2014/09/10

EDITORIALA
Lo que no se debe hacer aunque interese

Las declaraciones del alcalde de Gasteiz, Javier Maroto, sobre las ayudas que perciben los inmigrantes magrebíes, por las que el fiscal superior de la CAV recientemente ha incoado diligencias de investigación, pudieron ser una «simple» ocurrencia. Posteriormente, varios cargos del PP han respaldado pública y vehementemente esas declaraciones; el último, de momento, el diputado general de Araba, Javier de Andrés, ayer mismo. Tras ese cierre de filas se adivina algo más que una ocurrencia momentánea, como puede ser la necesidad del PP de recurrir a ciertas tácticas para hacer frente a su declive. Precisamente en Araba, un herrialde en el que el voto de sus ciudadanos se va decantando claramente por un modelo basado en otros valores, como la solidaridad, principalmente para con los más necesitados, sean o no inmigrantes. La propagación del miedo ante el inmigrante es una práctica que el PP ya ha experimentado en otros lugares, como Badalona, con «éxito», es decir, incrementando sus votos.

Del mismo modo que Maroto arremetió contra los inmigrantes en lugar de denunciar en las instancias pertinentes las supuestas irregularidades que aseguraba existían en torno a las ayudas sociales, De Andrés acusó ayer a SOS Racismo de ser «el maestro y principal colaborador del fraude de las ayudas sociales». Un fraude que, en caso de existir, sería posible debido a ineficacia de quienes tienen la responsabilidad de evitarl0, en este caso los propios Maroto y De Andrés.

Alimentar prejuicios, y hacerlo con falsedades, es una gran irresponsabilidad, tanto para atraer votos como con cualquier otro objetivo. Aprovechar una situación propicia para despertar a los bajos instintos señalando a un colectivo como culpable de la difícil situación que gran parte de la población atraviesa no es nada nuevo, pero tampoco admisible. El deber de un político, sobre todo de quienes ostentan una responsabilidad institucional, es fomentar la convivencia y no deteriorarla, evitar conflictos y no crearlos. A poder ser, de un modo pedagógico. Justamente lo contrario a lo que algunos vienen haciendo.