Eguzki Agirrezabalaga
Algunas cortinas de aguan alcanzan centenares de metros de altura (GETTY IMAGES).

Cataratas: explosiones salvajes de agua, estruendo y naturaleza

Son auténticos festivales de agua, ruido y naturaleza. Impresionantes cortinas de agua que, cuando se precipitan al vacío en caída libre, provocan estruendos que zarandean los sentidos. En el planeta hay muchas cascadas, cataratas y saltos de agua, algunas espectacularmente peculiares.

‘El humo que truena’, ‘Trueno de agua’, ‘Aguas grandes’, ‘Garganta del Diablo’, ‘Las fuentes del océano’, ‘Cielo virtuoso’, ‘La cascada dorada’... Los nombres con los que han sido bautizados por quienes los frecuentan revelan perfectamente el espectáculo natural que ofrecen, un cóctel salvaje de estruendo, espuma, fuerza y vértigo que a menudo han sido descritos como «pequeños terremotos». Estas son algunas de las cascadas, cataratas y saltos de agua que, por un motivo u otro, destacan en el mundo.

 


Victoria

Mosi-oa-Tunya («El humo que truena»). Ese es el nombre con el que son conocidas popularmente las cataratas Victoria, Patrimonio de la Humanidad desde 1989. Fue el explorador David Livingstone quien las bautizó con ese nombre en 1855, precisamente en honor a la reina Victoria. Ubicada en la frontera entre Zambia y Zimbawe, esta impresionante y atronadora cortina de agua del río Zambeze es –con su altura de más de 100 metros y casi dos kilómetros de ancho– la cascada de agua más larga del planeta. Están integradas en dos parques nacionales: el Parque Nacional de la Cataratas Victoria de Zimbabwe y el Mosi-oa-Tunya, en Zambia.

Niágara

Niágara significa «Trueno de agua». Con tres caídas de agua que alcanzan los 52 metros, la cascada, ubicada entre Estados Unidos y Canadá, se caracteriza por su espectacular frente, que alcanza los 56 kilómetros. Dicen que las mejores vistas se obtienen desde el lago: quien acceda desde territorio americano podrá acercarse a las cascadas a bordo del Maid of the Mist, mientras que quienes viajen desde Canadá podrán embarcar en el Hornblower Niagara Cruises.

Salto del Ángel

Su caída alcanza casi un kilómetro (979 metros), lo que la convierte en la cascada más alta del mundo. Su columna de agua se precipita desde Auyan-tepui, una meseta abrupta de paredes muy verticales y una cima muy plana. Ubicada en el Parque Nacional Canaima y declarada Patrimonio de la Humanidad, ofrece su mejor espectáculo entre junio y diciembre, los meses durante los cuales más caudal arrastra. Su nombre, el Salto del Ángel, obedece a que, según cuentan los habitantes del lugar, Jimmy Angel fue quien la ubicó con exactitud mientras sobrevolaba la zona con su avioneta.

Iguazú

Entre el estado argentino de Misiones y el brasileño de Paraná. Allá se ubican las famosas cataratas del Iguazú –significa «Aguas Grandes»–, aunque es en Argentina donde se concentra la mayor parte de sus 275 saltos de agua, entre los que destaca, con sus 80 metros de altura, la Garganta del Diablo, en territorio brasileño. Un estratégico circuito de pasarelas de madera posibilitan que el visitante se acerque hasta apenas 50 metros.

Skogafoss

Skogafoss se halla al sur del territorio islandés, allá donde el río Skoga acaricia los acantilados de la costa y se precipita por ellos en una caída de 62 metros y 25 de anchura. Skófagoss no es más que una de la multitud de cascadas que salpican la isla, pero es una de las más fascinantes. Además, la imagen es espectacular porque, al precipitarse directamente sobre una llanura, no hay obstáculos que dificulten la visión. Hay,a demás, quien se cree la leyenda que asegura que tras la cortina de agua se esconde un tesoro valioso guardado allá por un vikingo: Prasi Pórólfsson.

Lower y Upper Falls

Con sus 739 metros de caída, el de Yosemite encabeza la lista de los saltos más  altos de Norteamérica y se incluye también entre los más largos del mundo. Ubicado en el Parque Nacional de Yosemite, en las montañas de la Sierra Nevada de Californi Fluye, se presenta en toda su plenitud en primavera. En realidad, es un conjunto de cascadas conformadas por 290 saltos de agua, entre las que destacan especialmente dos: Lower Falls y Upper Falls, con columnas de 95 y 34 metros de altura, respectivamente.

Cataratas del Rin

«Las fuentes del océano». Así es como, dicen, las describió Goethe. Con sus 150 metros de anchura y 23 de altura, la cascada del Rin –conocida como ‘el Niágara europeo’– se sitúa a la cabeza de las más grandes de Europa. Sus aguas se precipitan en Schaffhausen, en el curso del Alto Rin, al norte de Suiza. Sus visitantes tienen dos opciones para disfrutar de ellas: acercarse en barco o divisarlas desde la gran roca que se alza en medio de la estruendosa cortina. 


Ouzoud

Olivo. Eso es lo que significa «ouzoud» en bereber. Al parecer, se llama así porque el lugar por el que discurre el camino de acceso a la base del salto está flanqueado por llamativos olivos. Localizado en el centro de Marruecos, en el Medio Atlas, en el pequeño pueblo de Tanaghmeilt, está considerada como la cascada más alta del país. Son 110 metros de caída en el río Guichunque que conforman una estampa única junto con los molinos que se asoman en la cima y los bañistas que se acercan al rápido.

Gocta

«La Chorrera». Así es como llaman los locales a la cascada Gocta, a la que rodea una peculiar leyenda: una bella sirena rubia, con una enorme serpiente como lugarteniente, maldice a todo aquel que se acerque. Escondida en la Amazonia peruana y revelada al mundo en 2006, es, con sus 771 metros de caída libre, la quinta catarata más alta del planeta.

Kaieteur

Ubicado en el norte de Suramérica, en el corazón de Guyana, en el río Potaro, el salto Kaieteur es cinco veces más alto que las cataratas del Niágara. Tiene una caída libre de 226 metros, pero posteriormente, tras el primer golpe, el agua continúa despeñándose treinta metros más entre las rocas esparcidas.

Havasu

El estruendo que provoca, dicen, puede oirse a un kilómetro de distancia. La cortina de agua, que se precipita en territorio de los indios Havasupaiel, al sur del Parque Nacional del Gran Cañón del Colorado, en Arizona, alcanza 37 metros de altura. Además del estruendo que desencadena, atrae especialmente la paleta de tonalidades con las que el espectáculo colorea el entorno: un contraste llamativo entre el azul turquesa de la piscina natural en la que cae el salto y las rocas rojizas que la rodean.

Detian

«Cielo Virtuoso» –eso es lo que significa Detian– ejerce de frontera chino-vientamita entre extensas plantaciones de arroz y macizos rocosos de vértigo. Conformada por tres caídas alineadas a diferentes niveles, a modo de escalinatas, los golpes de agua provocan una niebla que dibuja una estampa casi fantástica. Tienen una caída de 70 metros y una extensión de más de 200.

Ventisquero Colgante

Las cascadas del Ventisquero Colgante se encuentran en la Patagonia chilena, en el Parque Nacional Queulat, y discurren a través de la Selva Templada. Quien se acerque podrá localizar visualmente el triángulo de nieve del glaciar colgante, comprimido entre dos montañas, que es el que provoca el salto tras deterretirse.

Baatara Gorge

Baatara Gorge es peculiar, pero no, precisamente, por su caudal, sino porque su cascada, de 255 metros de altura, se precipita dentro de una caverna. Y lo hace tras tres puentes naturales esculpidos en la montaña. Ese es el motivo por el que la zona en la que se ubica el salto se conoce como la cueva de los Tres Puentes. Está en Tannourine, en Líbano.

Salto del Tugela

Al este de la República de Sudáfrica, en las montañas del Dragón del Parque Nacional de Royal Nata, el salto del Tugela tiene una caída de 948 metros, lo que le convierte en el segundo más grande del planeta. En realidad, es un conjunto de cinco cascadas cuyas imágenes dependen estrechamente de las estaciones: las más altas se congelan en invierno y se convierten en columnas de hielo.

Vinnufossen

Con sus 860 metros de caída, el salto noruego de Vinnufossen es el más alto de Europa. El glaciar Vinnufonna es el que alimenta de caudal al río Vinnu, que desciende de la montaña Vinnufjellet.

Plitvice

Un total de 16 lagos comunicados a diferentes alturas por 92 cascadas y rodeados por inmensos bosques que albergan osos y lobos. Eso ocurre en el Parque Nacional de los Lagos de Plitvice, en la región de Lika. La zona es patrimonio mundial de la Unesco desde 1979.

Manawaiopuna

Desde hace algunos años –por efecto de la película de Spielberg–, son conocidas popularmente como las Cataratas Jurásicas. Curiosamente, se ubican en una zona abrupta de propiedad privada –en el valle de Hanapepe, al sur de la isla de Kauai, en Hawa–, por lo que, para poder verlas, es necesario contratar un tour en helicóptero.

Gullfoos

Dos saltos sucesivos que entre sí forman un ángulo recto y que se precipitan en una grieta de 32 metros de profundidad, 20 de ancho, y 2,5 kilómetros de largo. Conocida también como ‘La cascada dorada’, Gullfoos, en el sureste de Islandia, ofrece a menudo un fascinante paisaje frecuentado por un enorme arco iris reflejado en el río Hvítá.

Dettifoss

Se ubica en el noreste de Islandia, en el Parque Nacional de Vatnajökull, y es la cascada más caudalosa de Europa, lo que le confiere una imagen tremendamente poderosa. A medio camino entre los saltos de Selfoss y Hafragilfoss, Dettifoss tiene una caída de 44 metros al río Fjöllum –hasta el cañón Jökulsárgljúfur– y cien metros de ancho.

Aponwao

Lo conocen como Chinak Merú, que signitifica «liana». No es tan conocido ni turístico como el salto de Ángel, pero –con sus 108 metros de altura– sí es es uno de los saltos más impresionantes de la Gran Sabana venezolana.

Git Git

Son dos cascadas situadas en una zona selvática del norte de Bali, en una zona con densa vegetación, un tupido bosque tropical, en el que apenas entran los rayos de sol. El lago al que se precipicitan los saltos –de 35 metros de altuna– se ha convertido en punto de encuentro de jóvenes bañistas.

Nohkalikai

Es la caída libre de agua más alta de India: 335 metros. Ubicada en una de las zonas más húmedas del planeta –en la ciudad de Cherrapunji–, se alimenta del deshielo de las montañas. Ese es el motivo de los cambios que sufre a lo largo del año: la tranquila piscina natural color verde-turquesa de la época seca se transforma en la época de los monzones en un terremoto de espuma blanca.

Epupa

Conformada por varias caídas de agua en forma de arco de 1,5 kilómetros de longitud, la cascada de Epupa, en Namibia, llega a alcanzar los 40 metros de altura en sus puntos más elevados. Es el río Kunene el que lo abastece y el que le empuja hacia las rocas provocando un paisaje de pozas de agua cristalina.

Parigi

En realidad, es una minicascada ubicada en los suburbios de Bekasi, en Java Occidental, a la que los turistas acuden especialmente al arrancar terminar el día, por el ambiente mágico que irradian sus colores a esas horas de la jornada.

Jog

Es peculiar porque el agua del río Sharavathi se precipita en picado verticalmente, sin deslizarse entre rocas. Son 250 metros de caida libre que en época de monzones ofrecen un impresionante espectáculo. Localizadas en India, en el distrito de Shimoga, en el estado de Karnataka, son las cascadas en picado o en el vacío más altas de la India

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