2014/04/24

Raimundo Fitero
África

Mirar a África es una manera de entender la injusticia. La 2 tiene una serie compuesta por reportajes realizados en diversos lugares de África que como mínimo, conmueve en cada entrega. Simplemente van con las cámaras, enfocan, entrevistan a los protagonistas y cierran el obturador de la cámara y los micrófonos. No hace falta mucho más. Con eso es suficiente para descubrir las desigualdades, las circunstancias en las que viven millones de seres humanos en un continente que va a ser el próximo que implosione, o explote para reclamar su lugar en el mundo, para que se acabe con los abusos a sus habitantes desde tiempos inmemoriales.

El colonialismo del XIX dejó un mapa imposible, que la aparente descolonización del XX no contribuyó a solucionar los problemas básicos, sino a agravarlos, a hacerlos perennes, porque dejaron el poder en manos de ambiciosos individuos manejados desde la metrópoli que se enfrentaron a movimientos revolucionarios auspiciados desde otros intereses, y así, entre guerras civiles, invasiones silenciosas, explotación de tierras, minas, y especialmente de sus habitantes, África es una dolor que no se cura con buenas palabras, sino con acciones contundentes.

Y en estos reportajes africanos vemos como a mujeres jóvenes que han vivido situaciones muy graves de salud en el parto son repudiadas por su marido y familia porque después de esas complicaciones sufren problemas en su cuerpo y son incapaces de retener la orina. Ese síntoma de una enfermedad las estigmatiza. Deben ser organizaciones sanitarias internacionales quienes intenten reparar parte del problema con una operación, pero la exclusión ya se ha producido.

O vimos un reportaje realmente sangrante sobre los niños de la calle en una población de Mali, un exniño de calle se ha convertido en quien aglutina en una organización abierta, no jerarquizada a unas docenas de esos muchachos que llegan a sus manos apaleados por sus padres, violados por familiares, repudiados de manera absoluta, y allí encuentra la posibilidad de aprender a leer y escribir y alguna profesión. Destacaba un muchacho que hacía fotografías con una lata de tomate manipulada. Impresionante.