2014/01/30

Quiroga y Sémper plantan cara a quienes les atacan «por intereses»

Ya no se callan. La dirección del PP de la CAV ha decidido plantar cara a quienes desde dentro y fuera de sus filas, en ocasiones con el aval de asociaciones de víctimas, les acusan de haber traicionado las esencias del partido. Arantza Quiroga denunció ayer que esta «campaña por mar y aire» responde a «intereses», mientras que Borja Sémper ridiculizaba las «profundamente injustas» críticas de María San Gil.

gara, donostia
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MANEIRO METE BAZA. El parlamentario de UPyD, Gorka Maneiro, mostró ayer su «desprecio» a quienes quieren «atar en corto» a las víctimas. Y tachó de «miserable» e «insulto» que Quiroga dijera que muchos de los que acudieron al homenaje a Ordóñez «tenían billete de vuelta a Madrid», mientras el PP se queda aquí.

A estas alturas ya se puede dar por hecho que el 23 de enero pasado, aniversario del atentado que costó la vida a Gregorio Ordóñez, marcó la frontera en la forma en la que la dirección del PP de la CAV encajaba las críticas de sus antecesores y de las caras visibles de determinadas asociaciones de víctimas. La convocatoria y mantenimiento de un acto propio fue la señal del «hasta aquí hemos llegado». El PP vasco dejó de callar y poner la otra mejilla. Quiroga explicó ayer que comprende el dolor de la víctimas, pero aseguró que «en la vida siempre hay un momento en el que hay que decir 'basta'». Lo que ocurre es que ese momento, además, ha llegado justo cuando el enfrentamiento entre «marianistas» y «aznaristas» ha estallado públicamente en todo el partido.

Arantza Quiroga, presidenta del PP de la CAV, en pleno proceso de reafirmación en vísperas del congreso que la legitime debidamente, declaró ayer sin pudor que «desde hace unos años hay una especie de campaña por tierra, mar y aire para poner en 'solfa' la política antiterrorista y la determinación contra ETA del Gobierno de España y muy concretamente de Mariano Rajoy» porque existen «intereses». A esto sumó que también hay personas que «no quieren evolucionar». «Pero nuestra obligación es evolucionar», reiteró, entrevistada en TVE.

Borja Sémper, portavoz del partido, tampoco se mordió la lengua. El martes, Covite desveló en su web un escrito de María San Gil, en el que agradecía la labor de la asociación en un contexto en el que la realidad vasca es «una pesadilla» y, además, «consentida» por el PP. Ayer Sémper le replicó que «es profundamente injusto decir que el PP poco más o menos que consiente no sé qué cosas que están sucediendo en Euskadi, porque mañana podrá decir que el PP es cómplice de ETA y pasado mañana que somos prácticamente quienes apretamos el gatillo». En declaraciones a Onda Vasca, enmarcó esta críticas «en que, a veces, quienes se van, no quieren lo mejor para quienes se quedan».

Pese a que los ataques que el PP recibe desde los sectores más ultras pueden trasmitir la imagen de que el partido se ha movido hacia tesis más aperturistas, esto no es así. En sus declaraciones de ayer mismo Arantza Quiroga volvió a defender la política de dispersión de los presos vascos, que calificó de «medida eficaz». De lo que se quejan es de que no habiendo cambiado, les critiquen como si lo hubieran hecho.

Cospedal resta importancia a las ausencias en la convención

Mientras todos los analistas interpretan la ausencia del presidente de honor, José María Aznar, en la convención de Valladolid del PP y el gesto de Jaime Mayor Oreja como dos golpes a la actual dirección del partido, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, cumplió con su papel de negar la evidencia y restar importancia a estos hechos. Calificó de justificada la falta de Aznar por un viaje inexcusable, aunque hasta hace dos días estuvo en el borrador del programa.

Cospedal presentó ayer el programa de la convención, que cuenta con una resolución titulada «España, una gran nación», que correrá a cargo de Esteban González Pons. GARA