también por Paraguay y Uruguay) y la UE.

Brasil es el principal socio comercial de Argentina y Argentina, el tercero de Brasil (tras China y EEUU). Fernández dijo que el acuerdo con la UE se «anunció precipitadamente» para beneficiar en las urnas a Macri y que lo revisará si llega al poder.

Algunos analistas señalan que «en caso de que el nuevo Congreso argentino cree barreras para la aprobación [del acuerdo], el Gobierno brasileño podría repensar el Mercosur».

Y expertos brasileños temen que el retorno en Argentina de políticas que los mercados tildan de «populistas» provoquen una evaluación internacional negativa de Brasil, aunque sería un impacto «de corto plazo», ya que el gigante sudamericano «vive un momento económico más favorable que Argentina».

Además, el apoyo de Bolsonaro a Macri supone, por su imagen negativa en Argentina, «un tiro en el pie al propio Macri y a su ambición de formar un bloque de derechas en Sudamérica».