2019/11/09

Raimundo Fitero
Reflejos

No se si se llevan todavía las mechas californianas, pero más que reflexionar quisiera recomendar actos reflejos. Sí, lo siento, pero lo volveré a hacer: vi el espectáculo de La Sexta y las seis mujeres en plató. Algo hemos ganado, no estaban los paranormales de la testosterona mezclada con alcaloides. Vimos el rictus del odio en la cara de una farsante arquitecta. Una andaluza de quita y pon, usando la palabra comunista con la saña aprendida en su cuna franquista. Y tres dirigentes políticas que parecen bastante más preparadas que sus líderes. Después de todo, hubo menos corsés, más réplicas y la conductora se convirtió en la reina del espectáculo. Era su función. No se le puede reprochar que cumpla con el papel otorgado con todas sus consecuencias.

La última oportunidad no fue el jueves, es mañana. Es lícito quedarse en casa o irse a buscar setas al monte y decir que a estos políticos los vote su prima. Es lícito estar depresivo políticamente. Quizás donde más se comprenda la depresión sea en este oasis vasco que tanto se asemeja a un espejismo. Repiten y repiten que es una balsa, que el problema es Catalunya, y es exactamente lo que pasaba hace veinte años, cuando el clan Pujol expolió las arcas públicas y se gestó un oasis político ficticio que era un espejismo fatal. En Euskadi hay muchos asuntos que resolver y no se trata de hacer más kilómetros de tren sino más kilómetros de justicia.

Mi reflexión es muy sencilla. Hay que ir a los colegios electorales para intentar que los daños sean los menos. Votar al que pensemos nos puede acompañar en nuestras proyecciones de futuro. Un voto de esperanza contenida. Votad para parar al fascismo. Votad para no dejarles el campo libre y voz única. Votad con inteligencia mientras nos recomponemos. Votad por acto reflejo de protección.