Aritz INTXUSTA
Elkarrizketa
EVA RODRÍGUEZ DE LUIS
INGENIERA Y EXPERTA EN NUEVAS TECNOLOGÍAS

«El sistema de seguimiento de Apple y Google llegará en mayo y acabará en tu móvil sí o sí»

Riojana afincada en Iruñea, esta ingeniera, además de mantener su propio blog, es editora sénior de, probablemente, el blog sobre tecnología más importante en lengua castellana: Xataka. Con ella analizamos la herramienta que desarrollan los dos gigantes del sector como su gran contribución a la contención de los contagios por Covid-19.

¿Qué han anunciado exactamente Apple y Google?

Están desarrollando un sistema de seguimiento integrado tanto en iOS como en Android para teléfonos móviles. ¿En qué se traduce esto? En primer lugar, en crear una API, que es una interfaz de programación de aplicaciones, o lo que es lo mismo, un marco en el que se puedan desarrollar aplicaciones. Estas aplicaciones estarían orientadas a la trazabilidad de contacto. En segundo lugar, se traduce en crear una solución a nivel de sistema. Es muy importante que lo que creen esté siempre conectado y la manera de estar conectado será a través del Bluetooth. Así, el sistema de transmisión de datos estará activo 24 horas siete días a la semana.

¿Y aparecerá en nuestros móviles sí o sí?

El sistema de seguimiento de Apple y Google llegará en mayo y acabará en tu móvil sí o sí. La clave está en cómo le va a llegar al usuario. En teoría, serán una o varias aplicaciones que podrás instalarte en el móvil. La particularidad del proyecto es que, como lo dirigen las compañías que han desarrollado el sistema operativo de casi todos los móviles del mundo, esta aplicación llegará en forma de actualización. Esto quiere decir que si tú tienes un teléfono basado en Android o en iOS, que son prácticamente todos salvo los últimos Huawei, tu móvil un día se actualizará y tendrás la aplicación instalada. Es cierto que dejarán la opción de activarla, pero llegarte al móvil, va a llegar.

¿Cómo funciona?

Imagínate que ya está todo desarrollado, que tienes ya la aplicación en el móvil. Estás cerca de otra persona que, claro, también lleva encima otro teléfono con la misma aplicación. Ambos teléfonos se van a comunicar a través de Bluetooth e intercambiarán unos códigos identificadores numéricos propios de tu teléfono que van cambiando con el tiempo, cada quince minutos. Los códigos son anónimos, pero tu teléfono guardará los códigos que le envía el teléfono de la otra persona y, a su vez, el suyo hará lo mismo. Cada teléfono, por tanto, guardará dos listas: una con los códigos que él mismo genera y otra con los códigos que ha estado recibiendo.

¿De qué modo pueden estos códigos ayudar a contener los contagios?

La idea es que, cuando alguien dé positivo por Covid-19, introduzca en esa aplicación que ha dado positivo. Cada cierto tiempo todos los móviles pasarán sus listas de códigos a un servidor en la nube, que no almacena los datos sino que los va transmitiendo. Cuando la alerta llega al servidor, el servidor envía un aviso al otro móvil de que uno de los códigos que tiene almacenado es de una persona que ha dado positivo. Así conseguimos hacer una trazabilidad anónima de contactos positivos.

Pongamos que ya me ha saltado a mí el aviso en el móvil. ¿Ahora qué?

En teoría la aplicación te dará una serie de instrucciones porque tienes riesgo de haber sido contagiado. La idea es que esto se combine con estos test de diagnóstico rápido. Si te salta la alerta en el móvil, deberás acudir rápidamente a un centro de salud y hacerte un test.

Sin ser experto, me genera dudas el hecho de que funcione mediante Bluetooth. Yo activo el Bluetooth de mi móvil y tiene un alcance enorme. Detecta dispositivos, por ejemplo, de vecinos de los que me separa una pared. ¿No acabará diciéndome la aplicación que he estado cerca de personas contagiadas a las que jamás he visto? Y más en una ciudad.

No será un Bluetooth estándar. Existe también el Bluetooth Low Energy (Baja Energía). Este Bluetooth LE es diferente del 4.0 o 5.1, que es el que se usa en móviles actuales y que tienen alcances de hasta 30 metros. El que se usará tiene un consumo de batería más bajo y es el que se recomienda para acciones que requieran estar encendidas de continuo. El Bluetooth LE se usa, por ejemplo, para cosas de domótica dentro de un mismo domicilio. En cualquier caso, según declaraciones de Google y Apple, «están trabajando» para minimizar ese riesgo de falsos positivos, pero están evaluando implementar factores como la proximidad (aunque no hay un dato claro, se estima que serán dos metros) y el tiempo durante el que se mantiene esa proximidad... pero todavía no lo han dejado claro.

Entiendo que la idea de que la aplicación llegue mediante una actualización del teléfono llega después del fiasco de Corea del Sur, donde la aplicación que desarrollaron tuvo un arranque muy prometedor pero finalmente solo se la acabó descargando un 20% de la población.

Exacto. Al final, si es una aplicación al uso habrá gente que no se la instale o que ni llegue a enterarse de que existe. O de cómo se usa. Con el modo elegido, mucha gente tiene –tenemos– el móvil programado para que se actualice automáticamente. Un día aparecerá el aviso y lo previsible es que caigamos, como siempre, en ese magnífico «sí a todo», aceptando los permisos sin leerlos.

¿Existen precedentes de colaboraciones así entre estas dos empresas que, en realidad, son rivales?

Supone un hito a nivel tecnológico. Ahora mismo, yo no recuerdo que haya sucedido. Y si el paso es de esta magnitud es porque se busca cubrir el grueso del parque de smartphones que hay en circulación, al menos los que son relativamente nuevos. La idea es que valga a todo el mundo, que todos los aparatos sean compatibles. Concretamente, en Android se podrá desplegar en dispositivos con Android 6.0 o posterior (lo que abarca la inmensa mayoría de los que hay en circulación) y en iOS, a partir de iOS 13, aproximadamente el 75% de iPhone y iPad. Sí que estos gigantes han recorrido el mismo camino para otras cosas. Ha ocurrido, por ejemplo, con el 5G, pero eso es porque era una tendencia… porque lo marcaba el mercado. Pero por un motivo de este estilo no hay precedentes.

Entiendo lo de los códigos anónimos y la seguridad, pero estas compañías –y particularmente hablo de Google– viven de almacenar los datos de la gente. ¿Hasta qué punto podemos confiar en dar un dato tan personal?

Según Apple y Google, la idea de que esto funcione se basa en privacidad –cosa que ya está generando bastante recelo–, transparencia y consentimiento. El voto de confianza que se pide es importante. De ahí que la idea sea que los servidores estén descentralizados, que todos los códigos sean rodantes (que cambien cada 15 minutos), que sean anónimos, que se guarden en local, que simplemente sea subir unos números y ya está. Además, las personas que verificarán estos datos está planteado que sean organizaciones de salud pública dependientes de los gobiernos.

¿Se ha pronunciado algún gobierno sobre esta herramienta que está a punto o de llegar? Hasta ahora, se trata de una iniciativa es particular de estas dos grandes compañías.

Parece que la postura de los gobiernos es favorable. Pienso que muchos están deseosos. Muchos ya han manifestado su interés de monitorizar estos contactos a través de móviles, porque lo que que quieren es que salgamos a la calle cuanto antes. Y la forma de salir a la calle cuanto antes es que todos estemos monitorizados y se calculen los contagios. Era algo que se esperaba.