2019/10/10

«Fuego amigo», una historia de historias en la guerra del 36

Santos es un hombre republicano reclutado a la fuerza a las filas franquistas. Logra huir y regresar a casa, donde le esperan su padre y su hermana Eufemi. Solo ella le puede ayudar en un momento decisivo. «Fuego amigo» (Txertoa) es la primera novela de Begoña Elorrieta.

Oihane LARRETXEA|BILBO
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La inesperada historia familiar que le contó su padre en un viaje a Teruel fue el detonante de la que es la primera novela de la bilbaina Begoña Elorrieta y que lleva por título “Fuego amigo” (Txertoa). La existencia, décadas atrás, de un tío llamado Santos. Un hombre que luchó en la guerra del 36 con los republicanos, que vio la muerte alrededor en cruentas batallas que ocurrieron en Bizkaia… y que fue reclutado después contra su voluntad en las filas de los sublevados.

«Me quedé abrumada con aquella historia, me di cuenta de que no sabía tanto sobre la Guerra Civil, ni de todo lo que sucedió en Bizkaia, ni siquiera en el seno de mi familia. La guerra fue algo muy doloroso, y algo de lo que no se hablaba», explica la autora a GARA. «Pese a ser un tema cercano –prosigue– no lo hemos estudiado, en el instituto no se tocaba. ¡No sabíamos nada!».

Tirando del hilo comenzó a bucear en la Historia, a investigar y seleccionar la información que le interesaba recopilar. Preparar el libro le ha llevado alrededor de dos años, un tiempo que ha pasado rápido, cuenta. Abrumada también con la cantidad de hechos y sucesos que iban aflorando. Por ello, explica que ha ido investigando según iba avanzando en la escritura. Lo ha hecho de forma paralela.

El papel de la mujer

“Fuego amigo” arranca en la Nochebuena de 1937. Santos Lastagarai regresa a casa, al caserío Lastasaku tras lograr huir de la batalla de Teruel. Allí le esperan su hermana Eufemi y su padre Martín. Dos personajes claves en la novela.

La figura de la mujer será relevante, y no es casualidad que haya elegido un personaje femenino. Ella será la única que pueda ayudar a su hermano en un momento decisivo. En esta parte de la investigación la Historia la ha vuelto a sorprender. «Las mujeres fueron la parte menos visible de la guerra, se les requería en casa, con otras tareas. Salvo excepciones, no tenían un papel activo; decidí que mi personaje sí podía hacer algo. En la novela es la única que se da cuenta de la importancia de los niños después de la guerra», explica.

Cita, en este sentido, el papel de la Sección Femenina, y como esta organización franquista adoctrinaba e instruía a niños y niñas en las localidades que iban ocupando. Fueron unos hecho relevantes y terribles de los que poco se ha hablado, opina.

Y el padre de familia, un hombre que pasa aparentemente inadvertido. «El guardián del caserío» que aporta a la guerra sin hacer mucho ruido.

De fondo, sangrientas batallas: Legutio, Sollube o Saibigain. También le interesaba especialmente contar la toma de Bermeo por las tropas franquistas; no tanto relatar lo ocurrido en Gernika porque es muy conocido.

Mezclando realidad y ficción Elorrieta ha tejido una historia que bien puede ser un espejo donde mirarse. Nada demasiado ajeno. Cree que el lector encontrará una historia familiar que puede pertenecer a cualquiera. Un hijo que va al frente, una hija que se queda, un padre que espera… a la autora le interesaba contar la evolución de las personas. Resulta que nadie es igual después de una guerra.

EL TÍO SANTOS


El libro mezcla ficción con realidad. Elorrieta quedó sorprendida con la historia de Santos, tío de su padre. «En todas las fotos aparecía vestido de gudari», pero fue llevado a la fuerza a las filas franquistas, hecho que desconocía.