2020/01/15

Koldo Campos
Escritor
La preocupación de un académico

Andaba muy preocupado días atrás Pérez-Reverte y así lo hizo saber a través de las redes sociales, por un «tonto» que estaba a punto de ser ministro y que, a estas alturas, ya ha debido ser confirmado… al menos como ministro.

No es la primera vez que Pérez-Reverte hace público su desasosiego. Ya antes mostró su inquietud por un «perfecto idiota», en referencia a Julian Assange y las simpatías del fundador de WikiLeaks por la causa catalana, como se ha sentido preocupado por el paso de Gabriel Rufián por el colegio donde, sospecha, le pegaban los otros niños, única explicación que se le ocurre para entender al portavoz de ERC en el Congreso.

Y la verdad es que no sé cómo ayudar a serenar esa inquietud que vuelve a afectar ahora a un escritor de tanta experiencia por causa de un presunto tonto y elegido ministro porque, a su edad, ya debiera saber que en el amplio catálogo de ministros españoles antes y después de Franco abundan cretinos, miserables, sinvergüenzas, cagalindes, bocachanclas, farsantes, mentirosos, chorizos, canallas, prevaricadores, torturadores y delincuentes en general. Tantos como los gilipollas y comemierdas que se han sucedido en la Real Academia de la Lengua Española, esa que limpia, fija y da esplendor y de la que Pérez-Reverte es uno de sus mejores desagües.