2019/11/08

Erreportajea
 
IDK GIPUZKOA, EN EL LABERINTO PARA SALIR DEL PEOR INICIO DE SU HISTORIA
Arnaitz GORRITI
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N0 es fácil afrontar una mala racha. No hace falta circunscribirse al deporte profesional para hacer una afirmación así, porque todo sabe de sus circunstancias y de las dificultades que a veces hay que atravesar para seguir adelante, por no hablar de los momentos de cambio. En ese sentido, es muy comprensible la mala situación deportiva de IDK Gipuzkoa, antepenúltimo clasificado de la Liga Femenina Endesa con un balance de 1-6, milagrosamente fuera de los puestos de descenso gracias a que Bembibre –próximo rival de las donostiarras– y Zamarat, pese a compartir balance de 1-6, tienen un average peor, sin necesidad de conocer a fondo los entresijos del día a día del club donostiarra.

Los malos resultados enturbian las semanas de entrenamiento, la desconfianza hace presa en las plantillas y hace falta una reacción; una reacción que debe llegar ya, antes incluso del partido de mañana en el Bierzo. «El equipo trabaja muy bien, pero hay que exigirse que saque más carácter. El equipo no lo está sacando ni entrenando ni jugando; el equipo trabaja muy bien, pero le falta dar un paso adelante en cuanto a carácter y todo. El otro día una jugadora del otro –Araski– equipo se pasó todo el partido tirándose, protestando al árbitro, y nosotras la mirábamos como si no pasara nada. Ahí el equipo tiene que dar un paso adelante y jugar el partido en todos los aspectos y decir: ‘Estamos aquí’. Ahí es donde debemos exigirles más a las jugadoras», arengaba Azu Muguruza a sus jugadoras el pasado lunes tras la derrota en el derbi frente a Araski.

IDK Gipuzkoa está en la élite del basket femenino desde la campaña 2013/14, y siempre ha firmado mejores resultados que este 1-6 después de las siete primeras jornadas, pero lo cierto es que todas sus derrotas, salvo la paliza frente a Uni Girona, han sido por diez puntos o menos.

El año de su estreno firmaba un 4-3; un 2-5 en la campaña 2014/15; la temporada 2015/16, año en el que las donostiarras acabaron en peor posición, décimas, al final de la Liga Regular, se repitió el balance de 2-5 en las siete primeras jornadas; pero en la campaña 2016/17, en la que también se arrancó con un 2-5, las donostiarras remontaron hasta disputar su primer playoff por el título. En adelante, las donostiarras se consolidarían entre las seis mejores de la Liga Femenina. La campaña 2017/18 se rompería con la costumbre de los malos inicios para plantarse con un 5-2 para colarse en la Copa por primera vez sin necesidad de invitación, mientras que la temporada volvería a repetirse el 5-2, obteniendo un sitio en la Copa.

En resumen, el club donostiarra sabe lo que es empezar bien y empezar mal en la Liga Femenina, y lo mucho que ello repercute para el resto de la temporada, porque los buenos inicios han sido esenciales para consolidar un lugar entre los equipos con plaza para disputar la Copa o la postemporada, mientras que los malos arranques han traído consigo dolores de cabeza, sufrimientos y resultados más bien grises.

«Estamos en un lío en estos momentos. Hay que intentar convencer a todo el mundo de que el equipo tiene capacidad si realmente nos ponemos. No podemos pensar en otra cosa ahora que no sea en este lío de abajo y en sacar alguna victoria para tomar aire», recalcaba Azu Muguruza.

«Vamos a ganar partidos juntas»

Ante Araski, Clarinos Tenerife, Al-Qázeres y Zamarat, el cuadro donostiarra llegó al último cuarto por delante. Eso significa que las donostiarras gestionan mal los minutos finales y la élite no tiene piedad de ellas. Azu Muguruza, como entrenadora de carácter que es, remachaba diciendo que «hay que pedir un paso más y la que no sea capaz de darlo, habrá que tomar medidas. No podemos estar todo el año diciendo: ‘Venga no pasa nada’, o ‘Ya la meterás’. Todo tiene un límite y hay que dar una oportunidad a la gente, pero tampoco pasarse».

Cierto es que quizá pesen las ausencias de las Lyndra Weaver o Iva Brkic, o las retiradas de Iulene Olabarria u Onintza Aduriz. Pero un equipo con un juego interior del nivel de Davydova, Ariel Edwards, Toch Sarr o Erika De Souza; exteriores como Kraker, Nystrom, Laura García o Erauntzetamurgil, más una pareja de bases compuesta por Aleksic Snezana y Lara González debe ir hacia arriba. «El ambiente es bueno, las jugadoras lo somos y entrenamos bien», reconocía Laura García previo al derbi ante Araski, mientras Ariel Edwards remachaba diciendo «no quiero cambiar de compañeras, pero tenemos que empezar a ganar partidos ya».

 

Dos claras diferencias en el quinteto titular

Como queda dicho, IDK Gipuzkoa ha afrontado unos cuantos cambios para esta temporada y los resultados, por ahora, no acompañan.

Sobre todo llaman la atención los números de Lyndra Weaver del año pasado con las de Ariel Edwards en este arranque de temporada. Weaver jugaba 33 minutos por partido y promedió 17 puntos y 8 rebotes, mientras que Edwards promedia en estos siete primeros encuentros 12 tantos y cuatro rebotes en casi 31 minutos por partido.

Iva Brkic también aventaja a Snezana Aleksic, llamada a ser la base titular de IDK Gipuzkoa, pero que no termina de desbancar a Lara González. Brkic promedió el año pasado 26 minutos, en los que garantizó 8,7 puntos, 3,1 rebotes y 3,5 asistencias, mientras que la internacional montenegrina está en 5.7 tantos con peores porcentajes, 1,7 rebotes y una asistencia en 20 minutos clavados. Dos notables diferencias.A. G.