2014/11/12

15 días, ronda de contactos y carta a Rajoy para fijar la hoja de ruta

Artur Mas compareció ayer para ofrecer unos primeros apuntes sobre los pasos que se propone dar antes de definir, en un plazo de unas dos semanas, su hoja de ruta. Aceptó la posibilidad del adelanto electoral, pero solo si es para realizar «la consulta definitiva». Sin embargo, no fijó públicamente la lista unitaria como condición indispensable, a la espera de la ronda de contactos que mantendrá los próximos días con los partidos proconsulta y el PSC.

Beñat ZALDUA BARCELONA
P002_f02

En la sala de prensa del Palau de la Generalitat no cabía ni un periodista más. De hecho, tuvieron que habilitar asientos extraordinarios. Pero la expectación generada por la comparecencia del president, Artur Mas, dos días después de la trascendental jornada del 9N, no se correspondió con la envergadura de las medidas anunciadas ayer. Básicamente, Mas informó que se toma un periodo de unas dos semanas antes de definir su hoja de ruta, periodo durante el cual se reunirá con los partidos soberanistas y el PSC, y esperará, sin demasiada confianza, según dijo, la respuesta del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, a la carta que le envió ayer.

Mas arrancó su comparecencia felicitando a todos y felicitándose a sí mismo, como Govern, por el éxito de la jornada del domingo. Consideró que «el operativo funcionó como un reloj» y que «Catalunya sale reforzada como país». Resaltó, además, que la gente se ganó el domingo el derecho a una «consulta definitiva», una expresión que repitió en numerosas ocasiones en la rueda de prensa.

La anticipación de las elecciones, que ya reclaman, por motivos diferentes, todos los partidos excepto el PSC, era el principal centro de atención, pero Mas no quiso adelantar acontecimientos. Aseguró que no le incomoda la idea de avanzar elecciones y recordó que él mismo identificó hace ya dos años un escenario así «como un camino posible». Pero el president insistió en esta idea de las elecciones como camino o herramienta: «No confundamos el instrumento con los objetivos. El objetivo no son las elecciones, sino la consulta definitiva. Si para hacerla no hay más remedio que convocar elecciones, estoy perfectamente dispuesto».

Un mensaje dirigido sobre todo a ERC, que aprieta a Mas para que convoque elecciones, pero no quiere oír hablar, de momento, de nada que se parezca a una lista unitaria -de todos modos, ayer Mas no fijó dicha lista unitaria como condición indispensable para avanzar elecciones-. No fue el único recado que el president dejó a los republicanos, cuyo líder, Oriol Junqueras, ofrecerá en los próximos días una conferencia para explicar en detalle su propuesta de hoja de ruta hacia la independencia. Mas también lamentó que, después de que ERC diese por muerto el pacto de legislatura, el ejecutivo gobierna en minoría; según su versión, es una consecuencia de «cumplir el compromiso de sacar las urnas y las papeletas».

Esta minoría convierte en prácticamente imposible la aprobación de los presupuestos que el Govern se ha comprometido a llevar al Parlament en tres semanas. Eliminada ERC, la única opción posible para aprobar las cuentas es el PSC, que ya se ha ofrecido en numerosas ocasiones. De ahí que la inclusión de los socialistas en la ronda de contactos que Mas mantendrá con todas las fuerzas políticas proconsulta levantase más de una suspicacia.

Escuchar posiciones

El propósito de esta ronda que comenzará «en los próximos días», será «escuchar posiciones y propuestas después del 9N», según explicó Mas, que quiere averiguar «qué consenso hay para convertir unas elecciones en la consulta definitiva y ver en qué condiciones se podría hacer». Acabada la ronda, de aquí entre 10 y 15 días, según dijo, propondrá «posibles soluciones de cara a las próximas semanas y meses».

Finalmente, Mas informó del envió de una carta a Rajoy con el objetivo de «fijar las condiciones de un diálogo permanente que tiene como objetivo acordar la consulta definitiva». «Después del 9N tenemos más razones para pedirlo», consideró Mas, que en la misiva también le reclamó a Rajoy «menos tribunales y más política». De esta manera, hizo referencia a la querella que la Fiscalía podría presentar hoy contra los responsables políticos del 9N, algo que Mas aseguró que no les «intimidará». En cualquier caso, el propio president aseguró confiar «poco» en la respuesta de Rajoy. «Tengo la obligación de hacer esta última reflexión», apuntó Mas, que añadió que es necesario explicar a nivel internacional que si actúan de forma unilateral «es porque no podemos hacerlo de otra manera».

Vista la inconcreción de las propuestas de Mas y la llamada a reuniones bilaterales, los partidos soberanistas prefirieron ser prudentes y mantuvieron sus valoraciones del día anterior, si bien tanto ERC como CUP consideraron completamente inútil el envío de la carta a Rajoy. Ambas formaciones independentistas reiteraron su apuesta por la convocatoria en las próximas semanas de elecciones de carácter constituyente con el objetivo de proclamar la independencia.

El Govern denuncia haber sufrido ciberataques masivos el 9N

Según informó ayer el propio president, Artur Mas, la Generalitat fue víctima el pasado fin de semana de ataques de cibersabotaje «durísimos». Concretamente, aseguró que las peticiones de información sobre los sistemas operativos e informáticos de la Generalitat se multiplicaron el domingo por 60.000 y señaló que entre el sábado y el domingo, la Generalitat concentró el 90% de los ataques de estas características, algo que a su parecer, hace más «meritorio» el éxito del operativo del 9N.

Mas denunció que los ataques pusieron en peligro «temas tan sensibles como el acceso al Servicio de Emergencias Médicas y los historiales clínicos» y añadió que tienen «la sospecha de que una cosa así no puede haber sido organizada por unos cuantos hackers amateurs». El president señaló que no pueden «señalar a nadie», pero que están investigando.

Los ataques a los sistemas informáticos de la Generalitat, que inutilizaron durante algunas horas algunos servicios, se suman a los denunciados el pasado fin de semana por la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural. Trabajadores y voluntarios de ambas entidades soberanistas vieron como sus móviles quedaron inutilizados por una avalancha de llamadas, en un ataque que consideraron de una alta complejidad tecnológica. B.Z.