2014/09/08

El BCE fuera de control

Dada la situación de los tipos de interés, la influencia de la reducción de los tipos anunciada por el BCE tendrá efectos, fundamentalmente, psicológicos. El instrumento más importante entre los anunciados es la compra, a partir de octubre, de títulos respaldados por activos o titulizaciones (ABS), además de dejar la puerta abierta «a nuevos estímulos». La trascendencia de la medida será probablemente más cuantitativa que cualitativa. Como lo son las diferencias básicas entre las políticas monetarias desarrolladas durante la crisis por el Banco Central Europeo y la Reserva Federal USA Las políticas monetarias expansivas desarrolladas por el BCE y la Reserva Federal se han destinado, de forma sistemática, a subvencionar - de forma directa o indirecta- al sector financiero, a sabiendas de que estos recursos no llegarían a la economía real

EKAI Group
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En ambos casos se trata de políticas monetarias claramente expansivas, si bien de mayor dimensión en Estados Unidos que en la Unión Europea. Dependiendo de qué referencias se tengan en cuenta, la base monetaria se ha multiplicado por cinco en Estados Unidos y por tres en la Unión Europea.

A estas ventajas teóricas se le añaden otras como puede ser un mayor flujo del conocimiento dentro y fuera de la empresa, un mayor potencial de innovación, mejora de competencias de los trabajadores, una mayor comprensión de las variables económicas que inciden en la empresa y poder obrar en consecuencia, etc.

Los problemas de fondo de sobreendeudamiento y de riesgo acumulado en el sector financiero son similares en Europa y en Estados Unidos. Aunque, en Europa, estos problemas son más graves que en Estados Unidos en el caso de la banca comercial y menos en el ámbito de la banca de inversión. También es similar la formidable presión que la gran banca ejerce sobre las políticas monetarias. Todo ello hacía previsible en el momento de estallido de la crisis que, junto a los masivos rescates bancarios, se pusieran en marcha este tipo de políticas monetarias expansivas, tal como ha sucedido en ambos casos.

Sin embargo, hay dos razones básicas para que las políticas monetarias expansivas hayan sido menos acentuadas en Europa. Por un lado, el carácter del dólar como moneda de reserva internacional, que permite a Estados Unidos repercutir sobre el conjunto de la economía mundial los costes de su expansión monetaria. Por otro lado, la resistencia a estas políticas planteada por la industria avanzada europea, que ha generado una tensión permanente entre sus representantes políticos y el poder financiero central. Ha sido el equilibrio de fuerzas entre estos dos sectores el que ha venido determinando en cada caso en qué medida se activaban o no nuevas políticas expansivas.

La industria europea se ha defendido a sí misma conteniendo la expansión monetaria y, desde luego, no por razones «dogmáticas» como repiten sistemáticamente los tenaces defensores de esas políticas expansivas sino por estricta defensa de la economía real frente al poder financiero central.

Aunque estas políticas claramente oligárquicas se encubren como supuestas «políticas de crecimiento», lo cierto es que no hay tal. Es cierto que las políticas monetarias expansivas pueden ejercer un efecto positivo en el crecimiento en dos circunstancias básicas:

a) Como medida de ajuste macroeconómico de muy corto plazo. b) En la medida en que se destinan con claridad al impulso de la economía real, a través de inversiones en infraestructuras, pequeñas y medianas empresas, proyectos de I+D, etc.

«Salvar la eurozona del estancamiento económico» («Financial Times») es, para los medios fieles al sector financiero -lo que incluye la práctica totalidad de los de nuestro entorno- el objetivo fundamental de las nuevas medidas expansionistas anunciadas por el Banco Central Europeo. Nada más lejos de la realidad.

Como es sabido, las políticas monetarias expansivas desarrolladas por el BCE y la Reserva Federal se han destinado, de forma sistemática, a subvencionar -de forma directa o indirecta- al sector financiero, a sabiendas de que estos recursos no llegarían a la economía real.

Esta es precisamente la razón de que EKAI Center haya venido proponiendo desde hace años que la expansión monetaria europea se canalice a través del Banco Europeo de Inversiones. Lo contrario supone, estrictamente, una gigantesca dilapidación de recursos, una gigantesca transferencia de recursos desde la economía real a la gran banca occidental.

Este tipo de expansión monetaria en beneficio de la gran banca no es ni eficiente como política anti-crisis ni, desde luego, progresista. Y más bien procede considerarla como un auténtico saqueo de nuestras empresas, nuestros gobiernos y nuestros ciudadanos. Una vez más, el BCE parece estar fuera de control.