2013/11/13

Mikel Insausti
Judíos y árabes coinciden en su dieta alimenticia

La buena acogida dispensada a «Le cochon de Gaza», película ganadora hace dos años del César a la Mejor Ópera Prima, evidencia la postura farisea e hipócrita que se tiene en Europa y el resto de Occidente con respecto al conflicto árabe-israelí. Esta burda e insensata parodia falsea la realidad, jugando al humor neutral, como si fuera posible reírse de ambos bandos a la vez. No es justo buscar la comicidad de una situación política con un país ocupado por la fuerza, porque equivale tanto como a encubrir las ideas supremacistas del sionismo.

El periodista y escritor de origen uruguayo Sylvain Estibal ha tomado el cerdo como elemento unificador para lo bueno y para lo malo. Para la cultura islámica y para la hebrea es el animal que representa la impureza, por lo que en Palestina y en Israel coinciden a la hora de no comer su carne. Se podría decir que, metafóricamente hablando, representa lo que les une y les separa. Sería la guerra el equivalente a la amenaza porcina, en cuanto que les ha llevado a unos y a otros a cometer actos impuros, toda vez que el autor equipara la ocupación militar con los atentados suicidas.

En este último aspecto «Le cochon de Gaza» podría parecer una involuntaria versión satírica de «Paradise Now», llegando a los niveles de confrontación expuestos en la comedia inglesa «Four Lions», que era lo más opuesto al cine militante del palestino Elia Suleiman en «Intervención divina». Fuera del contexto preciso, Estibal busca referencias externas en la propuesta pacifista del bosnio Danis Tanovic «En tierra de nadie», mal conjugada con el costumbrismo festivo y surrealista del serbio Emir Kusturica.

Nada resulta creíble debido a que «Le cochon de Gaza» fue integramente rodada en Malta. Está hablada en francés y el pescador palestino Jafaar es interpretado por el actor israelí Sasson Gabai, consagrado internacionalmente con «La banda nos visita». Aquí protagoniza gags tan bochornosos como el del policía israelí que se traga el semen porcino o el del video disfrazado de martir por la causa.