2014/02/22

La merma de las ayudas obliga a la ABAO a recortar su temporada

La próxima temporada de la ABAO estará compuesta por cinco óperas, en lugar de las siete habituales. La medida, de carácter transitorio y dirigida a evitar que el déficit de la agrupación se convierta en estructural, está provocada por los continuos recortes en las ayudas públicas recibidas. Para el presidente de ABAO, Juan Carlos Matellanes, «la cultura no debe ser tratada como un bien de consumo»; aceptarlo sería dar por bueno que es «prescindible».

Alvaro HILARIO BILBO
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La próxima temporada de la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera (ABAO) estará compuesta por cinco óperas, en lugar de las siete habituales. Esta medida, de carácter transitorio, tiene como objetivo evitar que el déficit de la ABAO se convierta en estructural, según explicó ayer el presidente de la institución, Juan Carlos Matellanes, quien calificó esta opción como la menos mala de todas las posibles.

El déficit que la ABAO tendrá este año alcanzará la cifra de 1,2 millones de euros, que, como es habitual, será cubierto con fondos propios. Este proceder es imposible de cara a futuros ejercicios ya que, a día de hoy, esos fondos ascienden a 3 millones de euros.

Este desfase entre gastos e ingresos se debe, en especial, a los severos recortes que han sufrido las ayudas públicas que recibía la ABAO, destacando los realizados por el Ministerio de Cultura español, que han pasado de algo más de 3 millones de euros en 2008 a 500.000 euros para la temporada en curso. Esto supone una disminución de casi el 72%.

También ha mermado la cuantía de las ayudas concedidas por la Diputación de Bizkaia (de 695.000 euros en la temporada 2008/9 a 330.000 en la actual), mientras que la de Lakua permanece estable en la barrera de los 600.000 euros.

Las cantidades recortadas por Madrid son de gran importancia habida cuenta que la ABAO calcula para este curso 2013-14 unos ingresos de 7,6 millones de euros, de los que 4,7 millones proceden de socios y entradas.

También ha disminuído un 25% el patrocinio privado, un asunto en el que, además, se encuentran con el escollo de la ausencia de una ley de mecenazgo.

Juan Carlos Matellanes no consideró de recibo que los recortes sufridos por la asociación que preside -«transparente», con un trabajo de «calidad» a sus espaldas y cuarta en el ranking de óperas del Estado merced a su 17% de cuota de mercado, según explicó- sean del 72%, mientras que Sevilla (con menos cuota), por ejemplo, pase a percibir 1.400.000 euros, 400.000 más que en 2013.

«La cultura no es prescindible»

Hoy en día, en los presupuestos de la asociación el dinero público supone el 19% del total, cuando, en opinión de Matellanes, la proporción ideal a la que la ABAO aspira para que su trabajo sea «viable» sería de un 68% de capital procedente de socios, entradas y el sector privado y un 32% de subvenciones, una proporción similar a la de la temporada 2008-2009.

Matellanes afirmó que mantendrán el programa didáctico, ABAO txiki (infantil) y ABAO berria (el mismo título con intérpretes de inferior nivel) ya que es con estas herramientas como consiguen que el dinero público recibido revierta en la sociedad.

En este sentido, manifestó que «la cultura no debe ser tratada como un bien de consumo» ya que si se acepta ese estado de cosas estaríamos dando por bueno que «la cultura es prescindible».

Matellanes cifró en 2.627.000 euros el efecto negativo directo que causará la eliminación de esas dos óperas en la economía de Bizkaia: los 135 trabajadores empleados en cada ópera verán sus emolumentos disminuídos en un 29%, esto es, 1,7 millones de euros.

A eso se añaden 280.000 euros menos, que van a pagar por el alquiler del palacio Euskalduna y 172.000 menos para las orquestas sinfónicas que tocan.

Además, la Diputación de Bizkaia dejará de ingresar 310.000 euros menos en concepto de IVA y 117.000 de IRPF y Seguridad Social.