2014/08/08

Alarma por el éxodo de miles de iraquíes

El éxodo de decenas de miles de iraquíes en el norte del país, sobre todo de las comunidades yazidí y cristiana, ha provocado la alarma por el riesgo de catástrofe humanitaria. París, Washington y Ankara afirman que se plantean intervenir.

GARA
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Miles de iraquíes, en su mayoría miembros de la comunidad yazidí, han huido hacia la frontera con Turquía para escapar de la ofensiva lanzada por el Estado Islámico (EI) en la zona norte de Irak. Parte de estos refugiados, unos 150, han logrado cruzar la frontera. «pero miles de personas que no tienen pasaporte esperan al otro lado», explicó el alcalde del distrito de Silopi, Seyfettin Aydemir.

El Estado Islámico ha ampliado su ofensiva en el norte de Irak y ha capturado nuevas ciudades. Entre las recientes conquistas del EI figura la región de Sinjar, bastión de los yazidíes, comunidad kurdófona, considerada por los yihadistas como «adoradora del diablo» por su tradición ligada al mazdeísmo.

Ayer se apoderó también de Qaraqosh, la ciudad con mayor población cristiana de Irak, y otras de la región de Mosul forzando la huida de miles de personas.

Según el patriarca caldeo, Louis Sako, 100.000 cristianos se han lanzado a las carreteras «sin nada más que sus ropas». Entre las localidades afectadas figuran Tal Kayf, Bartella y Karamleshm, «abandonadas por sus habitantes», según el arzobispo caldeo de Kirkuk y Souleimanine, Joseph Thomas.

Intervención extranjera

El patriarca pidió al Consejo de Seguridad de la ONU, a la Unión Europea y a organizaciones humanitarias ayuda «a estas personas en peligro de muerte», y dijo temer un genocidio. También el papa Francisco pidió ayuda a la comunidad internacional.

El Estado francés pidió una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU «para que la comunidad internacional se movilice contra la amenaza terrorista de Irak y aporte ayuda y protección a las poblaciones amenazadas». Además, el presidente francés, François Hollande, se mostró dispuesto a aportar apoyo a las fuerzas que combaten contra el EI, en una conversación telefónica con el presidente de la región autónoma de Kurdistán, Masud Barzani, sin confirmar la naturaleza de este apoyo.

Estados Unidos empieza a sugerir algún tipo de intervención al afirmar su preocupación por «una situación próxima a la catástrofe humanitaria». Según «The New York Times», el presidente de EEUU, Barack Obama, estudia la posibilidad de ataques aéreos o de lanzamiento de víveres y medicinas. Turquía ya ha comenzado a lanzar paquetes de ayuda humanitaria desde helicópteros a los desplazados yazidíes en el norte de Irak, informó el ministro de Asuntos Exteriores turco, Ahmet Davutoglu.

El ministro rechazó la frecuente acusación de que Turquía respalda al Estado Islámico, abriéndole su territorio y facilitando el flujo de armas para debilitar a los kurdos de Rojava (Siria).

Pánico y sin alimentos

Amnistía Internacional denunció que el pánico se ha apoderado de la población en el norte de Irak, incluso entre aquellos que ya se habían visto obligados a desplazarse anteriormente por el avance de los yihadistas.

Decenas de miles de personas siguen huidas, sin agua ni alimentación en las montañas desérticas de sus inmediaciones. Cientos de personas han desaparecido tras la llegada de los yihadistas, conocidos por sus ejecuciones, y decenas de niños han muerto de sed en las montañas, según las autoridades y organismos internacionales. El miércoles llegaron a Turquía cientos de desplazados.

En Qaraqosh, los yihadistas tomaron posiciones por la noche después de la retirada de las fuerzas kurdas, según explicaron habitantes de esta ciudad de 50.000 habitantes.

Está situada entre Mosul, segunda ciudad del país y bajo control de los yihadistas, y Erbil, capital de la región autónoma de Kurdistán. Este avance coloca a las fuerzas yihadistas a solo 20 kilómetros de las fronteras oficiales del Kurdistán iraquí y a solo 40 kilómetros de Erbil.

Al norte de Mosul, en Tal Kayf, donde también vivían numerosos cristianos y miembros de la minoría chií shabak, los yihadistas «llegaron después de medianoche y no encontraron resistencia», explicó Butros Sargon, uno de sus habitantes que ha huido a Erbil.

La comunidad cristiana de Irak se ha reducido a la mitad desde 2003 y se estima en unas 400.000 personas. En un comunicado, el EI se felicitó por «una nueva liberación en la provincia de Nínive que servirá de lección a los kurdos profanos». Después de la ofensiva de junio en la que los insurgentes suníes y el EI se hicieron con un extenso territorio favorecidos por la desbandada del Ejército, las fuerzas kurdas, mejor organizadas, toma- ron posiciones fuera de sus fronteras oficiales.

Pero desde finales de julio han comenzado a sufrir reveses en Nínive. El pasado jueves los peshmerga, las fuerzas armadas kurdas, aseguraron haber rechazado un ataque contra la presa de Mosul, que permite controlar el acceso al agua y la electricidad en toda la región. En un intento de liberar Amnerli, ciudad turcómana asediada desde hace dos meses por los yihadistas a 160 kilómetros de Bagdad, las fuerzas kurdas se han unido al Ejército iraquí y a las milicias chiíes. Y la ofensiva yihadista ha provocado un inédita alianza de los combatientes kurdos de Irak, Siria y Turquía, que colaboran en facilitar la salida de la comunidad yazidí.

Por otra parte, al menos nueve personas murieron ayer por la explosión de dos coches bomba en la ciudad de Kirkuk, cerca de una mezquita chií que alberga a desplazados internos.