Eli Txapartegi
Una mujer con sus artículos en venta en el marcado flotante Damnoen Saduak, de Bangok. (Getty Images)

Zocos, mercados y bazares: el latido a pie de calle

Perderse en el mismo mercado al que acuden habitualmente los del lugar es una buena fórmula para acercarse a sus costumbres. Sus olores, colores, sabores e incluso gritos delatan la personalidad de ese destino, su pulso diario. Y eso hemos hecho: callejear en bazares, zocos y mercados del mundo.

Bazares, mercados, zocos... Pasear por sus callejuelas, mezclarse entre sus clientes habituales y compartir té, dudas o conversación entre lámparas, especias y alfombras ayuda a menudo a conocer más de cerca las costumbres de un lugar, a susmergirse en el ritmo del día a día de su gente, a mimetizarse con su paisaje, con su rutina. En el mundo hay muchos, muchos mercados, pero algunos, por diversas razones, por curiosos motivos, son especiales. Y algunos de ellos los hemos recopilado en estas líneas.

Gran Bazar (Estambul). Considerado el bazar más antiguo –data de 1455– y uno de los más concurridos y populares del mundo, el Gran Bazar de Estambul está conformado por más de 64 «avenidas» y acoge cerca de 4.000 tiendas que ofrecen todo tipo de productos distribuidos ordenadamente, por gremios, en calles detalladamente indicadas: joyas, pieles, telas, alfombras, lámparas... De todos modos, hay quien aconseja adentrarse y perderse deliberadamente en el laberinto de callejuelas y dejar que los sentidos se guíen por los colores, los olores, los gritos de insistentes e incansables comerciantes, los regateos... En realidad, ningún viaje a la capital turca estaría completo sin una visita al Gran Bazar, «una ciudad dentro de otra ciudad» que también alardea de ser uno de los zocos cubiertos de mayor tamaño del mundo. Eso sí, antes de adquirir alguna compra conviene practicar el arte del regateo. Forma parte de la experiencia.

Bazar de las Especias (Estambul). También en Estambul destaca otro mercado muy peculiar: el bazar de las especias o Bazar Egipcio, donde los colores y olores cobran un protagonismo exquisitamente especial. Los puestos de especias se suceden en un itinerario con forma de «L» durante el cual los sentidos se disparan a cada paso. Ubicado en Eminönü, cerca del Puente de Gálata, y con seis puertas de acceso, sus orígenes se remontan a 1663, año en el que se construyó simultáneamente con la cercana Nueva Mezquita precisamente para poder mantenerla económicamente. Actualmente, es un lugar idóneo para adquirir, además de especias, tés de hierbas, platos tradicionales turcos, semillas, frutos secos, dulces, aceites, esencias y perfumes.

Damnoen Saduak (Bangok). Damnoen Saduak es el mercado flotante de los alrededores de Bangkok más concurrido y fotografiado por los visitantes, hasta el punto de que ya apenas quedan vestigios de la auténtica esencia de aquel mercado original dedicado casi exclusivamente a frutas y verduras. Actualmente, ofrece una estampa de canales repletos de barcas de colores en las que los comerciantes ofrecen toda clase de mercancías.

Cai Rang (Vietnam). Cai Rang es uno de los mercados flotantes más concurridos del Delta del Mekong, en Vietnam. Es un mercado que madruga mucho, por lo que conviene acercarse a primera hora de la mañana si el objetivo es disfrutar del momento de máxima actividad. Y quien quiera hacer alguna compra deberá fijarse en lo que cada barcaza lleva clavada en lo alto del palo colocado en la proa: si es un melón, venden melón; si lo que se ve es una sandía, está claro: vende sandía...


Zoco Jemaa El-Fna (Marrakech). El zoco de Marrakech se caracteriza igualmente por el regateo y por su distribución en gremios. El mercado parte de la plaza Jma El Fná y conforma un laberinto de callejuelas en las que –aunque el turista se ha convertido en objetivo principal de los comerciantes– aún se puede entablar conversación con auténticos artesanos, entre ellos habilidosos cesteros, caldereros, zapateros, peleteros o tintoreros. Además, quien se acerque hasta el corazón del bazar marroquí podrá contemplar también la madrasa Ben Youssef, considerada una de las escuelas coránicas más bellas del mundo árabe.

Bazar de Tabriz. Es uno de los bazares más antiguos de Oriente Medio y uno de los más grandes: 7 kilómetros cuadrados y más de 500.000 tiendas. Ubicado en la segunda ciudad más grande de Irán, después de Teherán, la historia del bazar de Tabriz está estrechamente ligada a la Ruta de la Seda, pues funcionó como punto estratégico en la vía comercial del continente asiático. Por eso quizás dicen que aún conserva cierto ambiente exótico. Aunque los artículos que se ofrecen son muy variados, son muy preciados sus tapices y alfombras.

Khan al-Khalili (El Cairo). Dicen que es uno de los mercados más mágicos, más maravillosos, más seductores, encantadores y fascinantes del mundo árabe. Ubicado en la capital egipcia, en el bazar los comerciantes ofrecen todo tipo de productos, incluso camellos. En realidad, el mercado se levantó en los alrededores de un original caravasar construido en 1382 por el Dyaharks El-Jalili, emir a quien precisamente debe su nombre el actual mercado.

Bazar de Kashgar. El mercado chino de Kashgar, conocido también popularmente como Bazar del Este, está igualmente ligado a la Ruta de la Seda, por haber sido punto clave y estratégico en la red comercial asiática. Tanto lugareños como visitantes acuden a este mercado a hacer sus compras, pero recomiendan también acercarse para degustar comida típica uigur.

Zoco de Alepo. Son, en total, diez kilómetros de callejuelas que serpentean sin orden entre arcos de piedra y bóvedas medievales que invitan al visitante a viajar en el tiempo a medida que avanza entre cientos de tiendas repletas de alfombras, lámparas, metros y metros de seda, jarrones de todos los tamaños, formas y colores, joyas... y, por supuesto, entre comerciantes que salen al paso practicando sus habilidades como encantadores de serpientes.

Portobello (Londres). El de Portobello Road, ubicado en el distrito de Notting Hill, es uno de los mercados callejeros más populares del mundo. Pocos visitantes lo descartan de su lista de visitas cuando viajan a Londres. Pese a que son muy variados los productos ofertados, podría decirse que uno de sus principales reclamos son las antigüedades y la ropa de segunda mano. Difícilmente el visitante avanzará sin pararase cada varios pasos por esta larga calle de tres kilómetros de longitud que conecta Nothing Hill con Ladbroke Grove. Eso sí, conviene acercarse los sábados a la mañana, día en el que los puestos callejeros invaden las calles y el mercado alcanza su máximo apogeo.

Candem Town (Londres). También se ubica en Londres otro de los mercados más famosos y populares del mundo; es el que se extiende diariamente por la larga calle Camden High Street y en el que toman parte cientos de vendedores que ofrecen todo tipo de artículos, pero, sobre todo, productos enfocados hacia las distintas tribus urbanas: camisetas especiales, parches, pegatinas... Síntoma ilustrativo de la popularidad que ha ido adquiriendo en los últimos años este alegre, vital y colorido mercadillo es que ha ampliado sus días de apertura al público: de ser una cita exclusiva de los fines de semana ha pasado a ser un lugar de encuentro diario.

Mercado nocturno de Phnom Penh. Es uno de los numerosos mercados nocturnos asiáticos al que acuden especialmente los visitantes por varios motivos. Además de celebrarse al atardecer –cuando el sol ya ha caído y el ambiente sofocante ya no es tan intenso–, se pueden encontrar piezas de artesanía locales a buen precio y degustar exquisiteces locales, incluidos insectos varios, mojados con zumos y batidos de frutas tropicales.

Mercado nocturno Luang Prabang. Luang Prabang, catalogado como Patrimonio de la Humanidad, acoge uno de los mercados más visitados y exquisitos de Laos. Conocido también popularmente como «Mercado de la noche», se puede adquirir artesanía de calidad elaborada por los locales. Igualmente es recomendable para quienes quieren disfrutar con la gastronomía local.

Kota Kinabalu (Borneo). Se celebra todos los domingos y, entre sus especialidades, destaca la serpiente viva, que algunos incluso lo acompañan con fruta de Rambutan. Eso sí, hay otra alternativa para quienes descarten esa primera opción: el marisco fresco que ofrecen en los muelles.

Tsukiji Fish Market (Tokio). Tsukiji Fish Market fue la mayor lonja de pescados y productos marinos del mundo. En él se reunían cada día miles de comerciantes que ofrecían más de cuatrocientos tipos de productos marinos y movilizaban cerca de 2.000 toneladas diarias. Era especialmente famoso por las subastas de atún; y así fue hasta octubre de 2018, año en que fue trasladado a su nueva ubicación, en el mercado de Toyosu, construido con pasarelas y miradores para evitar que los turistas interrumpan el trabajo diario de los trabajadores del mercado. Eso sí, han habilitado una sala acristalada que permite vivir casi en directo las subastas que se celebran en su interior.

Gran Bazar de Isfahan. El Gran Bazar de Isfahan, conocido como Bazar-e Bozorg en farsi o el Bazar Qeysarie o el Bazar Soltani, es uno de los históricos mercados de Irán. Construido al norte de la plaza Naqsh-e Jahan en el siglo XI, ha sufrido varias destrucciones y reconstrucciones a lo largo de su historia. Uno de sus momentos más espledorosos lo experimentó en el siglo XVII, cuando se convirtió en uno de los centros comerciales más lujosos del mundo. Actualmente conserva parte de aquella estructura en forma de laberinto de madresahs y caravanserais, donde se apostan, principalmente, mercaderes de artesanía y alfombras a lo largo de dos kilómetros. La puerta de acceso principal es Qeysarieh, que comunica el bazar con la Plaza Naqsh-e Jahan.

Mercado de camellos (Pushkar) Considerado uno de los espectáculos más fascinantes del Rajastán, la Feria del Camello de Pushkar, en India, se celebra anualmente coinciendo con la luna llena del mes de noviembre. Miles de camellos engalanados al detalle para la ocasión, caballos, pastores y mercaderes de ganado llegan en oleadas a la ciudad y acampan en las dunas de los alrededores después de varias jornadas de viaje. Colores, olores, bullicio, regateos animados, compra-ventas, negocios... durante dos semanas Pushkar se convierte en un auténtico espectáculo al aire libre.

Mercado de Hichicastenango (Guatemala). Guatemala, como la mayoría de las ciudades del antiplano, cuenta con numerosos mercados, entre los que destaca el de Chichicastenango. Ubicado estratégicamente frente a la iglesia de Santo Tomás, que data de 1540, en el mercado llama la atención la presencia de las mujeres maya, auténticas anfitrionas de los visitantes.

Mercado de Djenne (Mali). Hay quienes consideran el de Djenné, en Mali, el mercado más atractivo del África. Probablemente, su ubicación contribuye a ello, porque se extiende ante la mezquita de Djenné, el mayor edificio de adobe jamás construido. El mercado palpita muy especialmente los lunes, porque ese día de la semana es el que eligen los lugareños para vender, para comprar, para reunirse, para comer...

Union Square Greenmarket (Nueva York). Se trata del mercado al aire libre más famoso de la Gran Manzana neoyorquina. Pero, además de su oferta agroalimentaria–sobre todo, frutas y verduras frescas–, se convierte a menudo en escenario de espectáculos callejeros. Y, al parecer, eso es lo que lo hace especial y más atractivo que el resto.

Mercado de San Lorenzo (Florencia). El edificio original –con su impresionante estructura de hierro y vidrio– se levantó en el siglo XIX, pero hace unos años se reabrió el antiguo mercado florentino tras un proceso de remodelación. Actualmente ofrece tanto productos gastronómicos como objetos de artesanía.

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