2014/01/23

David Meseguer
Periodista
Ginebra II está previamente condenada al fracaso

Interesa que la guerra continúe: no olvidemos que la solución a la guerra no está en manos de los sirios sino de la comunidad internacional y los actores regionales implicados

Después de numerosas cancelaciones y la ausencia de destacados actores en el conflicto sirio, la conferencia de paz de Ginebra II llega muy debilitada y con pocas perspectivas para encontrar una solución a los casi tres años de conflicto. A continuación, se exponen algunas de las claves que hacen prever el fracaso de esta cumbre.

División de la oposición: La Coalición Nacional Siria (CNS) es una amalgama de grupos con intereses y padrinos extranjeros distintos. Países como Arabia Saudí, Qatar o Turquía tratan de imponer su postura de acuerdo con su agenda regional. La reciente marcha del Consejo Nacional Sirio merma aún más a la Coalición y deja al sector proqatarí debilitado. La CNS se mantiene firme en que Bashar al-Assad no debe jugar ningún tipo de rol en una futura transición. Este punto, innegociable por ambos bandos, es el principal escollo.

Control zonas sobre el terreno: Mientras el régimen controla amplia zonas del terreno, el brazo armado de la CNS, el Ejército Libre de Siria, se ha ido fragmentando y cediendo el control de las zonas arrebatas al régimen al Frente Islámico, Jabhat al-Nusra y el Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS). El Frente Islámico, resultante de la unión de siete grupos islamistas y con cerca de 45.000 hombres, no tiene representantes en la CNS. Jabhat al-Nusra y el ISIS, vinculados a Al Qaeda, controlan amplias zonas del norte del país. Por lo tanto, aunque improbable, si hubiera que negociar paz por territorios el CNS no puede negociar ya que el territorio que controla es irrisorio.

Ausencia principal facción kurda: En relación al punto anterior, el Partido de la Unión Democrática (PYD) -brazo político del PKK en Siria-, controla amplias zonas del norte y no ha sido invitado a la conferencia. En el Kurdistán sirio viven cerca de 3 millones de kurdos -el 10% de la población siria- y desde el PYD advierten que «no es posible solucionar la guerra en Siria sin resolver el conflicto kurdo». La no invitación a Ginebra tendrá una rápida y contundente respuesta de la principal formación política kurda: hoy en Qamishlo se declarará de la autonomía de forma unilateral.

Ausencia de Irán: Finalmente la ONU ha retirado su invitación a Teherán ante las presiones de la oposición siria. Craso error puesto que Irán es el principal aliado del régimen sirio y de Hizbullah y ha tomado un papel activo en el conflicto. El acercamiento entre Washington y Teherán y la desactivación del plan nuclear por el régimen de los Ayatolás debería tener su continuación en la mesa de Ginebra. En el conflicto sirio se libra una guerra entre suníes -encabezada Arabia Saudí, Qatar y Turquía- y chiíes por la hegemonía de Oriente Próximo. La continuación de Bashar al-Assad en el gobierno de Damasco es clave para la supervivencia del eje Teherán, Bagdad (gobierno de Al-Maliki), Damasco, Hizbullah (Líbano).

Interesa que la guerra continúe: Tres años y 150.000 muertos después no parece vislumbrarse la luz al final del oscuro túnel sirio. No olvidemos que la solución a la guerra no está en manos de los sirios sino de la comunidad internacional y los actores regionales implicados. Más allá de la venta de armas y los negocios derivados de un conflicto, a diferentes estados les interesa que el conflicto se prolongue para que sus enemigos sigan desactivados. EEUU, Israel y la UE ven ahora como Hizbullah combate a los islamistas y Al Qaeda y, estos a su vez se enfrentan entre ellos. A su vez Ankara observa como el PKK se enfrenta en Siria a los yihadistas. Israel cumple su sueño dorado y ve como después del paso de Irán sus enemigos regionales van siendo desactivados. Mientras tanto, los cerca de seis millones sirios entre desplazados y refugiados sufren las consecuen- cias de la realpolitik.

Al-Assad, el mal menor: Occidente apoyó el golpe de estado en Egipto y el derrocamiento de los Hermanos Musulmanes. Por lo tanto, no tendría sentido apoyar de forma activa a la oposición armada siria donde los Hermanos Musulmanes juegan un papel importante. Después del crecimiento de grupos yihadistas como Jabhat al-Nusra y el Estado Islámico de Irak y el Levante, Al-Assad se presenta como garante de la lucha contra el terrorismo islamista. Los recientes contactos entre Damasco y los servicios de inteligencia de varios países occidentales confirma la apuesta de Occidente por el rais.

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