2019/09/12

Un tribunal escocés añade otro revés para Boris Johnson

Tras varios reveses políticos en el Parlamento británico, el primer ministro, Boris Johnson, y su «estrategia» sobre el Brexit sufrieron ayer otro golpe desde un tribunal escocés, que declaró nula e ilegal la suspensión del Parlamento hasta dos semanas antes de la fecha de salida. La última palabra la tendrá el Tribunal Supremo, al que ha recurrido el Gobierno británico, aunque la oposición le instó a convocar inmediatamente al Parlamento.

GARA|edimburgo
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Un tribunal escocés sumó ayer otro revés a los recientes golpes políticos recibidos por el primer ministro británico, Boris Johnson, al declarar ilegal su decisión de suspender el Parlamento hasta dos semanas antes del Brexit.

Las dos cámaras del Parlamento británico vieron sus labores suspendidas el martes de madrugada, al término de un debate largo y acalorado sobre la salida de la Unión Europea (UE), y no deben reanudarlas hasta el 14 de octubre, dos semanas antes de la fecha prevista para el divorcio.

Johnson justificó esta decisión por la necesidad de elaborar y presentar su programa de política nacional, una práctica habitual cuando hay cambio de Gobierno. Sin embargo, los opositores a un Brexit sin acuerdo la denunciaron como un intento de atarles las manos.

La tradicional ceremonia de suspensión, rodeada de gran pompa, fue boicoteada por la inmensa mayoría de los lores en señal de protesta, mientras algunos diputados gritaban «¡vergüenza, vergüenza!» tras haber denunciado un «ultraje constitucional».

Ayer el Tribunal de Apelación de Edimburgo les dio la razón. Por unanimidad, sus tres jueces consideraron que la medida tuvo «como objetivo obstaculizar al Parlamento» y la declararon «nula» e «ilegal», invalidando una sentencia pronunciada una semana antes por una corte inferior.

En aquella ocasión, el juez, interpelado por un grupo de 75 diputados de varios partidos, había considerado que la decisión se inscribía en el «dominio de la política y no puede evaluarse con criterios legales sino solamente políticos». Esta es la primera victoria judicial de los opositores a la controvertida decisión de Johnson. Otras dos demandas judiciales están pendientes en Belfast y Londres. La primera sigue en estudio mientras que la segunda, denegada la semana pasada, será analizada por el Tribunal Supremo el 17 de setiembre.

El Gobierno de Londres, que insistió en que «nada ha cambiado», puesto que no hubo de momento una orden de anulación, apelará inmediatamente ante el Supremo, que ahora deberá pronunciarse también sobre este caso.

«El Gobierno del Reino Unido debe presentar un programa legislativo nacional sólido. La suspensión del Parlamento es la forma legal y necesaria de hacerlo», insistió el Ejecutivo, que dijo estar «decepcionado» por el fallo judicial.

Las deliberaciones de la máxima instancia judicial del país podrían durar varios días. Algunos analistas consideran que el Supremo echará atrás esta sentencia, debido al diferente enfoque en cuestiones de derecho constitucional entre los tribunales escoceses y los ingleses.

El portavoz laborista, Keir Starmer, exhortó «al primer ministro a convocar inmediatamente al Parlamento para que podamos debatir esta sentencia y decidir. Para la jefa del Gobierno escocés, Nicola Sturgeon, «la decisión judicial de hoy tiene un significado constitucional enorme» y el Parlamento debería «ser convocado de nuevo inmediatamente para permitir que continúe el trabajo esencial de escrutinio».

Un grupo de diputados de diversos partidos se manifestó ante la sede de Westminster afirmando estar dispuestos a volver a sus escaños.

Farage ofrece un pacto con el aviso de una «patada electoral»

El líder del Partido del Brexit, Nigel Farage, ha ofrecido al primer ministro, Boris Johnson, una alianza para no competir en las próximas elecciones, aunque al mismo tiempo le ha advertido de que, si Gran Bretaña no abandona la UE en la fecha prevista, el Partido Conservador sufrirá una «verdadera patada» en las urnas, en un escenario que ha dejado atrás el tradicional bipartidismo. «Si pasamos el 31 de octubre y seguimos como miembros de la UE, lo que parece cada vez más probable, muchos votantes se pasarán del Partido Conservador al Partido del Brexit», afirmó Farage. «Espero que Boris Johnson simplemente mire los números. Si nos presentamos contra ellos, puede que no logren una mayoría», advirtió. Farage aseguró que ya ha habido contactos con los conservadores. Un portavoz de Johnson dejó claro que «el primer ministro no va a llegar a ningún acuerdo con Nigel Farage», mientras que un alto cargo tory aseguró que Farage no es una persona «apta» y no tiene cabida siquiera cerca del Gobierno.GARA

OTRO REFERÉNDUM


El «número dos» del Partido Laborista, Tom Watson, ha propuesto no solo que se celebre un referéndum, sino que se haga antes de las próximas elecciones generales, en las que reclama «una agenda social laborista bajo nuestros propios términos, no los de Boris Johnson».