Eli Txapartegi
Una de las escalas de la ruta.

‘Anillo de Oro’, ruta por el corazón de la Rusia medieval

Parte de Sérguiev Posad, a 73 km de Moscú, y, siguiendo el sentido de las agujas del reloj, atraviesa 8 ciudades medievales que conservan, casi intactas, monumentos históricos y culturales que acumulan gran parte de la esencia más tradicional del país. Es la ruta denominada ‘Anillo de Oro de Rusia’.

El periodista y escritor Yuri Bychkov publicó en el diario ‘La cultura soviética’, entre noviembre y diciembre de 1967, una serie de ensayos sobre Moscú bajo el título ‘Anillo de Oro’. Y ese es, precisamente, el nombre con el que años después se bautizó una ruta turística que atraviesa varias ciudades del noroeste de Rusia que albergan monumentos históricos y culturales estrechamente ligadas a la historia del país.

Aunque ‘El anillo de Oro de Rusia’ –declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad– recorre una veintena de ciudades medievales del corazón de Rusia, son 8 las protagonistas, las que nunca faltan en cualquier variante del itinerario: Sérguiev Posad, Pereslavl-Zaleski, Rostov, Yaroslavl, Kostroma, Ivánovo, Suzdal, Vladimir.

Comienza la ruta al noroeste de Moscú y discurre en el sentido de las agujas del reloj por un territorio que se extiende entre el Moscova, el Kliazma y el Volga. A medida que avanza el itinerario se suceden catedrales e iglesias pintorescas, cúpulas doradas, kremlins, mansiones y dachas, conventos impresionantes, monasterios y museos que convierten estas antiguas ciudades en auténticos museos al aire libre que preservan el recuerdo de los acontecimientos más importantes de la historia rusa.

Sérguiev Posád. Es el punto de partida de la ruta, la ciudad más cercana a Moscú (a 73 kilómetros). Su mayor atractivo es el Monasterio Laura de la Trinidad y San Sergio, fundado a mediados del siglo XVI y donde viven más de 400 monjes. Fue lugar sagrado de peregrinación de los zares y de la nobleza y hoy ofrece al visitante un conjunto arquitectónico compuesto por 50 edificios diseñados por los mejores arquitectos de los siglos XV-XIX y que representa todas las etapas del desarrollo y florecimiento de la arquitectura rusa.
 

Pereslavl-Zaleski: Fundada a orillas del lago Pleshchéiev en 1152 por Yuri Dolgoruki, príncipe de Rostov-Súzdal y fundador de Moscú, la ciudad de Pereslavl-Zaleski hoy alberga numerosos monasterios e iglesias entre los que destaca Dormición Góritski, fundado a principios del siglo XIV por el príncipe de Moscú Iván Kalitá (1283-1341). Tras ser destruido por los tártaros en 1382, el monasterio de madera fue reconstruido y se convirtió en importante centro religioso. Hoy comparte protagonismo con el monasterio de la Trinidad Danílov, que se se construyó después, a cooienzos del XVI, por iniciativa de un monje del monasterio Góritski.


Rostov: Situada a orillas del lago Nero, es una de las ciudades más antiguas de Rusia. Sin duda, su principal reclamo es su espectacular Kremlin, conservado casi intacto. La primera mención de esta ciudad se remonta al año 862. Fue en la Crónica Primaria. Aquel año, dos hermanos varegos fueron invitados a la Rus. Para distinguir esta ciudad de Rostov del Don, ubicada al sur de Rusia, la bautizaron como Rostov Veliki (Rostov la Grande).


Yaroslavl. El origen de Yaroslavl, que se extiende a las orillas del Volga, se sitúa en un asentamiento vikingo y conserva un casco histórico de mucho color, iglesias y monasterios que recuerdan el auge económico de la zona en el pasado. Curiosamente, ya en el siglo XIII contaba con iglesias de piedra dentro de los monasterios, algo poco habitual en aquella época. Destaca entre sus atractivos la iglesia de Juan Bautista de Tolchkovo y, especialmente, sus frescos.


Kostromá: Ubicada a 340 km de Moscú, es la ciudad más lejana de la ruta. Aunque su primera mención se remonta a las crónicas de 1213, algunos historiadores defienden que fue fundada por el príncipe moscovita Yuri Dolgoruki en 1152, cinco años después de la fundación de Moscú. La catedral de la Trinidad del monasterio de Ipátiev es uno de sus mayores tesoros, sobre todo porque desempeñó un papel fundamental en la historia de la familia Romanov a principios del siglo XVII.


Ivánovo: Es una de las ciudades más jóvenes del Anillo de Oro; su primera mención como asentamiento se remonta a 1608. Ha sido considerada el «armario de los zares» porque ha sido el principal centro textil del imperio y porque tejedoras y bordadoras vistieron tradicionalmente a los zares. Entre las construcciones que se conservan actualmente destacan la Casa-Barco, la Casa-Herradura y la Casa del colectivo.


Suzdal: Es la más antigua de las ciudades de la ruta y atrae especialmente por su kremlin, construido en el siglo XI con piedra blanca en la orilla del río Kamenka –entre extensos campos de lino y bosques de abedules– y que incluye en su complejo la catedral de la Natividad de la Santísima Virgen, famosa por sus cinco cúpulas azules y su puerta dorada.

Curiosamente, la ciudad alberga iglesias construidas por parejas –una de verano (fresca) y otra de invierno (cálida)–, pero con un único campanario. Junto a ellos se levantan numerosos monasterios que en su día desempeñaron funciones de vigías defensores de la ciudad. Actualmente, la ciudad de Suzdal se considera un auténtico museo al aire libre, porque ha conservado casi intactas sus impresionantes construcciones.

Vladímir: Es la última etapa de la ruta, una ciudad fundada por el príncipe Vladímir Monómaco en 1108 como puesto defensivo que, pese a que la capital rusa se trasladó a Moscú en el siglo XIV, desempeñó un papel importante en la historia dl país. Se trata de uno de los lugares más destacados del Anillo de Oro y siempre se incluye en las listas de las ciudades más impresionantes de Rusia.

Sin duda, una de sus joyas es la catedral de San Denterio, una auténtica joya arquitectónica de la Rus medieval, pero destacan igualmente la Puerta Dorada y la Catedral de la Asunción, cuyas paredes conservan algunos frescos del Juicio Final pintados por Andréi Rubliovy.

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