2019/09/16

Ryad acusa a Irán y trata de recuperar su producción de petróleo tras el ataque huthí

Arabia Saudí y su aliado Estados Unidos responsabilizaron a Irán del ataque contra las instalaciones petroleras en la petromonarquía que lanzaron el sábado los huthíes desde Yemen y cuya reivindicación cuestionó Washington. A la vez, Ryad trata de recuperar la producción de petróleo, reducida a la mitad por el ataque y que ha recortado en un 6% la extracción mundial, en el momento en que la petrolera Aramco prepara una gran operación de salida a bolsa.

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Arabia Saudí, primer exportador mundial de petróleo, intenta reparar sus instalaciones petroleras, dañadas el sábado por un ataque con drones que obligó al reino a reducir su producción de crudo a la mitad.

Los huthíes de Yemen, que se enfrentan desde hace cinco años a una coalición militar liderada por Ryad, reivindicaron estos ataques contra instalaciones del gigante estatal Aramco, mientras Estados Unidos apuntaba a Irán como responsable.

Teherán rechazó las acusaciones del secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, que aseguró que no hay ninguna prueba de que el «ataque sin precedentes contra el suministro mundial de energía» venga de Yemen. «Estados Unidos trabajará con sus socios y aliados para garantizar el suministro de los mercados energéticos y para que Irán rinda cuentas de su agresión», añadió.

Para Irán, se trata de acusaciones «insensatas» e «incomprensibles», según el Ministerio de Relaciones Exteriores, para el que estas afirmaciones tienen por objetivo justificar futuras acciones contra Irán.

Mientras, Arabia Saudí se centra en restablecer la producción en sus instalaciones, mientras la Bolsa de Ryad abría los intercambios de la semana con una caída del 3%.

Las explosiones del sábado causaron incendios en la planta de Abqaiq, la mayor en el mundo dedicada al tratamiento del petróleo, y en Jurais, donde hay un gran campo petrolero.

Los huthíes han atacado en múltiples ocasiones la infraestructura energética saudí, pero esta vez las consecuencias han sido de otra envergadura: han causado una reducción brutal de la producción de 5,7 millones de barriles por día (b/d), es decir, alrededor de un 6% del suministro mundial.

Y también han llevado al cese de la producción de gas, lo que reducirá el suministro de etano y líquidos de gas natural hasta en un 50%, según la agencia estatal saudí de noticias SPA. Esta disminución de la producción podría hacer tambalear la confianza de los inversores en Aramco, gigante petrolero que prepara su entrada a bolsa. El Gobierno saudí quiere situar en el mercado bursátil alrededor de un 5% de su petrolera estatal en 2020 o 2021 y captar unos 100.000 millones de dólares, en lo que podría convertirse la mayor salida a bolsa de la historia.

Ryad recurre a las reservas

Con los mercados atentos a la capacidad de Arabia Saudí para frenar los efectos del ataque, el presidente de Aramco, Amin Naser, declaró que se estaban llevando a cabo las obras para restablecer toda la producción.

El príncipe Abdulaziz bin Salmán, nombrado recientemente ministro de Energía, aseguró que la reducción sería compensada con las reservas almacenadas en cinco gigantescas instalaciones subterráneas construidas para poder almacenar decenas de millones de barriles de los diferentes productos petroleros refinados.

Igualmente, el Gobierno de EEUU anunció que sus reservas de petróleo de emergencia podrán ser usadas para garantizar el suministro mundial.

La portavoz del Departamento de Energía, Shaylyn Hynes, aseguró que EEUU «está preparado para utilizar sus reservas estratégicas de petróleo –las mayores del mundo– si resulta necesario con el fin de compensar cualquier interrupción en los mercados petroleros como resultado del acto de agresión» en Arabia Saudí.

Washington ha comenzado a coordinarse con la Agencia Internacional de la Energía para ver qué «posibles opciones están disponibles en caso de que se necesite tomar una acción colectiva global», detalló.

Aumenta la tensión entre reticencias a un conflicto abierto

El príncipe heredero saudí Mohamed bin Salman, aseguró que Ryad «quiere y puede» responder al ataque, pero las represalias directas son «muy poco probables», según el experto en Oriente Medio de la S. Rajaratnam School James Dorsey. «Los saudíes no quieren un conflicto abierto con Irán (...) Querrían que otros lucharan en su lugar, pero los otros son reticentes», opinó. El ministro iraní de Exteriores, Mohamad Javad Zarif, lamentó que la «máxima presión» de EEUU haya derivado en la estrategia del «máximo engaño». Advirtió de que «culpar a Irán no pondrá fin al desastre» en Yemen y pidió que se acepten las propuestas de Teherán para iniciar conversaciones. También el comandante de los Guardianes de la Revolución Amir Ali Hayizadeh dudó de que EEUU quiera iniciar una guerra pero advirtió de que tienen sus bases y barcos «al alcance del fuego de nuestros misiles». GARA

IRAK NIEGA CUALQUIER IMPLICACIÓN


Responsables estadounidenses y saudíes quisieron reforzar su acusación contra Teherán apuntando la posibilidad de que el ataque fuera llevado a cabo con misiles lanzados desde Irak o Irán. Bagdad rechazó cualquier implicación de su territorio.