2013/11/13

«Si el año que viene me lo gano volveremos a reunirnos»

El navarro solo tiene buenas palabras para un club que le valora y le ha permitido jugar contra los mejores del mundo y en San Mamés.

GARA BILBO
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El Athletic y Carlos Gurpegi acordaron la renovación por una temporada del contrato que unía al capitán con la entidad rojiblanca y que ahora finalizará el 30 de junio de 2015. Será su decimocuarta temporada. Llegó a Lezama con 18 años procedente del Izarra para incorporarse al Juvenil A en el verano del 98. Cuatro años después, el entrenador alemán Jupp Heynckes le hizo debutar en el primer equipo ante el Villarreal en El Madrigal. Gurpegi acumula 312 partidos oficiales: 261 en Liga, 25 en Copa, 24 de competiciones europeas y 2 en Supercopa.

El navarro se mostró satisfecho tras firmar con el presidente Josu Urrutia. La negociación ha resultado fácil, se desarrolló sin problemas y así lo quiso transmitir ayer el jugador en la sala de prensa de Lezama.

«Es un día feliz para mí y estoy muy agradecido al club por darme la oportunidad de seguir aquí. Todo ha salido bien, todo se ha hecho muy rápido y no ha habido problemas. Jugar en este equipo es para mí un sueño y con esta renovación lo puedo alargar un poco más», resumió el central de Andosilla.

Una continuidad que se ha concretado después de que el jugador navarro haya disputado todos los minutos oficiales que lleva el conjunto bilbaino en lo que va de campeonato. Gurpegi dejó claro que quería ganarse la renovación en el terreno de juego y con el visto bueno de Valverde. «Jugando y estando a disposición del míster todo es más sencillo. Quería ganármelo en el campo, que el primero que estuviera contento es el entrenador, y para mí está siendo una buena temporada», señaló.

También entiende que su edad conlleva hacer planes deportivos a corto plazo. «Si el año que viene me lo gano volveremos a reunirnos y si no habrá que pensar en otras cosas. Soy consciente de la edad que tengo, de que poco tiempo después de terminar este contrato, en agosto, tendré 35 años. Por eso quería ir año a año», reconoció.

Su intención es acabar su carrera en Bilbo. «Cuando termine el contrato llevaré aquí la mitad de mi vida y es para agradecérselo al club», reflexionó. Los mejores momentos en sus 13 años de rojiblanco se remontan al día de su debut, las finales «y uno en lo personal, cuando fuimos a celebrar en el campo la final de la Europa League, que todos los compañeros me mantearan después de los problemas que tuve con la rodilla», inolvidable.

Quiere quedarse con lo positivo. «Este club me ha dado la oportunidad de jugar contra los mejores jugadores del mundo, de jugar cada quince días en San Mamés y de ser una persona valorada y querida», destacó.

De vuelta a la actualidad de la competición, el capitán del Athletic se refirió también a la situación en la que se encuentra el equipo rojiblanco, a un punto de la Champions League. Aseguró que la plantilla «valora mucho» la quinta plaza en la que se encuentra porque somos conscientes de la dificultad de la Liga y de lo que cuesta ganar un partido». No obstante, cree que los balances hay que hacerlos «a final de temporada».

También tuvo palabras de ánimo para el lesionado Ruiz de Galarreta: «No tengo duda de que va a salir, va a salir bien y de que tiene mucho futuro».

Aduriz reconoce que se tenía que haber controlado

Aritz Aduriz dijo ayer que las imágenes de la jugada en la que fue expulsado en la última jornada ante el Levante «hablan por sí solas» y dejan claro que él no pisó a Simao, como refleja el acta, pero también admitió que su tono ante el jugador del Levante y el colegiado del encuentro, Fernández Borbalán, debió «ser otro».

«Es difícil decir desde aquí lo que se le pasó por la cabeza (al árbitro). Habría que preguntarle a él, pero igual al ver caer así a un jugador (Simao) pensó que había pasado algo. La simulación fue buena», opinó el donostiarra ayer en Lezama, quien desveló que tras el partido quiso hablar con el árbitro pero no tuvo la oportunidad de hacerlo.

Según el acta del partido, Aduriz dijo «es una puta vergüenza que me expulses por esto». El jugador aseguró que «quise hacerle entender que no era justo, pero sí es verdad que el tono de las palabras tenía que haber sido otro. En cuanto a su acción ante Simao, tiene claro que «es una reacción instintiva que tenía que haber controlado. Me pisa con mala gana y al intentar pedirle explicaciones lo hago de una manera muy caliente. Eso es lo que me reprocho. Tenía que haberle pedido explicaciones de otra manera», insistió. Aduriz no se ve capacitado para pedir castigo a las simulaciones, pero sí cree que para preservar «la esencia del deporte», a veces los propios deportistas deberían comportarse de manera diferente. Ayer, además, se ejercitó apartado del grupo por los problemas de pubis a los que no acaba de encontrar solución.