2019/12/02

Erreportajea
 
BANDA ANCHA GRATUITA PARA TODOS: LA REVOLUCIÓN DE CORBYN ES DIGITAL

La propuesta laborista de nacionalizar parte de British Telecom y llevar la banda ancha a cada uno de los hogares británicos gratuitamente ha revolucionado la campaña electoral de cara a los comicios del próximo día 12. En un país en el que la velocidad media de la red es de 54,2 megabytes por segundo, solo el 8% cuenta con acceso a Internet de alta velocidad.

Aimar ETXEBERRIA
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Resulta cuando menos curioso que la velocidad mínima de conexión a Internet de una localidad de Gipuzkoa de no más de 4.000 habitantes sea superior a los megabytes por segundo que llegan a una vivienda situada en la capital de Escocia, Edimburgo. Y es que por mucho que Gran Bretaña destaque en ciertos ámbitos, se ha quedado estancada en la expansión de la banda ancha a través de fibra óptica. Según la Oficina de Comunicación británica, solo el 8% de los hogares británicos cuenta con acceso a Internet de alta velocidad, en comparación con el 71% del Estado español, el 89% de Portugal, el 97% de Corea del Sur y el 99% de Japón.

La velocidad media de conexión a Internet es de 54,2 megabytes por segundo en los hogares británicos –siendo 362 la velocidad máxima que puede alcanzar la red–, donde el coste medio de la banda ancha por hogar asciende a unas 30 libras esterlinas mensuales. Se sitúa, de entre 29 países europeos analizados, en vigésima primera posición en relación al coste de la banda ancha por megabyte recibido.

El ex primer ministro británico David Cameron, en sus memorias, dice que uno hace campaña en poesía, para después gobernar en prosa. Pues bien, el laborismo parece haber recogido el guante del exdirigente tory y se ha lanzado a enlazar versos y estrofas, que han dado una sacudida a la monótona campaña de cara a las elecciones legislativas del próximo 12 de diciembre. Jeremy Corbyn, líder de la formación y candidato a primer ministro, hizo la semana pasada una propuesta rompedora: banda ancha gratuita para todos los hogares del país. Y no una banda ancha cualquiera, sino una a través de fibra óptica.

De Openreach a British Broadband

El plan laborista pasa por nacionalizar parte de la empresa de telecomunicaciones British Telecom (BT). En concreto, el Estado británico se haría con su división de fibra óptica, Openreach, para a continuación proceder a la fundación de una nueva compañía, British Broadband. Pero el plan no está exento de obstáculos. La formación calcula en unos 20.000 millones el coste de la operación –uno de los mayores proyectos de infraestructura en décadas– y se da diez años de plazo, hasta 2030, para llevarlo a cabo. La financiación procedería de un nuevo impuesto que gravaría las grandes compañías tecnológicas, como Google o Facebook. «No queremos ser injustos con nadie. Lo único que les decimos es que, con todos los beneficios que obtienen aquí, deben pagar una parte fiscal proporcional», precisó la mano derecha de Corbyn, John McDonnell, en el lanzamiento de la propuesta electoral.

«Lo que una vez era un lujo pasará a ser un servicio público esencial. Considero que es demasiado importante como para dejarlo en manos de las compañías. Es el Gobierno la única institución con capacidad de planear, recursos económicos y la ambición necesaria para aceptar el desafío», reivindicó el propio Corbyn. No es de la misma opinión el líder del Partido Conservador, Boris Johnson, quien en su primera reacción sobre el tema calificó la propuesta laborista de «un delirante esquema comunista». Y es que los tories cuentan con plan propio para la introducción de la fibra a lo largo y ancho del país. Para ello han puesto sobre la mesa 5.000 millones de libras, con el objetivo de extender el Internet de alta velocidad a cada uno de los hogares británicos para antes de 2025.

La propuesta laborista, además de remover el debate público y pillar por sorpresa a la industria de las telecomunicaciones, ha sido bienvenida por la sociedad británica. Según una encuesta de YouGov, el 62% de los ciudadanos se muestra partidario de la gratuidad de la banda ancha, ante un 22% que rechaza el plan. Más contrariedad levanta la nacionalización de BT, que es apoyada por menos de un tercio de la sociedad, con un 31% que se opone claramente y un 37% sin una opinión clara al respecto. A quien no gusta la idea es a las demás empresas del sector –Virgin Media, Sky y TalkTalk–, que ya han anunciado el abandono de sus respectivos proyectos relacionados con la extensión de la fibra óptica en caso de que los laboristas se alcen al poder.

Además de sus planes de recuperar la propiedad pública del servicio de Internet, el Partido Laborista ha incluido en su manifiesto electoral la nacionalización de los servicios del agua y de la red ferroviaria.