Un pésimo arranque condena a una Real que ha hecho sufrir al Atlético en la recta final

Dos tantos del Atlético de Madrid antes de cumplirse la primera media hora han decantado un duelo en el que Imanol ha preferido reservar piezas para el encuentro del domingo contra el Valladolid. El gol de Zubeldia en el 83 ha puesto picante a los últimos minutos (2-1).

Este remate de Zubeldia ha dado a la Real esperanzas para puntuar en el Wanda. (PIERRE-PHILIPPE MARCOU / AFP)
Este remate de Zubeldia ha dado a la Real esperanzas para puntuar en el Wanda. (PIERRE-PHILIPPE MARCOU / AFP)

Dijo Imanol Alguacil cuando restaban cuatro partidos que «tenemos que ganar mínimo tres» para entrar en la Europa League. Echando un vistazo a los rivales y al calendario, a los días de margen entre un encuentro y otro, quien más quien menos hizo sus cábalas y pensó que esos tres podrían ser Elche, Valladolid –el próximo domingo– y Osasuna.

Entre los dos primeros estaba encajada una de esas ‘visitas al dentista’ que decía Joaquín Caparrós. Él se refería al Camp Nou, pero hoy en día el Wanda colchonero no tiene nada que envidiar al coliseo culé. El Atlético lleva en cabeza casi toda la Liga y roza el título con los dedos.

Hay coincidencia en que la Real llega justita de gasolina, así que su técnico ha optado por meter oxígeno y, seguramente, reservar piezas para el choque contra los pucelanos. Gente como Gorosabel o Le Normand no ha saltado de inicio, con Zaldua y Sagnan en su lugar. Zubimendi ha entrado por Guevara, Portu y Barrenetxea por Silva y Januzaj. 

Una película de terror

El primer cuarto de hora ha sido digno de una película de terror. Los zombies vestidos de rojiblanco salían de debajo del verde y campaban a sus anchas por el área de Remiro. Tras dos avisos de Luis Suárez y un tercero de Marcos Llorente ha llegado el gol de Carrasco (1-0, 15’).

El tanto ha relajado la presión. El Atlético se presentaba con un promedio de 0,62 goles encajados por encuentro, así que ponerse por delante le sabe a gloria bendita porque solo le queda aguantar ordenadito para sentenciar.

Hasta el descanso la Real ha tenido tres ocasiones, una de Barrenetxea y dos de Isak, pero si todo falla los colchoneros tienen a un señor llamado Jan Oblak, que es un seguro de vida. Al otro lado, al Atlético le valía con una asistencia de Suárez a Correa para batir a Remiro de disparo raso cruzado (2-0, 27’).  

Con ese marcador, ese rival y en ese estadio, la noche invitaba a irse a la cama. Imanol quitaba a Isak y daba entrada a Bautista. Blanco y en botella, salvo que el sueco sufriera algún problema físico que no se ha percibido durante los primeros 45 minutos.

Más cambios y emoción

El mensaje quedaba corroborado con la entrada de Roberto López y Jon Pacheco, que ha jugado su segundo partido con el primer equipo tras debutar la temporada pasada. Se han marchado Monreal –minutos de descanso para el veterano lateral– y un desafortunado Sagnan, cuyo futuro en la Real se antoja complicado. Oyarzabal también se iba a la ducha con más de 20 minutos por disputarse.   
  
Con unos o con otros, la Real lo ha seguido intentando, porque eso no se le puede negar y nunca baja los brazos, aún a riesgo de llevarse algún gol más. Y en estas que Portu se ha topado con el poste en el 79, y Zubeldia ha acertado cuatro minutos después, fusilando a Oblak en un balón suelto en un corner. Todos dormitando y de repente los ojos como platos.

A los locales les ha entrado el ‘canguelo’ y poco les ha faltado a los donostiarras para arañar un punto con el que nadie contaba, pero finalmente se vuelven de vacío. La Real sigue quinta, pero mañana juega el Betis –que puede ponerse por delante– y el Villarreal, que buscará recortar distancias. Restan dos finales, la primera ante un Valladolid que pelea por salvarse. No será fácil.