Eguzki Agirrezabalaga
Cada faro es único. (GETTY IMAGES)

Faros, aquellos románticos vigías

Son testigos de la fuerza de la naturaleza y de la fragilidad humana, centinelas solitarios y guardianes imperturbables que, desde alturas privilegiadas, guían, otean, advierten y protegen a navegantes. Sus destellos son especiales. Cada uno tiene su propio código. Son únicos.

Dicen que no hay dos faros iguales. El ritmo de los destellos, los colores o el alcance de la luz los hacen únicos. Llevan siglos iluminando costas, oteando mares y océanos desde perspectivas estratégicamente calculadas, vigilando posibles peligros, acechando caprichos naturales que amenazan con irrumpir por sorpresa, desafiando tormentas, saludando con sus parpadeos a navegantes intrépidos y salvando a desorientados marineros con rumbo repentinamente inesperado.

Algunos de los miles de faros que se mantienen de pie en el mundo siguen en funcionamiento; otros muchos, no. En cualquier caso, todos mantienen su magia y siguen siendo románticos vigías que, desde sus privilegiados miradores, ofrecen nuevos horizontes, perspectivas diferentes y curiosas maneras de ver el mundo. Algunos de ellos los hemos recopilado en estas líneas. Por variados motivos: por sus siluetas, sus colores, su ubicación, su historia, su elegancia, su humildad, su altura...

Kiz Kulezi (Turquía)

‘Torre de la Doncella’. Así es como llaman los turcos a esta curiosa construcción que de noche lanza destellos dorados sobre el Bósforo y que está arropada por una antigua leyenda sobre sultanes, maldiciones, palacios y doncellas. Cuentan que el faro es lo único que protegía a la doncella, pese a los infructuosos intentos del sultán por ejercer de protector sobre ella. Actualmente, Kiz Kulezi alberga un restaurante con fascinantes vistas sobre el Estrecho del Bósforo.

Kermorvan (Bretaña)

Lo llaman «El palacio del infierno» por su situación estratégica –en medio del mar– y por el lujo que alberga en su interior –con muebles de madera hoy muy cotizados–. Se accede a él por un sinuoso camino costero de senderismo accesible a pie únicamente con marea baja. Es, sin duda, uno de los faros más pintorescos de Le Conquet y el único de la isla que emite luces de dos colores: roja y blanca.

Pemaquid (Estados Unidos)

El faro de Pemaquid, hoy uno de los lugares más visitados en Bristol, en el estado de Maine, lleva funcionando desde 1827. Está enclavado en un lugar privilegiado, en la punta de una península a 97 kilómetros al norte de Portland, desde donde las vistas son hipnotizadoras y donde la combinación de roca y agua provoca reflejos curiosos.

Faro de Creac'h (Francia)

En 1863 se encendió por primera vez y, desde 1988, alberga el Museo de Faros y Balizas. Conocido como ‘El Guardián del Mar’ y ubicado en el archipiélago de las Iles du Ponant, forma parte del Parque Natural Regional de Armórica. Se enorgullece de ser el faro más potente de Europa y uno de los más intensos del mundo: sus luces alcanzan los 60 kilómetros. Es el vigía que guía a los barcos que entran en el Canal de la Mancha.

Enoshima (Japón)

Tiene una estructura especial y muy llamativa: desde el exterior se puede observar su escalera de caracol interior que asciende hasta una plataforma de observación de vértigo. Se encuentra en la pequeña Isla de Enoshima. Construido en 2003, dispone de un ascensor que traslada al visitante hasta las alturas, desde las que disfrutará de una impresionante panorámica de la Bahía de Sagami y el Monte Fuji.

Hook Head (Irlanda)

Su silueta, con cintura voluminosa y rayas horizontales blancas y negras, emana un encanto especial y, además, los irlandeses alardean de que se trata de uno de los faros más antiguos del mundo. Sea verdad o no, lo que sí está acreditado es que lleva funcionando 800 años. Al parecer, en aquella época eran los monjes de una cercana Abadía los que guiaban a los barcos y lo hacían encendiendo hogueras en la noche. Esta ubicado en el Cabo de Hook, cerca de la localidad de Waterford.

La Corbiere (Gran Bretaña)

Ubicado en un islote diminuto del extremo suroeste de la isla de Jersey, el faro de La Corbiere se levanta sobre una roca comunicada con tierra firme por una estrecha pasarela de rocas que desaparace de la vista cada vez que sube la marea. Era la torre que anunciaba a los antiguos lobos de mar que ya había terminado el tramo más difícil de la travesía entre Inglaterra y Francia.

Trinidad (EEUU)

El faro es humilde, pero su entorno es espectacular, pues se halla rodeado de un paisaje fascinante de rocas abruptas. Situado al sur de California, es el símbolo de la pequeña ciudad de Trinidad.

Portland Head (EEUU)

Funciona desde 1790 y atrae especialmente por su entorno espectacular, conformado, en Maine, por cientos de hectáreas de parque natural que se pueden recorrer caminando. Además, en su interior alberga un museo marinero con secretos sobre la navegación.

Cape Byron (Australia)

Cape Byron marca el punto más oriental de Australia y se levanta, majestuoso, a los pies de la Reserva Natural del mismo nombre, enmarcado en un fascinante paisaje de sobrecogedores acantilados y playas de postal. Es el faro más antiguo del país y actualmente es utilizado como privilegiado observatorio de ballenas.

Kullens (Suecia)

Construido en 1898, alcanza 80 metros de altura sobre el nivel del mar –es el más alto de Suecia–, y se alza desde un promontorio natural ubicado en una reserva natural de Kullens, en el suroeste del país nórdico, costa que acoge un importante tránsito marítimo. Hoy cuenta con control remoto, pero conserva aún al farero, que es quien se encarga de que funcione el plan B en caso de necesidad y urgencia.

Wittenbergen (Alemania)

Es uno de los ejemplos más antiguos de construcción en acero. Erigido en 1900 en la costa de Elbe, destaca especialmente por su torre, pintada en rojo y blanco, que contrasta con la mutación de colores que experimenta el bosque que lo protege durante los cambios de estaciones.

Snæfellsjökull (Islandia)

Es rojo y rechoncho. No compite con los faros más altos ni con los más estilizados, pero, aun así, ejerce una atracción especial y se incluye entre los más curiosos del mundo. Ubicado en el extremo del Parque Nacional Snæfellsjökull, la lava del volcán del mismo nombre llega hasta los pies del faro.

Akranes (Islandia)

Lo que lo hace único es el paisaje que lo rodea: un entorno volcánico que contrasta con su color blanco y su estructura, de líneas austeramente rectangulares. Merece visitarlo y disfrutar de la panorámica que regala desde el punto más alto al que se puede acceder. Incluso se puede llegar a divisar la Bahía de Reykjavík si el tiempo lo permite.

Mean Ruz (Bretaña)

El faro de Mean Ruz se halla cerca del pueblo de Ploumanach, en la bretona costa de Granito Rosa, camuflado entre las rocas del denominado Sendero de los Aduaneros. Se trata de una ruta inaugurada en 1907 que permite recorrer el litoral de Bretaña.

Capo Testa (Cerdeña)

Se alza en un promontorio entre espectaculares rocas graníticas, en el extremo norte de la isla de Cerdeña, en su punto más septentrional. Fue en 1845 cuando comenzó a ayudar a los marineros a pasar el Estrecho de Bonifacio, que separa Cerdeña de Córcega.

Holland Harbor (Canadá)

Aunque se construyó en 1872, su estructura actual data de 1907. Precisamente por ese motivo, desde entonces y en recuerdo al faro que lo precedió, es conocido popularmente como el Big Red –el rojo mayor–. Sobra decir que ese color rojo es su principal característica, un rojo intenso que contrasta con el azul del mar y el verde de su entorno.

Tourlitis (Grecia)

Se construyó en 1897 sobre el islote rocoso de Tourlitis, en la isla del mismo nombre, la más septentrional del archipiélago de las Cícladas, y fue renovado en 1990. El faro es muy curioso por su ubicación –en una roca aislada– y porque la torre es accesible por unas escaleras excavadas en la roca.

Cap Des Rosiers (Canadá)

Sus luces orientan, desde 1858, a los marineros que se acercan a la desembocadura del río Lawrence. Y, además, es, con sus casi 35 metros de altura, uno de los faros más altos de Canadá. Rodeado de un pasaje rocoso, está también salpicado por los fantasmas de una tragedia: cerca de 400 inmigrantes irlandeses naufragaron en esta costa en 1847, pocos años antes de su construcción. Eran de Carrick y buscaban un futuro mejor en el nuevo mundo.

St. Mary’s (Inglaterra)

El faro, que en días nublados presenta una imagen fantasmagórica, se ubica en medio de una pequeña isla de Whitley Bay y, cuando sube la marea, el estrecho camino de acceso queda anegado y, por lo tanto, el faro totalmente aislado de la tierra. Hoy no funciona, pero sí se puede visitar. Quien suba los 136 escalones de sus blancas paredes descubrirá y disfrutará de la fuerza del mar desde las alturas. Sobre todo, cuando está enfurecido.

Torre de Hércules (España)

Ubicado sobre una colina de la costa de La Coruña, es el faro más antiguo del mundo en funcionamiento y, con sus 57 metros, el tercero más alto de España. Declarado en 2009 Patrimonio de la Humanidad por su singular construcción, se dice que esconde entre sus piedras blancas un faro romano que data del siglo I. Desde su ubicación son impresionantes las vistas al Atlántico y, además, cuenta en sus alrededores con un Parque Escultórico al aire libre que exhibe interesantes obras de artistas del siglo XX.

Santa Marta (Portugal)

Es pintoresco y, por eso, se ha convertido en una de las postales atractivas de Calscais. Con sus franjas horizontales azules y blancas y sus 28 metros de altura, se completa con un museo cercano que recopila la historia de los faros de la costa de Estoril, los primeros que se construyeron en en Portugal.

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